En el Escogido, la ventaja no tiene número ni apellido. No se sienta en el dugout ni calienta en el bullpen; se enchufa y lanza sin cansarse.
Durante las últimas temporadas, el nivel ofensivo de los escarlatas ha dado grandes resultados. Sin embargo, detrás de esa producción hay una preparación previa que roza la magia: la Junior Hack Attack.
Se trata de una máquina que simula distintos tipos de lanzamientos, se ajusta a diferentes velocidades y trabaja directamente sobre las debilidades de los bateadores.
La dinámica de los Leones consiste en imitar el repertorio del lanzador al que enfrentarán ese día y, además, agregarle al menos un 10 % extra, de acuerdo con el efecto de sus pitcheos.
Es decir, si un zurdo lanza un slider con un rompimiento de 16 pulgadas, lo replican con la Junior Hack Attack pero con un efecto de 18 pulgadas, para que los bateadores lleguen familiarizados al momento del juego.
Esto lo confirma el coach de bateo del equipo, Jorge Mejía, quien aprovechó la ocasión para agradecer a la gerencia del Escogido por darle la confianza de incorporar tecnología de última generación al club.
“El béisbol ha ido evolucionando y nosotros no podemos hacernos los ciegos. Tenemos que usar los métodos que nos facilitan obtener mejores resultados con nuestros peloteros”, manifestó Mejía, quien cuenta con una larga carrera como instructor de bateo en las Grandes Ligas con los Nacionales de Washington.
La máquina que hoy utilizan los escarlatas no es una genialidad del momento, sino una adaptación para combatir el talento que se sube al montículo en la pelota invernal.
“Estas tecnologías no son un invento nuestro; han estado ahí desde hace tiempo, pero no como ahora. Detectamos la calidad de los lanzadores de invierno y hemos mejorado conforme al avance que ellos presentan”, explicó el entrenador en una entrevista exclusiva con Listín Diario.
Una de las dinámicas del cuerpo de coaches es exagerar la velocidad de los pitcheos, de acuerdo con el lanzador que enfrentarán ese día. Por ejemplo, si se medirán a un pitcher que tira sobre las 95 millas por hora, los bateadores practican con envíos por encima de las 105 mph.
“Lo impresionante es que tenemos jugadores que se adaptan a ese tipo de velocidades. A veces algunos fanáticos los ven fuera de ritmo en los juegos sin entender que eso es normal para nosotros; lo ideal es que se sientan cómodos con el lanzamiento”, agregó.
Esta máquina tiene un costo aproximado de 170 mil pesos dominicanos, sin incluir impuestos ni gastos de envío.
La tecnología se utiliza desde la temporada 2022-23; sin embargo, no fue hasta el año pasado cuando cobró mayor sentido para el cuerpo técnico del equipo.
¿Cuándo usan el brazo humano?
Mejía explicó que, de los siete partidos semanales, en dos o tres ocasiones utilizan el método tradicional. Esto se debe a que, para sacar a algunos jugadores de malos momentos —slump—, es necesario llenarlos de confianza y lanzarles “suave”.
“No podemos esperar que un coach se pare a lanzar 60 bolas por encima de las 90 millas. Usamos el método normal cuando queremos que algunos jugadores se sientan cómodos en el plato”, concluyó Mejía.
Algo impresionante
Mejía manifestó que, una de las cosas más impactante es ver a los jugadores “montarse” en los pitcheos rápidos.
Jugadores como Junior Lake, Sócrates Brito y Erik González batean envíos por encima de las 100 millas por hora.




