¡Atención, mi gente! Si creíamos que la tecnología iba rápido, la Inteligencia Artificial (IA) nos está dejando con la boca abierta, o mejor dicho, ‘a millón’. Según un informe fresquecito de Epoch AI, un instituto de investigación independiente de San Francisco, el costo de la IA se está abaratando de una manera que raya en lo inverosímil: ¡un 47% cada trimestre! Esto significa que, en un año, una tarea con IA es 13 veces más barata que antes. Es como si el progreso se hubiese puesto un par de tenis nuevos y saliera corriendo sin mirar pa’trás.
Ahora bien, uno se pregunta, ¿y entonces por qué si usamos plataformas como las de OpenAI o Anthropic, parece que los créditos se nos van más rápido que un gallo ‘e pelea? La verdad es que ahí está el ‘klk’. El estudio de Epoch AI no está comparando el costo nominal de cada modelo nuevo que sale al mercado. Lo que ellos hicieron fue analizar cuánto hay que gastar para alcanzar un nivel de rendimiento específico. O sea, hacer la misma vaina hoy con un modelo avanzado sale mucho más barato que hacerla con uno de hace un año, porque los modelos de ahora son más eficientes. ¡Esa es la chercha!
Para que se entienda mejor, tomen el ejemplo de Anthropic, según el reporte. Dicen que su modelo Opus 5.5 rinde como el Fable 5.1 en la mayoría de las tareas, pero la diferencia está en el precio: cuesta menos que el Opus 5. Estamos hablando de 4 dólares por millón de ‘tokens’ de entrada y 20 por millón de salida. Imagínense el ahorro. Es como comprar la misma yipeta, pero que te salga por la mitad de precio y con mejor rendimiento de gasolina. ¡Un palo!
Y esto nos lleva a la famosa Ley de Moore, que por décadas ha sido la ‘biblia’ del desarrollo tecnológico. Gordon Moore, cofundador de Intel, aunque la ha desmentido como ‘ley’ en varias ocasiones —diciendo que era una observación, no una ley científica—, su pronóstico de que el número de transistores en los circuitos integrados se duplicaría (primero cada año, luego cada 24 meses) y su costo bajaría, ha sido casi un oráculo. Era la forma de saber qué venía en la tecnología, ¡era la vieja escuela!
Podríamos pensar que comparar la IA con los semiconductores es como mezclar peras con manzanas, pero no, ‘mijo’, eso tiene su lógica. El desarrollo de la IA se apoya demasiado en la mejora de esos mismos circuitos integrados que se usan para entrenar los modelos y para la inferencia. Así que cuando vemos que la IA se abarata muchísimo más rápido que los chips (cuatro veces más rápido que la secuenciación del ADN o 18 veces más rápido que las baterías de litio), la vaina se pone interesante y nos da una idea clara del ‘júbilo’ tecnológico que estamos viviendo.
Claro, Epoch AI, en su ‘tigueraje’ para el estudio, no se fue a lo loco. Elaboraron su informe usando cinco pruebas distintas —matemáticas, ciencias y juegos de habilidad— para medir ese rendimiento. No solo se fijaron en el precio por ‘token’, sino que calcularon el gasto real para obtener un resultado concreto, tomando en cuenta el razonamiento de los modelos y la cantidad de ‘tokens’ que necesitan. Es una estrategia chula para tener una foto más nítida del panorama.
Pero como siempre, hay que ponerle una ‘nota’: los números que nos ofrecen son una aproximación, no una vaina matemática exacta, porque, según el estudio, los laboratorios a veces optimizan sus modelos para que brillen en ciertos tests sin que eso implique una mejora equivalente en las tareas del día a día. Sin embargo, aunque las cifras pueden no ser tajantes al cien por cien, la tendencia que muestran es más sólida que una pared de concreto armado. La IA está llegando para quedarse y, al parecer, ¡a un precio cada vez más bacano!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



