“Solo un 4% de los festivales que existen en el mundo pertenecen a FIAPF”

SANTO DOMINGO. Luis Alberto Scalella es el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF), organización fundada en París en 1933. A la FIAPF pertenecen los festivales de Cannes, Venecia, Berlín, Toronto, Moscú y San Sebastián, entre otros. De América Latina sólo son miembros los de Cartagena, Mar del Plata y ahora el festival de Cine Global Dominicano. Ahora mismo produce un documental sobre el equipo River de fútbol y una película, la quinta sobre la serie de Los Bañeros. Diario Libre conversó con él en exclusiva. —¿Por qué es importante para el Festival de Cine Global Dominicano pertenecer a la FIAPF? Es importante porque es un sello de calidad que reconoce la Federación de la Asociación de Asociación de Productores Cinematográficos y se otorga solamente a aquellos festivales que reúnen todas las condiciones de respetos seguridad, tratamiento, cuidado, exhibición, difusión de las películas presentadas por todos los productores, actores, directores y demás artistas que participan en un festival. Un festival reconocido por la FIAPF, para pasar a ser oficial es un festival que cumple con todas esas regulaciones, y que son muy importantes para el cuidado del material, son muy importantes porque cualquier persona que es creadora o que es inversora en un proyecto cinematográfico, tiene que tener la seguridad de que su material va a ser tratado con la seriedad la rigurosidad que esto exige. Hay más de mil festivales en el mundo y hay un poquito más de 40 que son reconocidos en todas las categorías, imagínese la proporción. Es apenas un 4 % de todos los festivales que existen en el mundo. Cualquier productor, cualquier director, cualquier artista que participa de un festival que es reconocido oficialmente por la FIAPF tiene la seguridad de adónde va, de cómo va a ser tratado, la difusión que va a tener, y no solamente la difusión, sino la repercusión que tienen las películas que son pasadas en estos festivales oficiales, son absolutamente diferentes a las demás. La FIAPF regula el sistema de jurados, el manejo de las copias, la cantidad de proyecciones, que no se maneje el material sin permiso del productor, o sea regula, pone orden, lo ha puesto desde tiempos inmemoriales. Los festivales más importantes del mundo son oficiales de la FIAPF, los competitivos oficiales, Cannes, Berlín, Venecia, Karlovy Vary, Toronto. Y en toda América solo hay tres festivales, el de Mar del Plata, que es uno de los más antiguos, el de Cartagena, que es un festival especializado y el Festival de Cine Global Dominicano. No lo son ni el de Guadalajara, ni Tribeca, ni el de San Francisco. —¿Es primera vez que un latinoamericano preside la FIAPF? Un latino no, un sudamericano, porque antes fue el español Andrés Vicente Gómez, antes fue un italiano Aurelio Di Laurencio, antes otro italiano muy importante Godofredo Lombardo, que era presidente de la Titanus. En realidad siempre han sido europeos. Yo empecé hace muchos años. Primero fui delegado para la Argentina, luego vicepresidente de América Latina, después vicepresidente primero y presidente desde hace 12 años. —La Ley de Cine en la República Dominicana ha permitido que la parte técnica se desarrolle. Nuestros países están expuestos a la penetración del cine americano, que tiene condiciones económicas muy superiores a las nuestras. Entonces, si no generamos condiciones localmente para que los técnicos, los actores, los artistas puedan desarrollar su actividad, es imposible. Sin una actividad cinematográfica, sin una Ley que proteja, sin una inversión que siempre vuelve. Porque siempre vuelve esa inversión que se hace en el cine. Vuelve de distintas maneras, vuelve en el conocimiento del” way of living” de cada país a nivel mundial, porque se reconoce. Los americanos penetraron en el mundo la Coca Cola, Ford y todos sus productos locales a través del cine. —Yo digo que la publicidad que hace a favor del país el cine dominicano, no hay cómo pagarla. No hay cómo pagarla, no hay cómo pagarla. Porque la gente ve una playa, un lugar lindo, escucha música, ya tiene ganas de ir. Una buena película que va por todo el mundo, significa muchísimo más que todos los comerciales, y los gastos que puedan hacer en publicidad que son monstruosas en turismo. Y a cualquier a de nuestro países que le es importante el turismo, porque es una divisa genuina que entra y queda, porque no sale nada, necesitan del cine para su desarrollo. —¿Ud. comenzó como productor? Yo comencé