“La moda dominicana está cuajada y congelada”

SANTO DOMINGO. Con sorpresa me encontré entrevistando a la misma Giannina de hace 10 años, pues a pesar del boom que ha tenido su carrera en los últimos meses como diseñadora de moda, mantiene su misma esencia. “La Maestra”, como cariñosamente le llaman, es una mujer sencilla, humilde, simpática... Características que resaltaron al momento de la entrevista que concediera a DL. —Más de tres décadas en la moda, ¿cómo te sientes tras vestir a las principales celebridades internacionales? Es un antes y un después en mi carrera. Estoy satisfecha con todo lo logrado, a pesar de que me llevó 34 años. Nadie dijo que sería fácil y no puedo decir que pasé trabajo, pero lo que sí es que hay que poner mucho empeño, horas de sueño, perseverancia y dedicación para recoger los frutos. —¿Cómo llegas a vestir a estas celebridades? Empezó como un relajo. Me arriesgué, preparé algunas piezas y me expuse en uno de los showroom más importantes de Los Ángeles. Un año y medio después, me llaman para formar parte del showroom, donde van los principales estilistas de los artistas a ver las piezas de distintos diseñadores. Allí soy la única latina, los demás son libaneses y todos hombres. En ese espacio, que se alquila, se exponen las piezas por seis meses y los estilistas te piden lo que ellos quieren ponerles a sus artistas y no importa la veces que se hayan usado, se puede reciclar o hacerle el cambio que te pidan. Por ejemplo, el vestido que acaba de usar Jennifer López para el lanzamiento de El Anillo, fue el que abrió mi colección Too Much en Dominicana Moda hace dos años. ¿La ventaja? es que te pone en el foco de las celebridades, pero puedes tener 20 piezas y durar seis meses esperando que alguno se quiera poner tu ropa, de eso se trata, perseverar y triunfar. —Ahora debes equilibrar el trabajo entre aquí y allá. ¿Cómo lo logras? En Santo Domingo sigo trabajando a la medida, es la parte pacífica que realizo junto a mi equipo. El volcán se enciende allá. Esos vestuarios me toman hasta un mes entre diseño, pegar cada piedra, los collares... y todo a mano, es un gran trabajo. Por eso me he visto en la necesidad de abrir un showroom en la ciudad de Miami, es un espacio para que mis clientas internacionales puedan ser cómodamente atendidas, sin la necesidad de viajar al país.





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