¡Klk con la seguridad en Yamasá! La Policía Nacional, en una operación que mostró su chercha y compromiso, le cayó atrás de una vez a una banda de delincuentes dedicada al robo de motocicletas en el municipio de Yamasá, provincia Monte Plata. Este operativo relámpago, que combinó la fuerza del DICRIM y la perspicacia del DINTEL, resultó en la captura de cuatro individuos justo después de que se mandaran a buscar una motocicleta en el sector El Coquito. Es que el robo de moto se ha convertido en una vaina seria en el patio, y ver a las autoridades actuando con esta contundencia es un bacano.
Este tipo de delitos no es un secreto para nadie aquí. Las motocicletas, siendo un medio de transporte fundamental para un viaje de dominicanos, son también el blanco preferido del tigueraje. Son fáciles de sustraer, desmantelar o vender, ya sea completas o por piezas, alimentando un mercado negro que está de lo más bien organizado. Los implicados, Miguel Ángel Vázquez Manzueta, alias “Papá”, y Anderson Fernández González, alias “El Gringo”, ambos de 18 años, junto a dos menores de edad, son un ejemplo de cómo esta ola arrastra a los más jóvenes, quienes muchas veces se meten en estas líos por necesidad o por un mal coro.
El trabajo de campo de la uniformada fue jevi, eh. En el sector La Cuesta del Jobo, no solo recuperaron la motocicleta Taurus gris robada, sino que desmantelaron parte del taller clandestino que estos “tigueres” tenían. Asegún lo encontrado, tres chasis de motocicletas CG con numeración limada y un montón de piezas sueltas en un recipiente plástico, sumado a cuatro celulares, demuestran la premeditación y la organización detrás de estos actos. Limar los números de chasis es una práctica común para borrar la identidad de la moto y poderla vender sin rastros, una vaina de película pero de la mala.
Pero la cosa no se quedó ahí. La investigación continuó de manera impecable, llevando a los agentes al sector San Antonio. Allí encontraron otra motocicleta Taurus azul, sin placa ni papeles, que según las pesquisas, era la guagua principal que utilizaban los malhechores para sus andanzas delictivas. Además, se toparon con dos motores más, una Z300 y una Sucati, lo que sugiere que esta banda no se dedicaba a un robo aislado, sino que tenían toda una operación montada. Esto es un indicativo claro de la magnitud del problema y la necesidad de una vigilancia constante.
La desarticulación de este coro de delincuentes en Yamasá envía un mensaje clarito: la Policía está activa y no va a dejar que la delincuencia se apodere de la tranquilidad de nuestros campos. Ahora, estos muchachos serán presentados ante el Ministerio Público, donde enfrentarán la justicia por sus acciones. Es crucial que la comunidad siga apoyando a las autoridades, denunciando cualquier vaina rara que vean en sus barrios, porque la seguridad es tarea de todos, ¡no hay de otra!
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