Una conversación de hogar compartida por Alexa aviva debate sobre privacidad

NUEVA YORK. Una conversación privada que estaba teniendo un pareja de EE.UU. en su casa y que fue grabada y compartida sin su consentimiento por Alexa, el asistente digital de Amazon, ha avivado esta semana el debate sobre privacidad que acompaña al Internet de las Cosas. Danielle y su marido, residentes en Portland (Oregón), recibieron hace dos semanas una llamada desconcertante desde Seattle, a casi 280 kilómetros: un empleado del hombre les decía que habían sido víctimas de un hacker y que desconectaran enseguida a Alexa. Según relató la mujer al medio local Kiro 7, el hombre les dijo que había recibido unos archivos de audio grabados dentro de su casa y, ante la incredulidad de la pareja, este les reveló que habían estado hablando de suelos de madera, además de enviarles la prueba.





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