¡Qué chulo fue el coro que se armó en la capital! La Dirección General de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional (DIGEV), adscrita a nuestro Ministerio de Defensa (MIDE), le metió de una vez a la celebración del Ciclo Patriótico, rindiendo un homenaje del bueno a nuestros inmortales **Padres de la Patria**. Fue un acto solemne, pero a la vez lleno de ese orgullo dominicano que nos sale del alma, conmemorando el 182 aniversario de nuestra Independencia Nacional. Una fecha que, señores, es el pilar de lo que somos hoy.
La verdad del caso es que este tipo de eventos son la esencia para mantener viva la llama de la dominicanidad. No es solo un protocolo, no. Es la reafirmación de que aquellos hombres y mujeres que dieron el todo por el todo para que hoy tengamos este pedazo de tierra que llamamos República Dominicana, no se olvidan. La jornada, cargada de fervor patrio, arrancó con una marcha de honor que se puso en movimiento desde la histórica Puerta del Conde. Los participantes, con la frente en alto y el paso firme, recorrieron el trayecto hasta el mismísimo Altar de la Patria, donde descansan nuestros próceres. Allí, como debe ser, se procedió al depósito de una ofrenda floral, símbolo de gratitud y respeto infinito, seguido de un toque de silencio que erizaba la piel, un momento para la memoria de quienes forjaron la libertad que hoy disfrutamos.
El contexto histórico de nuestra Independencia, lograda el 27 de febrero de 1844, es un cuento que todo dominicano debe tener bien claro. Después de 22 años de ocupación haitiana, y con una voluntad inquebrantable, hombres como Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, junto a un viaje de patriotas más, se lanzaron a la calle, bajo la bandera trinitaria, a proclamar una nación libre y soberana. No fue una chercha, fue un acto de valentía y un sacrificio enorme. Imagínense ustedes el tigueraje que había que tener para levantarse contra un poder establecido y decir: ¡Ya no más! Por eso, cada año que celebramos es una reafirmación de su gesta heroica.
El acto protocolar continuó con intervenciones de figuras importantes que nos hicieron reflexionar. El coronel Sócrates Suazo Ruiz, del Ejército de República Dominicana y director de Historia Militar del MIDE, se despachó una arenga que ponía los pelos de punta. Él resaltó, con esa pasión que le caracteriza a los militares, el sacrificio de nuestros Padres de la Patria y el compromiso inquebrantable de las Fuerzas Armadas con la soberanía nacional. Además, enfatizó la responsabilidad vital que tienen las Escuelas Vocacionales en fortalecer nuestra identidad y trabajar por los intereses más altos del país. Porque, señores, no se trata solo de empuñar un arma, sino de empuñar la educación y los valores.
De igual forma, el licenciado Juan Pablo Uribe, quien preside la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, también se lució con sus palabras. Él no solo puso en alto el pensamiento visionario de nuestro Juan Pablo Duarte, sino que también hizo hincapié en el ideal colectivo de La Trinitaria, ese grupito de jóvenes que concibieron y materializaron el sueño de una República libre, independiente y soberana. Uribe nos recordó que nuestra dominicanidad se sustenta en principios tan fundamentales como la unidad, la fe, el sacrificio y una determinación que no se quiebra, valores que guiaron a esa generación fundadora. Y claro, nos exhortó, a las presentes y futuras generaciones, a mantener esa defensa de nuestra soberanía nacional viva y coleando.
En sus palabras centrales, el coronel José Ramón Reyes Suárez, director general de la DIGEV, expresó con mucho sentimiento que al depositar esa ofrenda floral ante los restos de nuestros próceres, se reafirma un compromiso que no tiene vuelta atrás con los ideales que dieron origen a la República. Él destacó que este acto no es un simple formalismo, sino una manifestación viva de gratitud, respeto y lealtad a la historia que nos define como pueblo. Es un recordatorio de que somos hijos de una gesta grandiosa y que eso es algo que hay que llevar con mucho orgullo en el pecho.
El coronel Reyes Suárez también hizo énfasis en que este Ciclo Patriótico se desarrolla de manera simultánea en todas las Escuelas Vocacionales a nivel nacional. ¡Eso es bacano! Involucrando a estudiantes, docentes y al personal administrativo, con el propósito fundamental de fortalecer el patriotismo, la identidad nacional y la conciencia histórica. Esto, señores, está de lo más bien y va en coherencia con la visión de nuestro ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD., quien siempre ha puesto el acento en la importancia de estos valores. Nos recordó, además, que esa libertad que conquistamos con tanto sacrificio debe honrarse día a día con trabajo honesto, disciplina y una verdadera vocación de servicio, formando ciudadanos íntegros, técnicos competentes y dominicanos orgullosos de su historia.
El momento cumbre llegó cuando todos los presentes, entre ellos miembros de la Plana Mayor, personal administrativo, docentes, estudiantes e invitados de la vida civil y militar, procedieron a arrojar flores sobre la tumba de los Patricios. Fue un momento emotivo, que te conectaba con el pasado y con la sangre que se derramó por nuestra tierra. El homenaje, que a muchos nos dejó con un nudo en la garganta, culminó con la interpretación del himno de las Escuelas Vocacionales, en un ambiente de unidad que era palpable y un profundo fervor patriótico que se sentía en el aire. Estas actividades son clave para que las nuevas generaciones entiendan que ser dominicano es más que nacer aquí; es un compromiso con la herencia de nuestros héroes.
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