por familia. Mi abuelo fue checker. No sé si aquí se utiliza esa palabra, es la gente que controla la cantidad de entradas que va al cine, con el relojito, etc. Mi abuelo trabajaba, mi papá empezó de muy abajo. Siempre fue distribuidor y exhibidor, y en algún momento produjo. Yo trabajé con mi padre, aprendí todo con él. Él se dedicó a la exhibición y otros negocios, y yo me dediqué a la distribución de Twenty Century Fox, luego fui licenciatario de Disney, de Fox, de Metro Goldwin Mayer para casi toda América Latina. Yo produzco desde los 26 años. Siempre me gustó la producción. A mí papá no le gustaba tanto, porque decía que es la más riesgosa del negocio. La menos riesgosa es la exhibición, la distribución, y la superriesgosa es la producción. l El exhibidor te pone la película el viernes y el sábado por la tarde si no va bien, te la saca. O el lunes pone otra. En cambio uno tiene que estar bregando por la película toda la vida. En el año 91 compré una compañía muy antigua Argentina Sono Films, que tiene más de 340 películas realizadas hasta ahora, de las cuales 45 hice yo del año 92, y ahí me dediqué de lleno a la producción. —Ahí es que surgen Tango, con Carlos Saura, El otro lado del corazón, de Subiela. E hizo también muchas comedias ligeras, como ahora se hacen en República Dominicana. Absolutamente, el valor cinematográfico es un valor discutible, a lo mejor no tenían mucho valor artístico, para los críticos, pero el valor cinematográfico también está dado en las fuentes de trabajo, en generar ocupación para los técnicos, los artistas, la difusión. Y además, la verdad que hay un mercado que está dominando por las Mayors, que en toda América Latina tienen más del 90 por ciento del “market share”, y los latinoamericanos me parece que tenemos la obligación de hacer películas para nuestro público. Porque cuando una película es comedia, cuando una película refleja la idiosincracia de los que vivimos en estos territorios, es muy agradecida. La familia el domingo en la tarde quiere ir al cine. Ver un Sandrini, un Cantinflas, una película de Francella. Yo la verdad es que tengo una predilección muy cariñosa y estrecha con República Dominicana, una en el 2005 filmé aquí una película que fue un éxito impresionante en la Argentina y en casi toda América Latina, que se llama Papá es un ídolo, que la filmamos en Juan Dolio y en Bayahíbe ¡que es una playa preciosa, preciosa! Con varios actores dominicanos, y luego dos o tres años más tarde filmamos en Samaná, que es uno de los lugares maravillosos, agreste, con una de las playas más lindas del mundo, que conocimos y filmamos que se llama Playa Bonita, que está como escondida allá atrás. ¡Preciosa! Hasta sufrimos un huracán que nos volteó todo el decorado, hubo que hacerlo de vuelta. Habíamos hecho un pueblo pirata y se inundó todo. No estaban las autopistas que hay ahora. ¡Había que dar una vuelta! Ahora se va en dos horas, las rutas son fantásticas. Y no pude volver hasta ahora, obviamente por razones económicas, porque en Argentina el dólar se disparó, y ya no se podía venir a gastar dinero. Tengo un recuerdo y un agradecimiento a todos los técnicos que trabajaron conmigo, que eran gente muy trabajadora, muy dispuesta, técnicamente actualizada, que manejaban todos los materiales con toda tranquilidad, con lo cual no tuvimos ningún conflicto de ningún tipo. —Con su experiencia como productor tengo un amigo que dice ¨el productor jamás puede decir que no¨, ¿qué escribiría si tuviese que escribir el decálogo del productor perfecto? Lo primero que tiene que tener el productor perfecto es convicción en lo que va a hacer. SI Ud. no está absolutamente seguro de lo que va a hacer, mejor no lo haga. Segundo, tiene que tener una voluntad inquebrantable, porque se va a encontrar con ciento cincuenta mil obstáculos en el camino y eso no lo tiene que detener. Tercera y fundamental, no se la tiene que creer. Si nosotros supiéramos cuál es la película de éxito, me pondría un consultorio, con una bola, con luz blanca adentro, cobraría 25 mil dólares a cada uno que me venga a ver, facturaría en efectivo y diría haz esta película. Esta no la hagas. Hay por supuesto, la experiencia da ciertas pautas que debemos seguir. Cuarto, ser muy estricto con el presupuesto. Y muy planificador de lo que va a hacer, porque no se puede salir a tientas y en ascuas a ver lo que se va a hacer. Uno tiene que saber lo que se va a hacer. La cantidad de semana que se va a filmar. Tiene que proveerle a los artistas y al director todo lo necesario para