Gener: “Hablar de “música culta” debería estar prohibido”

El artista y comunicador cultural, nos hizo hacer un recorrido de sensaciones estéticas que incluyó su propia interpretación como pianista y cantante y grabaciones de audio y video de altísimo interés histórico y artístico


| José Rafael Sosa


El punto de quiebra para quienes en el país aún tienen distancia y prejuicio frente a la opera como género supuestamente elitista, inentendible, aburrido y de escabroso disfrute, ha sido la primera conferencia por pago a cargo de quien se considera uno de los principales divulgadores del género para el público latino y el de habla inglesa, intervención que ha dejado una oleada de comentarios positivos y una estela de admiración incondicional por el barcelonés Ramón Gener Salas, quien ciertamente vale todo cuanto se pudo haber pagado por escucharle.


Lo primero que Ramón Gener deja claro es que considera una aberración del lenguaje, referirse a la música clásica como “música culta”. Toda música es culta porque pertenece a una cultura, sea Vivaldi o Romeo de los Santos, sostiene.


A partir de la intervención de altísimo nivel didáctico y agradable sentido de humor, con revelaciones de detalles sobre las personalidades y las obras de quienes


han cultivado la música y su aplicación a la ópera, cambia por completo la perspectiva popular de esta forma integral de arte (en que se vinculan la música, la literatura, el desempeño vocal, el teatro, la escenografía, la danza y hasta los efectos especiales). La página web de Gener resume sus programas y posturas y constituye un espacio en linea que hay que visitar.


El artista y comunicador cultural, nos hizo hacer un recorrido de sensaciones estéticas que incluyó su propia interpretación como pianista y cantante y grabaciones de audio y video de altísimo interés histórico y artístico, así como de documentos cruciales de la música, todo para demostrar que:


* La ópera es un universo de emociones e imaginación, más que la suma de sus componentes musicales y vocales puramente técnicos.


* La vida sin música no hay vida.


* No escuchamos la música. Que es ella quien nos escucha, nos acompaña y nos hace cómplices en los trances emotivos que nos afectan, en los cuales ella (la música) siempre está ahí


* Las cuerdas vocales son solo dos, y no siete u ocho como se cree.


* Que no hay dos voces iguales en los 7 mil millones de habitantes de la tierra, a diferencia de los pianos que son construidos todos iguales para dar tonalidades idénticas.


* Los grandes artistas (y citó a Mozar, a Beethoveen (en la música); a Picasso (en la pintura) y a Miguel de Cervantes y William Shakesperare (en la literatura), lo fueron porque desarrollaron dos factores: Imaginación infinita y mirada cargada de emoción, renovando la percepción de lo cotidiano.


* La ópera no es aburrida sino que, al contrario, es deliciosa y atractiva.


* La ópera no es el género aburrido que hace cabecear de sueño, sino que tiene unos ricos “momentos Cachita”, para referirse a instantes en los que la música llama a prestar toda atención porque lo que anuncia con sus notas, es supremamente bueno.


Emoción e imaginación


El expositor se apoyó, para hacer visible el valor artístico, emotivo, imaginativo y pasional de la ópera, en una lúcida habilidad para ilustrar con sentido del humor y desmontar, uno por uno, los prejuicios sobre el género.


Mostró que sentir la ópera como algo aburrido, es debido a la falta de desarrolló en el mundo emotivo e imaginativo.


Hizo ver que la ópera es expresión de las emociones humanas:


* Don José, de la ópera Carmen, (montaje dramático en cuatro actos con música de George Bizet) lo


presenta como soldado seducido por esta hermosa mujer y que, por los celos, termina asesinándola;


* En la ópera Electra (música Richard Strauss y libreto de alemán de Hugo von Hofmnsthal basado en el mito griego de Electra, descrito por Sófoclés, mediante el cual se describe la relación incestuosa entre padre y sus hijos)


* En el clamor infinito de Otello, (la penúltima ópera de Guiseppe Verdi en la donde demostró su madurez como artista, tras sus éxitos con Aida (estrenada en 1871) y Falstaff (1893 y considerada como una obra maestra) cuando se entera de que ha sido víctima de una infidelidad.


El barítono, pianista y el más prestigioso divulgador de la televisión española de la Opera, estuvo ocupando el escenario del auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional, entre las ocho y 17 y las 10 y 49 de la noche del pasado martes, ante un público que pago su ticket a fin de presenciar a este hombre, que venía precedido de toda el renombre que le ha aportado su programa “Esta es la Opera” que difunde por La 2, de Radio Televisión Española y con retransmisiones en inglés o español, en su versión en inglés, por estaciones de Inglaterra, Alemania, Austria, Portugal, Suiza, Chile, Colombia, Australia, México, Corea del Sur, Mongolia, Singapur y Letonia.


El programa fue galardonado en la edición XXI de 2016 en los Premios Zapping como mejor programa divulgativo/cultural/documental y a su productor como el mejor presentador de estos contenidos.

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