¡Klk, mi gente! La semana arrancó con una noticia que nos tiene a todos con los ojos bien abiertos y la mente en modo “alerta”. Imagínense ustedes, en nuestra tranquila y laboriosa provincia de La Vega, la Policía Nacional metió la mano y ¡zas!, detuvo a un individuo con dos Armas de Alto Calibre que no son precisamente para cacería de pajaritos. Hablamos de un arsenal que te deja pensando en qué tipo de tigueraje anda suelto por ahí, con la paz del pueblo de por medio.
La intervención, que se sintió como una película de acción en plena calle Duarte, cerca del canal de riego en el sector Junumucú de Rincón, en Jima Abajo, fue un trabajo coordinado entre la Sección de Investigación contra Crímenes y Delitos contra la Propiedad (Robo) y el equipo de Operaciones (Dicrim). O sea, la vaina fue seria y planificada, no fue un “coro” de un par de agentes; esto fue con inteligencia y puntería, como debe ser cuando se trata de enfrentar a gente que anda en cosas que no son legales.
El hombre puesto bajo arresto responde al nombre de Francisco de Jesús Ferreira Guzmán, de 34 años. Este pana no andaba con un revólver calibre 38 cualquiera, ¡no señor! En su mochila, los agentes encontraron un fusil M-16 modificado, con la numeración borrada – que ya eso es una señal de que la vaina no está de lo más bien –, con su cargador y doce cápsulas. Y por si fuera poco, también cargaba un subfusil modelo UZI SMG con su cargador y seis cápsulas. ¡Un verdadero arsenal de guerra en una mochila! ¿Quién necesita tanto fuego en el patio, a menos que ande en malos pasos?
Este operativo no fue por pura casualidad, ¡ni que va! La verdad es que los agentes andaban detrás de dos personajes que están más buscados que el aire en un día de calor: Jesús Alberto Aracena Castillo, alias ‘Bebeco’, y otro individuo conocido como ‘Jansel’. Ambos tienen órdenes de arresto pendientes y, según el chismecito policial, se supone que andaban por ahí. Aparentemente, estos se dieron cuenta del “coro” que les tenía la policía y se hicieron los locos, huyendo de una vez, dejando a Ferreira Guzmán con el clavo, o mejor dicho, con las armas en la mochila. Una movida que te deja claro el nivel de organización del tigueraje este.
Ver este tipo de armamento de guerra, como el M-16 y la UZI, en manos de civiles, es una preocupación que nos tiene a todos con la guardia en alto. No estamos hablando de una “pistolita” para defenderse de un atraco, sino de armas que pueden causar estragos mayores. La proliferación de armas ilegales en nuestro país es una “vaina” que nos afecta a todos, desde el barrio más humilde hasta el ensanche más “jevi”. Estas armas están ligadas a crímenes serios, al narcotráfico, a los ajustes de cuentas y al desorden que a veces parece querer apoderarse de nuestras calles. Es un tema que hay que cogerlo con guantes de seda y mano dura a la vez, ¿me entienden?
El gobierno dominicano y las autoridades se la “bregan” a diario para combatir esta problemática. Hemos visto operativos y decomisos de un viaje de armas en los últimos años, lo que demuestra que la lucha es constante. Pero, señores, cada vez que aparece un arsenal así, uno se pregunta: ¿de dónde salen estas armas? ¿Cómo cruzan nuestras fronteras? Es una red compleja, un “coro” de traficantes que, sin duda, tienen conexiones importantes, porque traer un fusil M-16 no es como traer un plátano maduro del campo.
La provincia de La Vega, conocida por su gente trabajadora, sus carnavales “chulos” y su rica producción agrícola, ahora se ve salpicada por un incidente que altera la tranquilidad de sus munícipes. Aunque sea un caso aislado o parte de un plan más grande de alguna banda, el simple hecho de saber que estos “trastos” andaban rodando por ahí, cerca de la gente, te hace pensar dos veces antes de salir a la calle a hacer tus diligencias. La seguridad ciudadana es una “vaina” seria que nos toca a todos.
Es importante que, como ciudadanos, estemos atentos y colaboremos con las autoridades. Si vemos algo “sospechoso”, si escuchamos un “chisme” de algo raro, no podemos hacernos los locos. Hay que llamar a la policía de una vez, porque la seguridad de todos depende de que cada quien ponga de su parte. El tigueraje prospera cuando la gente buena se calla la boca, y eso no nos conviene a ninguno.
Ahora, el tal Francisco de Jesús Ferreira Guzmán ya está “guardao” en el cuartel, y de ahí va directo al Ministerio Público, donde tendrá que responder por la vaina tan grande en la que se metió. Las autoridades, por su lado, siguen en la “brega”, detrás de ‘Bebeco’ y ‘Jansel’, para desarticular por completo esta red. Es un compromiso con la sociedad que no puede aflojar, porque el pueblo dominicano merece vivir en paz y sin el temor de que, a la vuelta de la esquina, haya un “bacano” con un fusil M-16.
Esperamos que este tipo de operativos sigan dando resultados positivos y que cada día se logre sacar de las calles más de estas “vainas” peligrosas. La seguridad es la base para que el país siga pa’lante y que la gente pueda hacer su vida de lo más bien, sin miedo. A fin de cuentas, la República Dominicana es un país “chulo” y “bacano” que no merece que unos pocos desaprensivos le dañen el “coro” a la mayoría.
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