La mayoría de los estudios científicos “son falsos”, advierte un investigador

WASHINGTON. Hace unos años, dos investigadores seleccionaron los 50 ingredientes más utilizados en un libro de cocina y analizaron cuántos de ellos se habían asociado con un riesgo o beneficio frente al cáncer en diversos estudios publicados en revistas científicas. La respuesta: 40 de 50, una lista que incluye sal, harina, perejil y azúcar. “¿Todo lo que comemos está relacionado con el cáncer?”, se preguntaron luego, irónicamente, en su artículo publicado en 2013. Su pregunta se relaciona con un problema conocido pero persistente en el mundo de la investigación: muchos estudios utilizan muestras que son demasiado pequeñas para llegar a conclusiones generalizables. Pero la presión sobre los investigadores, la competencia entre las revistas y el apetito insaciable de los medios por estudios que anuncien revoluciones o grandes descubrimientos hace que estos artículos continúen publicándose. “La mayoría de los artículos publicados, incluso en revistas serias, son flojos”, dice a la AFP uno de los autores, John Ioannidis, profesor de medicina en Stanford, especializado en el estudio de estudios. Este detractor de la mala investigación científica demostró en un artículo de 2005 “por qué la mayoría de los estudios publicados son falsos”. Desde entonces, dice, solo se han hecho algunos progresos. Algunas revistas requieren que los autores proporcionen sus datos brutos y publiquen previamente su protocolo. Esta transparencia evita que los investigadores tuerzan sus métodos y datos para encontrar un resultado, cualquiera que sea. También permite que otros verifiquen o “repliquen” el estudio. Porque cuando se vuelven a hacer, los experimentos raramente conducen a los mismos resultados. Solo un tercio de los 100 estudios publicados en las tres revistas de psicología más prestigiosas pudieron ser reproducidos por investigadores, en un análisis publicado en 2015. La medicina, la epidemiología, los ensayos clínicos de medicamentos y los estudios de nutrición no funcionan mucho mejor, insiste Ioannidis, especialmente durante las repeticiones. “En las ciencias biomédicas y en otros lugares, los científicos no se forman lo suficiente en estadística y metodología”, agrega. Demasiados estudios se centran en unos pocos individuos, lo que hace que sea imposible generalizar a una población total, ya que es poco probable que los participantes seleccionados sean representativos.





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