La sonda Cassini comienza la cuenta atrás hacia su gran final

WASHINGTON. Tras veinte años viajando por el espacio, la sonda Cassini vive sus últimas horas antes de afrontar su gran final, convertida en una gran bola de fuego llamada a desintegrarse en la atmósfera de Saturno, en el que será su último gran servicio a la Agencia Espacial estadounidense (NASA). Bajo el evocador nombre de “Grand Finale”, la última misión de la Cassini llevará a la sonda a ser el primer artefacto creado por el ser humano en adentrarse en la atmósfera de un planeta sobre el que ha estado orbitando desde el 30 de junio de 2004. El propósito de este viaje suicida es doble, según explica la propia NASA, ya que su destrucción permitirá, por un lado, conseguir datos únicos que no sería posible obtener de otra manera y, por otro, evitar que sus restos pudieran contaminar futuros estudios de las lunas de Saturno. El servicio a la ciencia de esta sonda, que fue lanzada al espacio el 15 de octubre de 1997, ha sido notable desde su privilegiada posición, orbitando entre Saturno y sus anillos. En su viaje, además, Cassini llevó la sonda Huygens hasta Saturno, donde se separó y viajó durante 20 días hasta descender sobre la mayor luna saturniana, Titán, en la que se posó en enero de 2005, convirtiéndose así en la primera sonda espacial que aterrizaba sobre un planeta del Sistema Solar. Entre sus principales hallazgos, la agencia espacial destaca el descubrimiento en 2014 de un océano subsuperficial en la luna de Encélado y la presencia de metano líquido en la de Titán. Precisamente, estas dos lunas de Saturno, que le han valido a la Cassini sus mayores reconocimientos, son la gran preocupación de la NASA y el principal motivo por el que la sonda habrá de desintegrarse en un momento en que su combustible ya escasea.

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