Lo que debía ser una agenda internacional normal para promover el turismo dominicano en Europa terminó convirtiéndose en una vaina bien seria. El reconocido periodista dominicano Salvador Holguín denunció ante las autoridades españolas haber sido víctima de una presunta tentativa de homicidio, agresión física y amenazas de muerte durante su estadía en Madrid, en el marco de las actividades de FITUR 2026, uno de los eventos turísticos más importantes del mundo.
El hecho, que ya ha comenzado a generar ruido tanto en la Capital como en el Cibao, ocurrió alrededor de las 2:30 de la madrugada del viernes 23 de enero en el establecimiento nocturno conocido como “La Jungla”, un lugar frecuentado por figuras públicas, empresarios y delegaciones internacionales que participan en la feria. Según la denuncia formal, Holguín se encontraba compartiendo de manera tranquila, en un coro normal, cuando fue interceptado por un individuo que luego identificaría como Francisco Cipriano Pacheco Medina, alias “Chanchy”, actual secretario general del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en la provincia de Dajabón.
De acuerdo con el testimonio del comunicador, la situación escaló rápidamente. Holguín asegura que Pacheco se le acercó de manera agresiva y le lanzó una amenaza directa que heló el ambiente: “No te mato aquí porque estamos en un lugar público, pero nos vemos en la República Dominicana, allá te voy a dar lo tuyo”. Una frase que, lejos de ser una chercha, quedó registrada como parte central de la denuncia penal presentada ante las autoridades madrileñas.
El periodista explicó que no estaba solo. En el lugar se encontraban los senadores dominicanos Alexis Victoria y Franklin Romero, así como el empresario Nelson Cabral, todos testigos indirectos de lo ocurrido antes de que la situación se saliera de control. El momento más tenso se produjo en el área de los baños del establecimiento, donde, según la denuncia, Holguín fue acorralado por Pacheco y otros tres individuos cuya identidad aún está bajo investigación.
En ese espacio reducido, lejos de las miradas del público, ocurrió el acto más grave. “Uno de los individuos le entregó un objeto metálico punzocortante… el denunciado se abalanzó sobre mí, produciéndome una herida cortante en el labio superior”, señala el documento legal. La agresión, aunque no terminó en un desenlace fatal, refuerza la tesis de una tentativa de homicidio, especialmente por la naturaleza del arma y el contexto de amenazas previas.
La intervención rápida de un acompañante y del personal de seguridad de la discoteca fue clave para evitar una tragedia mayor. Holguín relató que gritó pidiendo ayuda, consciente de que su vida corría peligro en ese instante. Los agresores abandonaron el lugar tras ser señalados directamente por la víctima, mientras la seguridad del local procedía a sacarlos del establecimiento para evitar que la vaina siguiera escalando.
Posteriormente, el periodista informó de inmediato a los legisladores dominicanos presentes, quienes gestionaron con la administración del local la expulsión definitiva de los atacantes y colaboraron para que se preservaran posibles evidencias. Este detalle cobra importancia, ya que uno de los pedidos formales de Holguín a las autoridades españolas es la revisión exhaustiva de las cámaras de seguridad de “La Jungla”, donde presuntamente quedaron registrados tanto el altercado inicial como los movimientos posteriores de los implicados.
En su denuncia, Holguín también solicitó la identificación plena de los acompañantes de Pacheco y la adopción de medidas de protección inmediata. El comunicador sostiene que el riesgo que percibe no es una exageración ni una película, sino una amenaza real y actual, especialmente tomando en cuenta que el agresor es una figura política activa en la República Dominicana y, según el denunciante, estaría vinculado a entornos de violencia y tigueraje político.
El caso trasciende lo personal y toca fibras sensibles en el ámbito político y mediático dominicano. No es común que un periodista denuncie un intento de homicidio en el extranjero señalando directamente a un dirigente partidario. Esto ha provocado que el tema se discuta tanto en colmados como en despachos, y que se espere una reacción institucional del PRM y de las autoridades dominicanas.
Holguín también informó que notificará formalmente a la Procuraduría General de la República Dominicana y a las fiscalías correspondientes, entendiendo que las amenazas no se limitan al territorio español. Su mayor preocupación, según expresó, es la seguridad de su familia, compuesta por su pareja y cinco hijos, quienes residen en el país caribeño. “El temor no es hipotético ni abstracto, sino real y actual”, afirmó el comunicador, dejando claro que este no es un show mediático, sino un asunto de vida o muerte.
Mientras las autoridades españolas avanzan en la investigación, el caso se perfila como una prueba de fuego para la cooperación judicial internacional y para la forma en que se manejan las denuncias que involucran figuras políticas fuera de su país de origen. En lo que muchos consideran una vaina delicada, la expectativa ahora está puesta en las evidencias, las grabaciones y las decisiones que se tomen en los próximos días.
Lo cierto es que este incidente ha dejado claro que, incluso en eventos internacionales diseñados para vender una imagen chula y bacana del país, los conflictos personales y políticos pueden cruzar fronteras y convertirse en un lío de grandes proporciones.
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