¡Ay, mi gente! La República Dominicana se ha puesto los pantalones bien puestos y ha tomado una decisión que ha resonado por todo el Caribe y más allá. Según el reporte, nuestro país retirará su embajada en Nicaragua mientras persistan las condiciones que, a juicio del Gobierno dominicano, están afectando el libre ejercicio de las libertades y los principios democráticos en esa nación hermana. Esta vaina no es un juego, es un mensaje claro y conciso de que con la democracia no se juega.
La noticia la soltó el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor -Ito- Bisonó, en una reunión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) celebrada en Washington, D.C. Bisonó, de una vez, dejó claro que la postura dominicana es firme: ‘Hago pública, en la presente Consulta de Cancilleres, la decisión dominicana de retirar nuestra embajada en el hermano país de Nicaragua hasta tanto persistan las condiciones que aquí hemos denunciado’, expresó. Esto es un aviso de que no estamos para chercha cuando se trata de derechos fundamentales.
Esta movida diplomática no es casualidad; responde a la política exterior del gobierno del presidente Luis Abinader, la cual tiene como pilares la promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos. Aquí en el patio, sabemos que nuestro gobierno está de lo más bien comprometido con esos valores, y no se va a quedar callado si ve un tigueraje contra la institucionalidad en otro lugar. La región entera ha pasado por momentos difíciles de dictadura y autoritarismo, y esas experiencias, aseguró Bisonó, deben servir para reforzar el compromiso con la defensa de las libertades y la institucionalidad democrática.
La respuesta de la región, según el canciller, no puede quedarse en palabras bonitas; tiene que traducirse en acciones concretas. En ese sentido, la República Dominicana está dispuesta a respaldar los esfuerzos de la OEA en materia democrática. Porque, klk, la solidaridad entre hermanos caribeños y latinoamericanos es clave para mantener el barco a flote. No podemos darnos el lujo de mirar para otro lado cuando la democracia tambalea.
Esta reciente decisión de retirar la embajada no es algo que salió de la nada, ‘¡no, señor!’ Da continuidad a la posición que el Gobierno dominicano había expresado con anterioridad, específicamente el pasado 22 de julio. En esa ocasión, se condenaron unas declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, donde afirmó que en su país no volverían a celebrarse elecciones. ‘¡Imagínate tú!’ Esas palabras encendieron la alarma y la República Dominicana, de inmediato, hizo un llamado para garantizar los derechos políticos y las libertades fundamentales de los nicaragüenses. Nuestra gente sabe lo que es luchar por esos derechos, y no nos quedaremos mudos.
El mensaje es contundente: la República Dominicana no negociará su compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. Con esta acción, el país reafirma su rol como un actor serio y consecuente en la arena internacional, enviando una señal clara de que, aunque estemos en el Caribe, nuestra voz tiene peso cuando se trata de defender lo que es justo y correcto. Es un ejemplo para que otros países de la región sigan un camino similar si se encuentran en situaciones parecidas. ¡Que se sepa bien claro!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



