¡Atención, gente del patio! La Dirección Central de Investigación (DICRIM) de la Policía Nacional ha dado un golpe contundente contra la delincuencia, poniendo fin a la carrera criminal de dos sujetos de alto perfil que traían a la sociedad en un relajo. Se trata de Yamal Anthony Núñez Vargas, alias “Yamal”, y otro conocido como “Julio 30-30” o “Julio Voltio”, quienes cayeron abatidos la madrugada de este sábado en Azua. Estos individuos eran activamente buscados por la lamentable muerte de la joven Dominique Natalia Gómez Cabrera, de apenas 22 años, un caso que mantuvo a la población en vilo y clamando por Justicia Dura. Esta acción policial, sin duda, representa un alivio para la ciudadanía que pide a gritos paz y seguridad en nuestras calles.
La situación se puso de lo más caliente cuando los antisociales, en su intento desesperado por ‘irse de la guagua’ y salir del país, enfrentaron a tiros a una patrulla de la DICRIM en la playa Los Negros, provincia Azua. Asegún las informaciones preliminares, estos sujetos tenían un viaje de líos pendientes con la justicia, y eran figuras recurrentes en el bajo mundo de la criminalidad organizada. Su abatimiento no solo cierra el capítulo de un caso doloroso, sino que envía un mensaje claro a aquellos que creen que pueden sembrar el terror y quedarse tan anchos.
La tragedia de Dominique Natalia Gómez Cabrera resonó profundamente en el corazón de los dominicanos. La joven fue víctima de un ataque a tiros que le arrebató la vida de forma prematura y brutal, dejando un vacío inmenso en su familia y un sentimiento de impotencia en la sociedad. Este tipo de crímenes, donde la vida de gente inocente se pierde por la sinrazón de la delincuencia, son los que más nos duelen y nos hacen exigir a nuestras autoridades una respuesta firme y sin contemplaciones. La rapidez con la que la DICRIM ha actuado en este caso demuestra el compromiso de nuestras fuerzas del orden con la seguridad ciudadana, un tema que siempre está sobre el tapete en cualquier coro dominicano.
Durante el enfrentamiento, un valiente sargento de la institución, Joel Enmanuel Reynoso Diógenes, de 30 años, adscrito a Operaciones de Robo, resultó herido de arma de fuego en el antebrazo izquierdo. Gracias a Dios, el suboficial recibe atenciones médicas y se encuentra estable, que es lo más importante. De una vez, el director general de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, se trasladó al Hospital General Docente de la Policía Nacional para visitar al agente herido, mostrando el apoyo institucional a sus hombres y mujeres que se juegan el pellejo día a día por la paz de todos nosotros. Este gesto es un espaldarazo a la moral de la tropa que enfrenta al tigueraje sin miedo.
Los ahora occisos eran buscados con varias órdenes de arresto, las Nos. 2026-AJ0013089, 2026-AJ0009087 y 0075-febrero-2026, señalándolos como los presuntos autores directos del vil asesinato de la joven Gómez Cabrera. Pero su prontuario no se limitaba a este caso. También estaban vinculados a otros hechos violentos que sacudieron los populares sectores de San Carlos y Villa Francisca en Santo Domingo, donde un sinnúmero de personas resultaron heridas por arma de fuego en fechas anteriores. Era un tigueraje con un historial bastante largo, acostumbrado a causar pánico donde quiera que pasaban, y que se pensaba que podía seguir impune.
La Policía Nacional incautó dos revólveres calibre .38, ambos niquelados, con mangos de madera color marrón y sin marcas ni numeraciones legibles, al momento de la intervención. Estas armas, instrumentos de muerte y de terror, se encuentran bajo custodia de la División de Investigaciones de Azua para los fines correspondientes. La presencia de armas ilegales en manos de delincuentes es una constante preocupación que exige esfuerzos continuos por parte de las autoridades para sacarlas de las calles y garantizar que no se sigan utilizando para segar vidas o para cualquier tipo de relajo.
Este caso pone de manifiesto la complejidad de la lucha contra el crimen organizado en nuestro país. Los delincuentes, muchas veces, intentan burlar la justicia tratando de cruzar fronteras, creyendo que así se salvarán. Sin embargo, operaciones como esta demuestran que la capacidad de respuesta y la coordinación de nuestras fuerzas de seguridad están a otro nivel. La colaboración entre diferentes unidades y el seguimiento minucioso son claves para desarticular estas redes y llevar la tranquilidad a la gente. La PN está echando el resto, como decimos los dominicanos, para que la tranquilidad sea una realidad.
La institución del orden, por su parte, reiteró su compromiso inquebrantable de seguir enfrentando el crimen en todas sus manifestaciones y de garantizar la seguridad ciudadana. Este tipo de declaraciones, respaldadas por acciones contundentes como la de Azua, son vitales para restaurar la confianza pública y asegurar que el Estado de Derecho prevalezca. No hay espacio para la chercha ni para los delincuentes que quieran tomar las calles; aquí hay una Policía dispuesta a defender a su gente y a mantener el orden. Este país es de todos, y no de unos pocos que se creen dueños de la vida ajena.
La sociedad dominicana necesita sentir que las autoridades están con ella, que la defienden y que hacen todo lo humanamente posible para protegerla. Casos como el de la joven Dominique Natalia nos recuerdan la fragilidad de la vida y la importancia de que los criminales paguen por sus actos. Con operaciones como esta, la Policía Nacional reafirma su rol fundamental en la construcción de un país más seguro, donde el trabajo y la paz sean la verdadera bandera. Se acabó el relajo para el tigueraje, y que lo sepan bien: aquí se trabaja por la Justicia Dura.
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