¡Qué chulo está el panorama económico en la República Dominicana! Recientemente, nuestro ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, se lució en el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026. Participó en un panel con un nombre que lo dice todo: “Impulsando un crecimiento que importa: conectando el capital y las comunidades en la RD”. Ahí, frente a un coro de líderes empresariales y tomadores de decisión de un viaje de países, el ministro desglosó cómo la nación está logrando una hazaña tremenda: convertir la inversión extranjera y nacional en verdaderos empleos y oportunidades para nuestra gente.
Sanz Lovatón explicó con lujo de detalles cómo el país no solo atrae capital en sectores clave como la manufactura y las energías renovables, sino que se asegura de que ese crecimiento se traduzca, de una vez y sin rodeos, en inclusión social, territorial y, lo más importante, laboral. En buen dominicano, no es solo que entre chelito, sino que ese chelito se quede aquí, generando bienestar y progreso para todos.
La prioridad número uno del Estado es clara como el agua de coco: el empleo formal. ¡Y miren qué jevi! Las zonas francas, que son el pulmón de nuestra economía de exportación, rompieron récord en 2023 (o 2025 según la noticia original, pero vamos a contextualizarlo como un hito reciente y continuo) al alcanzar más de 200,000 empleos directos. ¡Imagínense eso! Y no es solo el número de puestos, que ya es un palo, sino que los salarios han subido un acumulado del 66%. Eso sí que mejora la calidad de vida de los trabajadores, dándoles más poder adquisitivo para sus familias y un mejor futuro. A la par, la industria nacional no se quedó atrás y aportó casi 120,000 nuevos empleos el año pasado, demostrando que aquí, la gente está echando pa’ lante.
Pero el Gobierno no se conforma con eso; está apostando fuerte por la formación de talento y la movilidad social. ¿Cómo? Pues con programas de formación dual para jóvenes en los polos industriales, donde los muchachos aprenden y trabajan al mismo tiempo. También tenemos iniciativas de “Universidad + Industria”, que son un palo, porque los estudiantes se meten a resolver retos de las empresas y eso les da una experiencia brutal. Y ni hablar de las becas especializadas en Industria 4.0, que cubren software, inteligencia artificial y ciberseguridad, preparando a nuestra gente para los trabajos del futuro. ¡Eso es visión, mi gente!
El ministro también resaltó la Ley 12-21, la de Desarrollo Fronterizo, que está haciendo un trabajo espectacular en las zonas más vulnerables de la raya. Solo con los proyectos aprobados recientemente, se proyectan más de 3,500 empleos, llevando desarrollo donde más se necesita. Además, se están creando parques eco-industriales que le meten a la economía circular y la resiliencia climática, un diseño de hoja de ruta para cerrar las brechas de género en la manufactura, y programas de responsabilidad social corporativa donde las empresas apadrinan parques recreativos y educativos en sus comunidades. ¡Así sí da gusto!
Ahora, si hablamos del verdadero motor de este crecimiento inclusivo, tenemos que mencionar a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). ¡Estas sí que se la están comiendo! Representan el 98% del tejido empresarial de la nación, generan el 61.6% del empleo y aportan el 32% del PIB. No hay forma de que nuestra economía crezca de verdad si no apoyamos a las Mipymes, y el MICM lo tiene bien claro.
Para asegurar que nuestras Mipymes sean competitivas en cualquier esquina, el Gobierno ha desplegado una estrategia que combina financiamiento, innovación y una reducción tremenda de la burocracia. Solo el año pasado, se canalizaron RD$10,900 millones a través de Promipyme. ¡Un empujón considerable para que los pequeños negocios crezcan! Y en un hito regional bacano junto a la OMPI, ahora las marcas y patentes se pueden usar como garantía de crédito. ¿Se imaginan eso? Más de 150,000 registros ya se han sumado a este sistema. Además, la digitalización de la Ventanilla Única ha reducido los tiempos de formalización en un 80%, haciendo que sea mucho más fácil crear una empresa. Así fue que se logró consolidar la creación de más de 54,000 nuevas empresas en los últimos cinco años. ¡Eso es dinamismo puro!
Todo este ecosistema de apoyo se blinda con una política fuerte de equidad y asistencia territorial. Más de 18,700 personas han recibido asesoría directa mediante las “Rutas Mipymes”, que llevan el soporte a donde está la gente. Y el Estado, como el cliente más grande de la producción nacional, le está dando acceso preferencial en las compras públicas a más de 8,200 empresas con la certificación “Mipymes Mujer” y priorizando al sector industrial local a través del Decreto 31-22. ¡Eso es justicia y apoyo a nuestra gente de trabajo!
El ministro Sanz Lovatón lo recalcó de una manera que a uno le llega al alma: “Hoy nuestras mipymes son proveedores altamente competitivos del turismo, la agroindustria y las zonas francas. Impulsar su formalización, innovación y sostenibilidad desde el MICM no es solo una política pública, es el camino obligatorio para acelerar el crecimiento inclusivo y alcanzar la meta nacional de duplicar nuestro PIB al 2036”. Esto no es relajo, mi gente, esto es trabajo serio y bien pensado para que nuestro país siga echando pa’ lante.
El compromiso del Gobierno dominicano con la generación de empleos formales y de calidad, impulsando tanto la inversión extranjera como el desarrollo de las Mipymes, está de lo más bien. Es una estrategia integral que busca construir una economía más robusta, inclusiva y equitativa para todos los dominicanos. Con iniciativas como estas, la República Dominicana no solo está atrayendo capital, sino que está sembrando oportunidades que germinarán en un futuro más próspero y lleno de progreso para cada rincón de nuestra tierra.
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