¡Qué chulo, mi gente! Por fin, después de más de veinte años de espera, el presidente Luis Abinader se puso los pantalones y entregó un proyecto que tiene a Monción y Sabaneta de lo más contento: el Acueducto Múltiple Monción-Sabaneta. Este pasado sábado, el mandatario dio el banderazo para que esta megaobra de infraestructura hídrica, reclamada por generaciones, empezara a funcionar y a llevarle agua potable a más de 50,000 almas en esta parte tan laboriosa de Santiago Rodríguez. ¡E’ verdad que cuando se quiere, se puede!
Esta es una obra que, asegún nos cuenta la gente del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), viene a saldar una deuda histórica con una comunidad que, aunque rodeada de belleza natural y fuentes de agua, no tenía un sistema de distribución eficiente. ¡Y cómo no! Si la necesidad de agua limpia y constante es un pilar fundamental para la salud y el desarrollo de cualquier pueblo. El hecho de que por fin se haya materializado el Acueducto Múltiple Monción-Sabaneta no es poca cosa; es un paso de avance grandísimo para la calidad de vida de un viaje de dominicanos.
El presidente, con su sonrisa característica, recalcó que este no es más que el cumplimiento de una promesa, de esas que la gente guarda en el corazón. Él mismo ha dicho que este tipo de inversiones son parte de su estrategia para llevar soluciones concretas a cada rincón del país. Y es que no es secreto para nadie que Monción tiene un dinamismo productivo tremendo, con un potencial agrícola y turístico que te deja con la boca abierta. Ahora, con el acceso estable al agua, ese desarrollo no solo se va a disparar, sino que el bienestar social de su gente va a estar de lo más bien.
Pero ¡ojo!, que Abinader no se quedó solo con el acueducto. Aprovechó para soltar la bomba de que el Gobierno tiene un viaje de intervenciones más en la provincia Santiago Rodríguez. ¿Se imaginan? ¡Una carretera que va a conectar Monción con Jarabacoa a través de la mismísima cordillera! Eso sí que es un palo. Además, hay planes chulos en educación, salud y saneamiento. Es como si Santiago Rodríguez se hubiera sacado la lotería con esta administración, con un compromiso de inversión que se nota y se siente en la calle.
Wellington Arnaud, el director ejecutivo del Inapa, soltó unos datos que te ponen a pensar. ¡Imagínense ustedes! Entre el 2004 y el 2020, la inversión en agua potable en la provincia apenas llegó a los RD$24 millones. Pero, de repente, en los últimos cinco años, ¡la cosa se disparó a más de RD$1,600 millones! Esa diferencia, mi gente, es para quedarse boquiabierto. El acueducto por sí solo se llevó una inversión de más de RD$1,645 millones, y eso incluye la instalación de redes en todas las calles de las 17 comunidades beneficiadas. ¡Qué manera de meterle mano!
Esta inversión no solo es una cifra; es la materialización de un cambio. Es un antes y un después para las familias de Monción, La Cacique, Los Quemados, Veladero, Las Caobas, Los Tabacos, El Orégano, El Cepillo, Los Pinos, Guamachal, Los Bañaderos, Garabito, La Estancia, Gurabo, Loma del Tanque, Los Ingenitos y La Meseta. ¡Un viaje de sitios que ahora van a tener el preciado líquido corriendo por sus tuberías de forma continua y segura! Ya no será el tigueraje de esperar la guagua cisterna, ni las penurias por la sequía; ahora, el agua estará a la orden del día.
El sistema es una maravilla de la ingeniería. Incluye una planta potabilizadora de filtración rápida con capacidad para 70 litros por segundo, que no es poca cosa. Además, se rehabilitó la planta que ya existía, se montó una estación de bombeo de última generación, y se instalaron las líneas de impulsión y conducción que son como las venas por donde corre la vida. Y lo más bacano: se colocaron 4,000 acometidas domiciliarias. ¡Eso significa que el agua llega directo a la casa, sin tener que hacer malabares!
Y por si fuera poco, la obra también contempla un depósito regulador superficial de 1,200 metros cúbicos, más tanques adicionales de hormigón armado: uno de 300 metros cúbicos en La Meseta, otro de 200 en Las Caobas y uno más de 300 en Los Quemados. Todo esto es para asegurar que el caudal sea constante y que la presión del agua esté siempre de lo más bien, sin importar el consumo. Es una solución integral que piensa en el presente y, sobre todo, en el futuro de estas comunidades.
Cuando uno ve estas cosas, le da como un fresquito en el corazón. Porque sabemos que el acceso a agua potable va más allá de saciar la sed. Es sinónimo de salud pública, de higiene, de menos enfermedades estomacales, de niños que pueden ir a la escuela sin el miedo de enfermarse. Es un motor para la economía local, permitiendo el desarrollo de pequeños negocios, de la agricultura y hasta del turismo. Es darle dignidad a la gente, demostrarles que sus necesidades son importantes y que el Estado está ahí para responder.
Este acueducto es un ejemplo claro de cómo la inversión en infraestructura básica puede transformar vidas. No es solo un tubo con agua; es la promesa cumplida de un futuro mejor para 50,000 dominicanos que por años esperaron pacientemente. Es la prueba de que, con buena gestión y voluntad política, los problemas de antaño pueden tener soluciones de una vez por todas. La gente de Monción y Sabaneta ahora puede respirar tranquila y disfrutar de este “palo” de proyecto que, sin duda, los tiene de lo más contentos. ¡A disfrutar el agua limpia, mi gente!
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