¡Qué vaina más rara! El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) armó un bulto la semana pasada al suspender una licitación millonaria. ¿La razón? El precio de unas gomitas multivitamínicas que buscaban comprar para nuestros estudiantes. La convocatoria, con un presupuesto que rozaba los 151.2 millones de pesos, prometía ser un paliativo importante para la salud escolar.
La licitación, que tenía un presupuesto de 151.2 millones de pesos, levantó un viaje de polvo. La gente se puso a comparar el precio de referencia fijado por el Estado, que era de 18 pesos por unidad, con lo que cuesta una gomita en cualquier colmado o supermercado del patio, y la verdad es que la diferencia era un disparate. Esta disparidad generó un coro de cuestionamientos que obligó a las autoridades a meterle freno al proceso.
Asegún Inabie, el producto que buscan no es una gomita cualquiera de las que se consiguen en la farmacia. Se trata de un complemento de micronutrientes diseñado con una fórmula específica para atacar la anemia, una condición que afecta al 17% de nuestros estudiantes entre los seis y 18 años. Esta iniciativa formaba parte de un plan piloto ambicioso, pensado para beneficiar a 70,000 chamacos en seis regionales, entregándoles una gomita tres veces a la semana durante todo el año escolar. La anemia no es un chiste; puede afectar gravemente el rendimiento académico y el desarrollo general de los muchachos, así que la intención detrás del programa es jevi.
Las especificaciones técnicas exigidas por Inabie van más allá de lo usual. Se requiere un empaque individual tipo “flow pack”, que debe llevar la identificación institucional, un número de registro sanitario y la leyenda de “uso exclusivo” para el programa. Además, el fabricante tiene que contar con certificaciones internacionales de calidad y el producto debe tener una vida útil mínima de dos años. Estas condiciones, según la entidad, son las que elevan el costo en comparación con las gomitas comerciales.
La fórmula de estas gomitas es un bacano de vitaminas y minerales: A, D, E, C, B6, B12, ácido fólico, biotina, ácido pantoténico, selenio, zinc y hasta extracto de equinácea. Para endulzar, usan maltitol y sorbitol, en vez de los azúcares añadidos o el jarabe de glucosa que suelen traer las gomitas regulares. Esta composición especializada busca fortalecer el sistema inmunológico y corregir deficiencias nutricionales específicas, algo muy diferente a un suplemento general para el cabello o las uñas.
Este bulto con las gomitas nos recuerda la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en las contrataciones públicas. La Dirección General de Contrataciones Públicas, aunque no detectó violaciones iniciales, sugirió la revisión, dándole la razón a la gente que pedía más claridad. Es fundamental que cada peso invertido en el bienestar de nuestros estudiantes se maneje con la mayor pulcritud, para que el pueblo dominicano tenga la certeza de que sus recursos se están utilizando de la mejor manera. Esta vaina tiene que estar de lo más bien.
Inabie ha prometido revisar los aspectos técnicos y económicos de la licitación antes de relanzarla. Esperemos que este proceso se dé de una vez y por todas, con la debida explicación y justificación, para que las gomitas puedan llegar a los estudiantes que las necesitan y el objetivo de combatir la anemia en las aulas se cumpla sin tropiezos ni más cherchas.
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