En esta media isla, donde el colmado es el alma del barrio y el punto de encuentro para resolver cualquier vaina, ha saltado una alerta que nos tiene a todos con los ojos bien abiertos. Resulta que las especias que compramos a peso en esas bolsitas tan chulas, como la canela, el orégano o el clavo dulce, además de venir sin registro sanitario, están guardando un secreto inesperado: ¡Datos personales de la gente! No es chercha, un recorrido de Diario Libre por colmados del Gran Santo Domingo lo confirmó, y esto, señores, es un relajo serio con nuestra privacidad y un tema de Seguridad nacional.
El quid del asunto es que estas especias vienen empaquetadas en papel reciclado, y al darle la vuelta, aparece un viaje de información sensible: números de cédulas, teléfonos, y hasta fragmentos de carnets de la seguridad social. La Ley 172-13 sobre Protección de Datos de Carácter Personal es clarita como el agua: la información debe conservarse con condiciones de seguridad para evitar cualquier uso o acceso no autorizado. Exponer los Datos personales de esta manera podría acarrear sanciones de seis meses a dos años de prisión y multas bacanas, de 100 a 150 salarios mínimos. Es una falta de respeto al ‘tigueraje’ que confía en esos productos de uso diario.
La situación se pone más jevi cuando se denuncia que muchos de estos papeles provienen de instituciones públicas, incluyendo sellos del Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) o el Ministerio Público. Esto no solo sugiere una falla en la protección de datos por parte de los suplidores, sino que también apunta a una posible negligencia en la gestión de documentos desechados por parte de las propias entidades estatales. ¿Cómo es posible que papeles con información tan delicada terminen siendo usados para empaquetar orégano? Es una verdadera interrogante que el Gobierno debe responder, y de una vez.
Más allá del relajo con la privacidad, está el tema de Salud Pública. Comprar productos sin registro sanitario es un riesgo tremendo. ¿Quién nos garantiza la inocuidad, la calidad de lo que estamos consumiendo? Pro Consumidor ha reconocido el peligro y ya advirtió que vendrán operativos para retirar estos productos del mercado y sancionar a los que se están haciendo los chivos locos. Esto es crucial para la Economía Nacional, ya que el sector informal es vital, pero no puede operar a costa de la salud y seguridad de los consumidores dominicanos.
La venta de especias y bicarbonato en bolsitas transparentes, sin etiquetado, a precios que rondan los diez o quince pesos, es una práctica común en nuestros colmados. Sin embargo, lo que antes era solo una preocupación por la calidad y la procedencia, ahora se une a una grave violación de la privacidad. Este descuido puede erosionar la confianza del consumidor en un pilar esencial de nuestra cultura económica. Es imperativo que las autoridades pertinentes, como Justicia y Salud Pública, tomen cartas en el asunto y aseguren que nuestros condimentos no vengan con un ‘extra’ de preocupación.
Esta ‘vaina’ no es para tomarla a la ligera. Es un llamado a la conciencia tanto para los que distribuyen estos productos como para nosotros, los consumidores. Si bien el precio y la comodidad del colmado son innegables, la exposición de datos personales y los riesgos sanitarios asociados son un precio demasiado alto a pagar. La protección de nuestros datos es un derecho fundamental, y debemos exigirlo en cada rincón de este país, desde el colmado de la esquina hasta las grandes plazas. No dejemos que la informalidad se convierta en negligencia, y que lo que le da sabor a nuestra comida no nos amargue la vida.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




