La Asociación Americana de Banqueros (ABA, por sus siglas en inglés) intensificó su presión sobre el Congreso y la administración de los Estados Unidos para frenar la expansión de las stablecoins.
En la presentación de su «Plan para el Crecimiento 2026», el gremio bancario del país norteamericano identificó como una prioridad estratégica evitar que las stablecoins funcionen como sustitutos de los depósitos bancarios tradicionales.
La organización sostiene que, de no imponerse restricciones severas a los rendimientos que ofrecen estos activos, el sistema financiero local enfrentará una fuga de capitales. Esto, según ellos, limitaría la capacidad de otorgar préstamos a hogares y pequeñas empresas.
El documento fue desarrollado por el Consejo de Relaciones Gubernamentales de la ABA. El mismo se presenta como una hoja de ruta que busca moldear la colaboración con el Poder Legislativo y el Gobierno nacional.
Rob Nichols, presidente y CEO de la ABA, afirmó que este plan está guiado por la visión de bancos de todos los tamaños. Ello, para «impulsar políticas que refuercen la economía, amplíen el acceso al crédito y refuercen la competencia en el mercado de servicios financieros».
Entre las 52 asociaciones estatales de banqueros que respaldan la iniciativa, existe un consenso claro. Esto es que la emisión de monedas digitales de pago no comprometa la estabilidad del sistema bancario comunitario.

Uno de los puntos más críticos de la propuesta de la ABA es la exigencia de prohibir explícitamente el pago de intereses, rendimientos o recompensas por parte de las stablecoins. Independientemente de la plataforma que utilicen.
Los banqueros argumentan que estas monedas digitales están operando en la práctica como un «sistema bancario paralelo». Jeremy Barnum, director financiero de JP Morgan, calificó algunas de estas monedas digitales como «peligrosas e indeseables», como reportó CriptoNoticias.
Según Barnum, el problema reside en que estos activos captan fondos del público sin estar sujetos a las mismas reglas de supervisión y solvencia que los bancos han seguido durante cientos de años.
Un momento de alta tensión regulatoria en Estados Unidos por las stablecoins
Esta postura de los banqueros llega en un momento de alta tensión regulatoria. A pesar de la aprobación de la Ley GENIUS en 2025, que prohíbe el pago directo de intereses en monedas stablecoins, la ABA denuncia que la industria ha encontrado «atajos». Ello, mediante el ofrecimiento de rendimientos indirectos a través de socios y plataformas de intercambio.
En una carta enviada al Senado el pasado 5 de enero de 2026, firmada por más de 200 líderes del sector bancario, se advirtió que las empresas de bitcoin y activos digitales están «evadiendo» el espíritu de la normativa vigente.
La preocupación no es solo conceptual, sino también cuantitativa. Brian Moynihan, CEO de Bank of America, señaló que la fuga de capitales hacia estos instrumentos digitales podría alcanzar los 6 billones de dólares.
Moynihan advirtió que, si los depósitos bancarios migran masivamente hacia las stablecoins, el sistema perderá su capacidad de préstamo.
«Si quitas los depósitos, o bien no van a poder prestar, o van a tener que obtener financiación mayorista a un coste que aumentará el precio de los préstamos», enfatizó el directivo.
A medida que el Congreso se prepara para discutir los rendimientos de las stablecoins entre enero y febrero de este año, la banca tradicional busca cerrar lo que consideran una «brecha peligrosa».
La ABA insiste en que, para preservar la estabilidad financiera, las autoridades deben garantizar que no se otorguen «ventajas competitivas» a activos digitales que, argumentan, no son medidos con la misma vara de las instituciones financieras tradicionales.



