Friday, January 23, 2026
23.8 C
Santo Domingo

Alianzas entre bancos, fintech y actores no tradicionales serán clave para ampliar el financiamiento sostenible

En América Latina, incluida República Dominicana, las finanzas verdes no son idealismo: son una ventaja competitiva lista para monetizarse. Sin embargo, enfrentan un desafío de credibilidad: demasiado discurso se ha traducido en greenwashing (prácticas que aparentan ser sostenibles, pero no generan impacto real), con poco efecto más allá del marketing.

Así lo indica el informe Reporte de Contributors 2026, de Fintech Americas, en el que se explica que, para que en este año el crédito verde sea realmente sostenible, se requiere capital que genere resultados ambientales medibles, no sólo comunicados de prensa.

Alejandro Bustillos Meneses, director ejecutivo del Banco Ecofuturo (Bolivia), señala que las alianzas entre bancos, fintech y actores no tradicionales permitirán ampliar el acceso al financiamiento sostenible, mejorar la trazabilidad del impacto y escalar soluciones en sectores clave como la energía renovable, la agricultura sostenible y la economía circular.

Sin embargo, explica que el principal desafío será asegurar la integridad del crecimiento de las finanzas verdes. Afirma que dichas alianzas deben evitar el greenwashing, estandarizar métricas de impacto y cumplir con regulaciones emergentes, como las taxonomías verdes y los marcos de divulgación climática, lo cual será fundamental para construir confianza y movilizar capital a gran escala, detalla Bustillos en el informe.

Asimismo, enfatiza que las instituciones deberán invertir en capacidades técnicas, innovación y una cultura organizacional centrada en el impacto y la sostenibilidad. Aquellas que lideren este cambio no sólo prosperarán financieramente, sino que también serán agentes clave de transformación para un futuro justo y sostenible.

La región cuenta con condiciones únicas para liderar este proceso: recursos renovables, biodiversidad y capacidad de captura de carbono con relevancia global. Convertir ese potencial en financiamiento, sin embargo, exige infraestructura, como mediciones confiables, reportes transparentes y mecanismos de control efectivos.

Bustillos recordó que, en la última década, la sostenibilidad y las finanzas verdes han avanzado significativamente en América Latina, pasando de ser iniciativas aisladas a ocupar un lugar central en las estrategias del sistema financiero. Este cambio, asegura, responde a la urgencia de enfrentar la crisis climática, reducir desigualdades y construir modelos económicos más resilientes e inclusivos.

“Incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) ya no es una opción, sino una necesidad para una gestión de riesgos efectiva y una creación de valor sostenible”, puntualiza. Cada vez más instituciones financieras en la región están desarrollando productos verdes, reestructurando portafolios e integrando objetivos alineados con la Agenda 2030. La República Dominicana no es la excepción.

En el país, seis entidades de intermediación financiera (EIF), cuatro bancos múltiples y dos bancos de ahorro y crédito, reportan una cartera de “créditos verdes” que asciende a RD$158,000 millones, distribuidos en 2,460 operaciones elegibles que cumplen con la denominada taxonomía verde, según el Informe final del programa piloto de la Taxonomía Verde de la República Dominicana, elaborado por la Superintendencia de Bancos (SB) en colaboración con organismos internacionales como el Banco Mundial, con datos al cierre de abril de 2024.

¿Tú que opinas? Cuéntalo aquí:

Hot this week

Temas

spot_img

Related Articles

Categorias Populares

spot_imgspot_img