La reciente formalización de un contrato intergubernamental entre la República Dominicana y Portugal para la adquisición de cuatro patrulleros de altura clase “Tejo” es, sin lugar a dudas, una movida estratégica que le está poniendo bacano a la seguridad marítima de nuestra isla. Esta decisión, que busca fortalecer las capacidades operativas de nuestra Armada, nos pone en un escenario mucho más sólido frente a los desafíos que constantemente enfrentamos en nuestros espacios marítimos. Ya era hora de que le metiéramos de frente a este tema que es tan pero tan crucial para el desarrollo y la soberanía del país.
Este acuerdo, encabezado por el ministro de Defensa dominicano, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, y su homólogo portugués, Nuno Melo, no es un simple papeleo; es un paso de gigante que reafirma la visión de un gobierno comprometido con la protección de nuestra gente y nuestros recursos. Siendo una nación insular, la protección de nuestras aguas territoriales es la base de todo, desde la pesca hasta el turismo, pasando por el comercio. Históricamente, la República Dominicana ha tenido que resolver con recursos limitados, pero este empuje con los nuevos patrulleros nos va a permitir estar en la pomada y manejar mejor un viaje de situaciones en pro de nuestra seguridad marítima.
La adquisición de estos cuatro patrulleros significa un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico, el contrabando, la migración ilegal y otras actividades ilícitas transnacionales que tanto daño le hacen a nuestra sociedad. Imagínense, estos buques van a ser como los ojos y los puños de nuestra Armada en altamar, asegurando que nadie venga a hacer de las suyas por nuestras costas. Además de la vigilancia, también ampliarán significativamente nuestra capacidad de búsqueda y rescate (SAR), lo que es vital para salvar vidas en caso de emergencias en el mar. Esto es un soporte interinstitucional chulo que nos beneficia a todos los dominicanos, estemos donde estemos.
El contrato establece una entrega progresiva de las embarcaciones en un período de hasta 40 meses, lo cual da tiempo para que todo el tigueraje necesario de entrenamiento y logística se ponga de lo más bien. No es solo comprar los barcos y ya; incluye documentación técnica, formación especializada para nuestros marinos –pa’ que estén bien capacitados y sepan exprimirle el jugo a estas naves–, y también los materiales de apertrechamiento y componentes logísticos que garantizan que los buques estén operativos a largo plazo. Así es que se hacen las cosas, con planificación y viendo más allá del momento.
Los patrulleros clase “Tejo” son unas naves que están en la jugada, con una eslora de 54 metros y un sistema de propulsión híbrido que combina motores diésel y turbina de gas. Esto no es cualquier cosa, mi gente; este sistema les da una eficiencia y una autonomía que son bacanas para nuestras misiones. Además, cuentan con capacidades modulares, lo que significa que se pueden adaptar a diferentes misiones según la necesidad. Son una plataforma naval probada, que ya ha demostrado su valía y que nos ofrece una combinación ideal de autonomía, velocidad y eficiencia operativa. ¡Esto sí que es echar pa’lante!
El ministro Fernández Onofre no dejó de recalcar el agradecimiento por la voluntad política, la transparencia y el espíritu de colaboración que hicieron posible este acuerdo con Portugal. Es que cuando las cosas se hacen con confianza mutua y responsabilidad compartida, los resultados se ven. Esta alianza estratégica no solo es por los barcos; es por fortalecer lazos y trabajar juntos en el espacio atlántico para la seguridad de todos. Verdad que sí, cuando hay buena fe y ganas de resolver, se puede lograr un viaje de cosas importantes.
Históricamente, la República Dominicana, al igual que muchas otras naciones caribeñas, ha sido vulnerable a las rutas del narcotráfico y a los desafíos de la migración irregular. Sin una Armada robusta, es como tener las puertas abiertas de par en par. La falta de patrulleros modernos y con la tecnología adecuada ha sido un lio por mucho tiempo. Esta inversión no es un gasto, es una salvaguarda para el futuro, un blindaje para nuestra soberanía y para la tranquilidad de nuestra gente. Es coger cabeza y entender que la inversión en defensa es tan importante como en cualquier otro sector clave.
Además, este tipo de cooperación bilateral también abre puertas a futuros intercambios de conocimiento y tecnología. No solo nos estamos equipando con naves, sino que estamos estableciendo relaciones que pueden traer más beneficios a largo plazo, fortaleciendo nuestra posición en el concierto internacional. Estar en un coro con países aliados para la defensa es siempre jevi y nos da más peso.
En la ceremonia estuvieron presentes figuras importantes como la embajadora dominicana en Portugal, Patricia Villegas de Jorge, y el jefe del Estado Mayor de la Armada de Portugal, Jorge Nobre de Sousa, además del subcomandante general de la Armada dominicana, contralmirante Jiminian Objío, junto a otras autoridades civiles y militares. Esto demuestra el nivel de seriedad y el compromiso de ambas naciones para que este acuerdo sea un éxito rotundo. Se ve que todo está planificado para que esta movida sea lo más productiva posible.
En resumen, la adquisición de estos cuatro patrulleros es una noticia de las buenas, de esas que te hacen sentir orgulloso de tu país. Es un paso firme para que la República Dominicana esté mejor equipada para enfrentar los retos del siglo XXI en el mar. Ya era hora de darle este espaldarazo a nuestra Armada, que siempre ha estado ahí, al pie del cañón, a pesar de las limitaciones. Ahora sí, con estas naves, se está poniendo más chulo el panorama de nuestra seguridad marítima.
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