¡Klk, mi gente! Aquí estamos, como siempre, echándole un ojo a lo que se cuece en nuestro país. Y miren qué notición más jevi ha salido a la luz: el Ministerio Público (MP) le está metiendo mano de verdad al problema del comercio ilícito de alcohol. Recientemente, un grupo de 20 fiscales, los que son unos duros en esto de perseguir delitos vinculados al comercio ilegal, participaron en un taller de identificación y detección de este relajo, organizado por la gente seria de RIVLAS, la asociación de Representantes e Importadores de Vinos y Licores Asociados.
Esta capacitación, que se ve de lo más bien, no es un asunto menor. Es parte de un esfuerzo contundente para fortalecer las capacidades técnicas de nuestras autoridades en la lucha contra un enemigo silencioso, pero peligroso: las bebidas alcohólicas de contrabando o adulteradas. Esta vaina no es un juego, representa un viaje de riesgos significativos para la salud pública, la seguridad de la ciudadanía y, claro está, el orden económico del país. Imagínense el desfalco al erario público y el daño a las empresas que sí hacen las cosas por la derecha. La batalla contra el comercio ilícito es una prioridad.
El taller fue impartido por Oliver Ricardo Zopo, un bacano en seguridad corporativa y protección de marca de Diageo para Centroamérica, El Caribe y Venezuela. Diageo, para quienes no lo saben, es una empresa líder a nivel global en la producción de bebidas alcohólicas premium, así que estamos hablando de conocimiento de primera.
Durante la jornada, el señor Zopo no se quedó con nada, compartió herramientas técnicas especializadas, metodologías chulas para identificar los productos piratas y experiencias internacionales. Es decir, nos puso al tanto de cómo otras naciones le han hecho frente a ese tigueraje de la protección de marca, la detección de licores adulterados y el combate a las redes del crimen organizado que se manejan en los mercados ilícitos. ¡Así sí se brega!
Asegún lo que se comentó, también se abordaron temas calientes como las distintas modalidades que tiene el alcohol ilícito, los habilitadores de este comercio ilegal, las amenazas que representan los licores adulterados y cómo funciona el crimen organizado detrás de todo esto. Además, les dieron a los fiscales los principales indicadores para que puedan identificar productos irregulares y recomendaciones para reducir los riesgos. Porque aquí, la información es poder.
La Magistrada Isis De la Cruz, quien dirige la Dirección de Investigación de Comercio Ilícito del Ministerio Público, fue bien clarita en sus declaraciones. Señaló que “el comercio ilícito no es una falta menor ni un fenómeno aislado; es una amenaza directa al estado de derecho, a la salud de la población y a la competencia justa”. Y tiene toda la razón, mi gente. Combatir esto requiere una coordinación interinstitucional de primera, fortalecer las capacidades técnicas y un compromiso firme de todos los actores para cerrarle los espacios a la ilegalidad. ¡De una vez y por todas!
Desde RIVLAS, se destacó que con este tipo de entrenamientos buscan darle un empuje al fortalecimiento institucional. Es un coro donde se promueve el intercambio de conocimiento técnico y buenas prácticas que apoyan el trabajo del Ministerio Público en los procesos de investigación y persecución de este tipo de delitos. Están poniendo de su parte, lo cual es de aplaudir.
“Estas acciones son una muestra del compromiso del sector formal de bebidas alcohólicas con la legalidad, la protección de los consumidores y la colaboración activa con las autoridades para enfrentar de manera articulada el comercio ilícito”, indicaron los representantes de RIVLAS. Y es que cuando la empresa privada y el gobierno se unen, los resultados son de lo más bien.
Recordemos, hermanos dominicanos, que esta vaina de los alcoholes de contrabando o adulterados no es para tomarlo a la ligera. Hemos tenido casos trágicos en el país, donde gente ha perdido la vida o quedado con secuelas terribles por consumir bebidas con metanol u otras sustancias dañinas. El consumo de estos productos representa un riesgo inminente para cualquiera de nosotros. Es una lotería fatal que nadie debería jugar, ni por ahorrarse unos cheles. La salud no tiene precio.
Además del peligro para la vida, el comercio ilícito de alcohol le hace un daño brutal a nuestra economía. Los impuestos que no se pagan por estas ventas ilegales son cuartos que deja de recibir el Estado para invertir en cosas que necesitamos, como hospitales, escuelas o carreteras. Y ni hablar de la competencia desleal que esto genera para los negocios que sí cumplen con todas las de la ley, que pagan sus impuestos y generan empleos dignos. Es una afectación en cadena que nos perjudica a todos, desde el más grande importador hasta el colmadero de la esquina.
El tigueraje detrás de este negocio sucio es complejo. No se trata solo de un tipo vendiendo botellas falsas en una esquina. Detrás de todo esto hay redes de crimen organizado que operan a gran escala, a veces con ramificaciones internacionales. Manejan cadenas de suministro clandestinas, falsifican etiquetas, envasan productos con componentes tóxicos y distribuyen todo esto de forma encubierta. Por eso es tan importante que el Ministerio Público esté pilas y que tenga las herramientas necesarias para desmantelar estas estructuras.
La lucha contra el comercio ilícito de bebidas alcohólicas es una tarea de todos. Desde las autoridades, fortaleciendo sus capacidades y persiguiendo a los infractores, hasta nosotros como consumidores, estando alertas y comprando solo en establecimientos de confianza. No seamos cómplices, por acción u omisión, de una práctica que pone en riesgo nuestra gente y nuestro país.
Este taller es solo un paso más en una batalla que se libra día a día. Ver al Ministerio Público bregando fuerte, en coordinación con el sector privado, nos da esperanza de que podremos ir arrinconando a estos delincuentes. La idea es que cada vez se les haga más difícil operar y que la población dominicana pueda consumir productos seguros y de calidad, sin miedo a que una noche de coro se convierta en una tragedia. ¡A seguirle dando seguimiento a esta vaina!
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