Desde hace un buen rato, la zona fronteriza de nuestra querida República Dominicana ha sido el foco de atención del Gobierno. Y es que el presidente Luis Abinader está más que comprometido con el desarrollo de estas provincias que, por años, se quedaron un poco rezagadas. Recientemente, en un evento que marcaba los 20 años de la empresa Mega Plax en Dajabón, el mandatario aprovechó para hacer un llamado a todos los empresarios del patio: ¡a echarle ganas e invertir en la frontera! Esta invitación no es de ahora, pero cobra fuerza con los resultados que ya se ven, asegurando un ambiente propicio para la inversión en la frontera.
El ambiente estaba de lo más chulo cuando Manuel Taveras, presidente de Mega Plax, se paró y destacó el compromiso del presidente. Según él, el trabajo de Abinader ha sido clave para que la confianza de los inversionistas regrese con más fuerza que nunca. Y es que no es un secreto que la Ley 12-21 ha venido a ponerle orden a la casa, dando una seguridad jurídica que antes, para ser honestos, medio cojeaba. Esto ha dinamizado un viaje de empleos y ha puesto a la gente a coger cabeza con las oportunidades que se abren por esos lares.
La inauguración de dos naves industriales y un comedor por parte de Mega Plax no es solo un festejo de aniversario; es un testimonio palpable de que, sí, se puede. Es la muestra de que cuando hay voluntad política y un marco legal robusto, las empresas se animan a expandirse y, de paso, aportan un montón al crecimiento de la región. Taveras valoró el enfoque del Gobierno, señalando que el esquema de incentivos ha sido determinante para atraer capital y mantener a la gente empleada en esas provincias limítrofes que tanto lo necesitan.
«Es un honor recibir a un presidente que ha demostrado con hechos su compromiso con el desarrollo de la frontera y con el mandato constitucional de impulsar estas provincias», expresó Taveras, con una sinceridad que se le notaba a leguas. Y es que no es para menos; hablar de la frontera dominicana es hablar de desafíos históricos, de regiones que han batallado contra la falta de infraestructuras, la emigración constante y una economía que, a veces, se sentía como si estuviera caminando en cámara lenta.
Históricamente, la frontera ha sido un punto neurálgico no solo en términos de seguridad nacional, sino también como un espejo de las desigualdades. Fomentar la inversión en esta área no solo busca generar riqueza, sino también fortalecer la presencia del Estado, crear oportunidades para que la gente no tenga que “salir corriendo” a la capital o al extranjero en busca de un mejor porvenir, y de paso, mejorar la calidad de vida de esos dominicanos que día a día se la buscan en condiciones más cuesta arriba. Es un asunto de soberanía, de economía y, sobre todo, de equidad social.
El empresario Taveras no se guardó nada y se recordó que administraciones anteriores dejaron que la Ley 28-01, que también ofrecía incentivos, se fuera a pique. Esto, según él, afectó la estabilidad y la confianza de los que querían poner su chelito a producir. Pero con Abinader, la cosa ha cambiado. La Ley 12-21 llegó para devolverle esa seguridad jurídica y, de una vez, permitir que las empresas sigan echando pa’ lante, creando empleos y aportando al crecimiento regional. Esto es un bacano para el desarrollo del país entero.
El presidente Abinader, en su intervención, fue claro y conciso: exhortó al empresariado nacional a ampliar su presencia en la zona fronteriza. No es que lo esté pidiendo por pedir, sino que les puso el ejemplo de empresas como Mega Plax, que están demostrando que con los incentivos actuales, la cosa está que arde de oportunidades. «Yo hago un llamado, desde aquí hoy, para que vean el ejemplo de estas dos empresas y que se establezcan más empresas en la zona», manifestó el jefe de Estado, con el aplomo que lo caracteriza.
La idea es que los grandes y medianos empresarios de Santo Domingo, Santiago y otras provincias importantes se sienten, estudien bien los beneficios que ofrece la normativa vigente y se tiren al agua. Hay un viaje de facilidades para quienes decidan invertir en la frontera, no solo en términos fiscales, sino también en el apoyo del Gobierno para que todo fluya sin mayores tranques. El objetivo final es un desarrollo integral de la región, que beneficie a todos los dominicanos, estén donde estén.
La Ley 12-21, que establece un Régimen de Incentivos para el Desarrollo Integral de la Zona Fronteriza, no es solo un papel. Es una herramienta poderosa diseñada para atraer inversión productiva, fomentar la creación de nuevas empresas y expandir las existentes, lo que se traduce directamente en empleos de calidad y mejor infraestructura. Esta ley ofrece exenciones fiscales, como la del Impuesto Sobre la Renta (ISR) por un período extendido, y otros beneficios aduaneros que hacen muy atractiva la propuesta de establecerse en estas zonas.
El llamado del presidente Abinader no solo es una invitación, sino una estrategia clara para abordar la disparidad económica y social entre la frontera y el resto del país. Al promover la inversión, se busca también mejorar los servicios básicos, la educación y la salud en estas provincias, creando un círculo virtuoso de crecimiento y bienestar. Es una forma de decir: “la frontera también es nuestra, y merece las mismas oportunidades”.
El acto fue bendecido por el diácono Antonio Vargas, quien elevó una invocación por la prosperidad y el bienestar de los presentes, poniendo ese toque espiritual que nunca falta en nuestros eventos importantes. Entre los presentes, estaban la gobernadora Glehany Azcona Torres; el senador Antonio Marte; los diputados Chancer Fernández y Juana Castillo; el gerente general de la empresa, además de familiares, autoridades y representantes del sector empresarial. Un coro de gente importante que demuestra el respaldo a estas iniciativas de desarrollo. Es un momento crucial para la frontera dominicana, y con este empuje, se espera que la región siga pa’ lante como el arroz.
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