¡Atención, fanaticada verde! La noticia que ha puesto la capital del este en modo “fiesta” se ha soltado de una vez y por todas: las Estrellas Orientales han amarrado al talentoso Héctor Borg como su nuevo mánager para la venidera temporada otoño-invernal de nuestra Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM). ¡Y esto, klk, esto se puso bacano de verdad! La directiva de los Paquidermos ha movido ficha con inteligencia, trayendo a un hombre de la casa, un sanpedromacorisano de pura cepa, que conoce la pasión y el “tigueraje” de nuestra pelota como la palma de su mano. Se espera que Borg le meta candela a la “vaina” y ponga a las Estrellas a brillar con luz propia, trayendo un viaje de energía renovada al equipo.
Este movimiento es un verdadero batazo de cuatro esquinas para las Estrellas. Héctor Borg no es un tipo cualquiera que llegó de casualidad; su currículum es más largo que la espera en la fila de un banco en día de pago. Con solo 40 años, este estratega ha escalado peldaños de una manera impresionante. Los dominicanos todavía tenemos fresco en la memoria aquel momento glorioso en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021, la pandemia le puso el freno a todo, ¡qué vaina!), cuando lideró a nuestra selección nacional a una medalla de bronce. ¡Imagínense! La primera medalla olímpica para el béisbol dominicano. Ese hito no fue poca cosa, fue un logro que puso a vibrar a todo un país y demostró la capacidad de Borg para manejar bajo presión y sacar lo mejor de sus peloteros, un verdadero “coro” de estrellas que se fajaron por la patria. Esa experiencia es un aval de peso que trae ahora al dugout de San Pedro de Macorís.
Pero la trayectoria de Borg no se queda ahí, ni de cerca. Antes de ese chapuzón olímpico, ya era un veterano en los cuerpos técnicos de la LIDOM, un verdadero trotamundos del conocimiento beisbolero. Pasó tres temporadas como coach de banca de los gloriosos Tigres del Licey, y antes de eso, dedicó un viaje de años a los Toros del Este. ¡Seis campañas como coach de tercera base, cuatro como coach de banca y hasta tres torneos como asistente del gerente general! Eso es como decir que ha estado en todos los chismorreos y todas las decisiones importantes del equipo, un verdadero “insider” del béisbol dominicano. Esta experiencia multidisciplinaria le da una visión panorámica del juego, del manejo de personal y de las estrategias que se necesitan para competir en una liga tan “perra” como la nuestra.
Fuera de nuestras fronteras, su carrera también está de lo más bien. Los Gigantes de San Francisco, una organización de Grandes Ligas de las que juegan en las “grandes ligas” de verdad, lo ascendieron recientemente al puesto de coach de tercera base para la temporada 2026. Esto es un testimonio de su valía y su crecimiento profesional. No es cualquier “tigueraje” el que se mueve en ese nivel, y que un dominicano siga subiendo escalones en el béisbol organizado es un orgullo para todos nosotros. Su visión moderna del juego, combinada con su conocimiento del talento local, lo convierten en una pieza clave para cualquier equipo que quiera ir pa’ encima.
Desde la “Cuna de Famosos”, San Pedro de Macorís, la presión siempre es alta. Las Estrellas Orientales tienen una fanaticada que se entrega en cuerpo y alma, que vive cada pitcheo como si fuera el último, y que sueña con ver a su equipo en lo más alto. Borg, al ser de San Pedro, entiende esa pasión al dedillo. No es un forastero; es uno de ellos. Sus palabras al asumir el cargo fueron claras y contundentes: “Este es un compromiso que asumo con mucha responsabilidad”. Y agregó, con la emoción a flor de piel, que “no aguanto las ganas de trabajar con la directiva, operaciones de béisbol, cuerpo de coaches y la parte más importante, los jugadores, para traerle un campeonato a San Pedro de Macorís”. Ese es el tipo de declaración que pone la piel de gallina y alimenta la esperanza del pueblo.
La LIDOM es una jungla, un “fregao” donde cada equipo se refuerza hasta los dientes y la competencia es feroz. Ver a las Estrellas apostar por un mánager joven, pero con una experiencia tan sólida y variada, es señal de que van con todo. Borg tiene la capacidad de conectar con los jugadores, de inspirar ese “tigueraje” necesario para ganar, y de implementar estrategias que se adapten a las complejidades del béisbol de invierno. Su estilo de liderazgo, probado en escenarios tan importantes como los Juegos Olímpicos, promete ser un soplo de aire fresco para la organización verde. Será interesante ver cómo su visión se traduce en el terreno de juego, y cómo logra cohesionar un roster para enfrentar a rivales de la talla del Licey, Águilas, Gigantes, Toros y Leones.
La expectativa es grande, el ambiente en San Pedro ya se siente diferente. La llegada de Héctor Borg a las Estrellas Orientales es, sin lugar a dudas, uno de los movimientos más “jevis” de esta pretemporada. Es la combinación perfecta de talento local, experiencia internacional y una mentalidad ganadora que podría ser el empuje definitivo que necesitan los verdes para, por qué no, levantar la corona. La fanaticada está lista para armar un “coro” tremendo en el Tetelo Vargas, para apoyar a su equipo y a su mánager, y ver cómo este “bacano” de San Pedro de Macorís lleva a las Estrellas a la gloria. ¡Asegún la cosa se ve bien, señores!
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