filmar, para que no estén pendientes de ningún problema, sino pendientes solamente de la imagen y de la parte artística de la película. Y uno por detrás proveyendo permanentemente. Y uno tiene que saber hasta dónde da los pasos que da. Porque si pretende hacer una película de cien millones de dólares y tiene treinta, no la va a terminar. Se va a fundir en el camino y no va a poder hacerlo. Pero es un trabajo de mucho amor y de mucha pasión por el cine. La verdad que hay cincuenta mil negocios mejores en el mundo que ponerse a hacer películas. —¿Nunca pensó en dirigir? Muchas veces pensé, y muchas veces cuando estoy filmando veo cómo hacen las cosas, y cómo debían hacerlo. Mi exsocio y amigo, Héctor Olivera, que es un gran director argentino que ha dirigido muchas películas ganadoras de premios, como Las Patagonias rebeldes, No habrá penas ni olvido, fue productor y muchas veces me ha comentado, vos con las ideas que tienes para el cine deberías probar... Y me da un poquito de nerviosismo que me voy a tener que pasar tres meses en un lugar mirando el video y por mi personalidad no sé si tendría la paciencia solamente pendiente de eso. —Los grandes festivales han encontrado la manera de incorporar figuras jóvenes, a través de las fundaciones, y otras formas. Estos son los que van a entrar al futuro a competir en esos festivales, pero penetrar esos muros, para alguien que no está en ese camino es casi imposible. Lógicamente es difícil, porque los festivales de clase A tienen un grupo selecto de realizadores a los cuales permanentemente les exhiben las películas. De todas maneras, los festivales internacionales y mucho más los reconocidos por la FIAPF son la única plataforma de lanzamiento que tienen los nuevos talentos para presentar sus productos. No hay otra posibilidad de presentación que no sea la de los festivales, es la más importante de todas, porque es muy difícil conseguir difusión frente al producto americano mayor, de una película de arte o de una película nueva de un productor nuevo. La más importante plataforma de lanzamiento donde los cinéfilos, donde los estudiantes de cine, donde los nuevos realizadores pueden mostrar sus productos son los festivales de cine. Cumplen un rol más importante que antes, porque antes había una gran diversidad en la exhibición, que hoy en día ya no la hay. Con el advenimiento de los multicines, las multipantallas y la digitalización, estrenas hoy una película de la Guerra de las Galaxias en cuatro cines, y mañana está en 17 del mismo complejo, porque tocan un boton y ya... Entonces es muy difícil entrar en la exhibición con una película que no sea de consumo masivo, digamos. Así que los festivales pasan a tener ese rol importantísimo de difusión de otro tipo de cine, de otro tipo de cultura, de otro tipo de realizadores que son muy importantes, porque tienen un montón de cosas para contar y decir, y reflejan una cantidad ved realidades de los países, de su vida, y de la idiosincracia de sus gentes, que merecen tener un lugar en el cual poder desarrollarse y mostrarse. —¿Qué tipo de cine prefiere Ud.? A mí, el bueno. Me puede gustar mucho un director como Ettore Scola, que me fascina, como me fascina un director como Fellini, un director como Ken Loach, los directores americanos de calidad. Todos los directores buenos, me gustan, los que a uno le conmueven, lo emocionan, lo hacen participar de lo que uno está viendo. Y de los directores que he trabajado he aprendido de todos. Si me gustaría nombrar un técnico con el cual trabajé y ganó varios Oscar, que es Vittorio Estoraro, que es un director de fotografía que es un artista, con una mano hacía foto, y con la otra movía el diafragma y diferentes luces en una misma toma, cuando se hizo Tango. No ahora que es todo digitalizado. Yo me crié en la cinta, en el 35 milímetros de Kodak y en el color y en la textura, y el grano y tanto es así, que muchos directores de Hollywood están hoy capturando en 35 otra vez, pasan a digital para hacer los efectos, vuelven a 35 y proyectan en digital. Además, hay una cosa muy importante. Corremos un gran riesgo de perder todo el gran cine que se está haciendo. Todo el nuevo cine que se está haciendo en digital no tenemos ninguna seguridad en el futuro que se va a mantener. Del cine de 35 milímetros ya sabemos que después de cien años sigue vivo, porque el material aguanta. Ahora un disco rígido, no sabemos. De momento le damos play y ya no sale. Porque se esfumó, se borró, ¡uno no sabe!

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