En un suceso que ha dejado a la comunidad de La Vieja Barquita con el corazón arrugado, la Policía Nacional anda detrás de Ramón Elías Ureña Hernández, señalado como el responsable de quitarle la vida a su colega motoconchista, José Osvaldo Silverio Polanco. La vaina se puso fea y terminó en tragedia, todo por un pleito por un pasajero en el mismo punto de trabajo. El incidente, ocurrido en la efervescente Sabana Perdida, Santo Domingo Norte, ha encendido las alarmas sobre la seguridad de nuestros trabajadores informales y la necesidad de una mejor resolución de conflictos en el día a día. Las autoridades, de una vez, desplegaron sus unidades para dar con el paradero de Ureña Hernández, un asunto que tiene a todo el mundo con el ojo pelao.
El meollo de esta triste historia se remonta al pasado 20 de mayo, cuando la acalorada discusión entre ambos ‘tigueres’ por el ‘quién se lleva al cliente’ escaló hasta un punto sin retorno. La competencia en el sector del motoconcho es un viaje de verdad, donde cada peso cuenta para el sustento familiar. No es un secreto que el diario vivir de muchos dominicanos depende de la gallardía de buscarse la vida en la calle, y a veces, esa presión puede desbordar la paciencia. Este tipo de ‘chercha’, que empieza como una pequeña diferencia, a menudo termina mal por la falta de mediación o por la ‘calentura’ del momento, algo que en nuestro país lamentablemente no es novedad.
La Vieja Barquita, una comunidad con su propia dinámica y gente trabajadora, está consternada. Los vecinos y colegas de los involucrados no salen del asombro, y es que ver cómo una disputa laboral termina en semejante tragedia es algo que nos pega a todos. Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida y cómo la falta de oportunidades o la desesperación pueden llevar a acciones irreversibles. El ‘tigueraje’ de la calle es complejo, y muchos motoconchistas, aunque se conocen y se dan la mano, también enfrentan la constante presión de la competencia, lo que a veces genera roces que, como este, pueden salir muy caros.
No es la primera vez que escuchamos de conflictos en paradas de motoconchos o en otros servicios informales. La lucha por el sustento diario, el ‘concho’ que se busca cada día, a menudo crea tensiones que, sin una válvula de escape o una mediación efectiva, pueden explotar. Es vital que se promuevan programas de resolución de conflictos y se brinde apoyo a estos trabajadores, que son el motor de nuestra economía informal. Asegún los datos, una buena parte de nuestra gente se busca la vida así, y su seguridad debería ser una prioridad para todos, incluyendo las autoridades y las mismas asociaciones de motoconchistas.
La Policía le ha hecho un llamado formal a Ramón Elías para que se entregue por la vía que corresponde, buscando así que se haga justicia y el caso no quede impune. Mientras tanto, la familia de Silverio Polanco está lidiando con un dolor inmenso, esperando respuestas y que el culpable pague por sus actos. Este lamentable suceso debe servir como un recordatorio para todos de la importancia de la paciencia, el respeto y la necesidad de buscar soluciones pacíficas a los desacuerdos, porque una ‘vaina’ de pasajero nunca debería valer una vida.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




