¡Mi gente! Aquí en la República Dominicana, la cosa se está poniendo cada vez más chula en materia de salud. El Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha lanzado un programa que es, honestamente, un paso de avance gigantesco para muchas familias dominicanas: el programa Senasa Integra. Esta iniciativa está diseñada para garantizar una atención integral y cobertura médica de calidad a todos nuestros afiliados que tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA), utilizando una red de servicios tanto públicos como privados con un enfoque bien interdisciplinario. ¡Eso es echar pa’ lante de verdad!
Este programa, que arranca de forma formal el próximo 2 de marzo, promete ser un verdadero alivio para esos padres y madres que andan buscando el mejor soporte para sus hijos. A partir de esa fecha, las familias podrán comenzar el proceso para inscribir a sus chiquitos, y la verdad es que esto viene como anillo al dedo, porque un apoyo vital como este es lo que se necesita en el patio.
Durante la presentación de esta novedad, el director de Senasa, Edward Guzmán, dejó claro lo que muchos especialistas saben: el autismo no es una enfermedad que necesite curarse, sino una condición del neurodesarrollo que hay que entender, y de la que hay que aprender a manejar para que nuestros niños puedan desarrollarse de lo más bien. Esta condición afecta cómo una persona percibe el mundo, procesa la información y se relaciona con los demás. Y es que, si bien es cierto que a nivel mundial afecta a uno de cada 100 niños (con cuatro niños por cada niña, ¡imagínense ustedes!), la realidad es que aquí en nuestro país, por mucho tiempo, el diagnóstico llegaba tarde, casi siempre después de los seis años, cuando se ha perdido un tiempo valioso para una intervención temprana. ¡Qué pena!
El impacto del TEA no es solo en el niño, ¡qué va! Es en la familia entera. Implica un viaje de ajustes emocionales, sociales y económicos que a veces dejan a uno con la cabeza vuelta un ocho. Por eso, el programa Senasa Integra es tan bacano, porque busca reducir esa carga pesada y poner a la familia en el centro de la atención, garantizando que el acompañamiento sea constante y efectivo.
En su etapa inicial, Senasa Integra está dirigido a afiliados de 2 a 10 años, tanto del régimen contributivo como del subsidiado, con una meta inicial de 3,000 beneficiarios. La prioridad es la primera infancia, ¡que es lo más importante! Para que esto no sea un coro sin fundamento, el programa cuenta con un presupuesto anual de 200 millones de pesos. ¡Eso no es poca cosa, mi gente! Ese dinero está ahí para asegurar la cobertura y la sostenibilidad de los servicios, garantizando que no sea una promesa de pajaritos en el aire.
El modelo de atención es bien estructurado. Todo empieza con una evaluación diagnóstica rigurosa, siguiendo el protocolo nacional vigente (DSM-5/CIE-11). Esto es clave para un diagnóstico oportuno y una intervención que dé buenos resultados. Una vez que se confirma el diagnóstico, el afiliado se registra en el Registro Nacional de TEA. Después de la validación, se diseña un Plan Individual de Atención (PIA), que es como la hoja de ruta personalizada para cada niño. Este plan incluye terapias, medicación (si es necesaria) y un seguimiento continuo para asegurar el bienestar y la evolución del afiliado. Un niño con TEA puede ser asignado a la red pública o privada, según donde viva y lo que necesite. ¡Así es que se trabaja!
El doctor Guzmán hizo énfasis en que este programa no solo va a cubrir fármacos, sino que también busca reducir ese tiempo de espera entre el diagnóstico y el inicio de las terapias. ¡Eso es oro molido para estas familias! Además, el éxito de Senasa Integra depende de la coordinación entre varias instituciones: el Ministerio de Salud Pública (que es el órgano rector y supervisor de los protocolos), el Ministerio de Educación (para asegurar que los niños con TEA no se queden sin ir a la escuela, ¡que es un derecho!), y el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis).
El impacto económico de tener un hijo con TEA sin cobertura es tremendo. Asegún los datos de Guzmán, el diagnóstico puede costar unos 50,000 pesos, los medicamentos 129,120 pesos anuales y las terapias ¡hasta 240,000 pesos al año! ¡Eso es un platal que pone a cualquiera a echar un pleito duro! Con Senasa Integra, se busca bajar esa carga económica, dándole un respiro a las familias, garantizando la continuidad de las terapias y promoviendo la inclusión social de nuestros niños y jóvenes. Es, en palabras del propio Guzmán, “más inclusión, más autonomía, más oportunidades a futuro”, evitando endeudamientos y facilitando la transición a la vida adulta con un seguimiento continuo.
Otro detalle importante es la habilitación de los centros de diagnóstico y terapia. No es que cualquiera va a dar el servicio, ¡no señor! Serán prestadores debidamente habilitados por el Ministerio de Salud Pública, cumpliendo con la normativa de calidad y registrados en Senasa. Esto demuestra la seriedad de la propuesta. “Esto no es una ayuda, es un derecho”, sentenció Guzmán, y esa es la pura verdad del tigueraje. No se está haciendo un favor, se está cumpliendo con una responsabilidad del Estado.
Por su lado, el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, destacó que con Senasa Integra, el Estado dominicano está pasando de las promesas a la acción. “Hoy Senasa no solo presenta un programa. Hoy demuestra que la seguridad social dominicana puede transformar una ley en servicios reales, con responsabilidad financiera y rigor técnico y eso merece reconocimiento”, afirmó Atallah. Para él, la inclusión “dejó de ser promesa y se convierte en estructura”. ¡Y qué razón tiene, mi hermano!
Es bueno recordar que todo esto viene de una secuencia de acciones concretas: en 2023 se promulgó la Ley 34-23 de Atención, Inclusión y Protección para las Personas con TEA; en 2024, el presidente Luis Abinader emitió el reglamento de aplicación con el decreto 403-24; y el Ministerio de Salud Pública presentó el Protocolo de Atención junto al CAID. Y para rematar, en 2025 el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) amplió las coberturas de TEA dentro del Seguro Familiar de Salud (SFS). Es decir, que esto no es un invento de ahora, sino el resultado de un proceso bien planificado. ¡Así es que se trabaja en beneficio de la gente del patio!
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