Santo Domingo está en boca de todos con una denuncia que nos tiene a todos con la boca abierta. Un padre, Eddy Moreta, ha puesto el grito en el cielo por una presunta Adopción Forzada en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, alegando que uno de sus gemelos, al que le dijeron que había fallecido, habría sido entregado a otras personas sin su consentimiento. ¡Es una vaina fuerte que requiere una investigación profunda para ver qué fue lo que pasó!
Según el relato de Moreta, la alegría de la llegada de sus gemelos se convirtió en un calvario de una vez. Él asegura que tanto él como su esposa vieron a los dos bebés con vida después del parto. Pero la cosa se puso fea cuando, horas más tarde, el personal médico les comunicó que uno de los pequeños había muerto. El hombre dice que recibió documentos de defunción, pero ¡ojo!, nunca le entregaron el acta de nacimiento del bebé que supuestamente falleció, una señal que, según él, levantó sospechas más adelante.
El otro recién nacido tuvo que quedarse ingresado por complicaciones respiratorias, una situación que mantuvo a la familia en vilo. Moreta explicó que, durante esos días de angustia, les solicitaron conseguir sangre y plaquetas para el tratamiento del niño. La pareja, con el corazón en la mano, cumplió con todos los requerimientos médicos, concentrados en la salud de su hijo y esperando ansiosamente el día que pudieran llevarlo a casa.
La parte más peliaguda de esta historia es cuando, según Moreta, llegó el momento de llevarse al bebé que sobrevivió. Él afirma que firmó varios documentos, creyendo firmemente que eran los trámites normales para la salida del centro de salud. Lo que él no se imaginaba era que, entre esos papeles que no leyó con detenimiento —porque, seamos sinceros, en momentos así uno está entre la alegría y el cansancio—, podría haber estado una autorización para dar en adopción al niño. ¡Un verdadero relajo!
El ‘boom’ que destapó todo este lío, según su testimonio, fue una pregunta de una amiga a su esposa: ‘¿Ya te llevaste a tus dos gemelos?’. La respuesta de la madre fue un balde de agua fría: ‘Solo tengo uno, en la maternidad me dijeron que el otro murió’. Esa frase fue la chispa que encendió la alarma y los llevó a dudar de toda la historia que les habían contado.
Con la duda carcomiéndoles el alma, la pareja no se quedó de brazos cruzados. Se fueron de una vez al Palacio Nacional a presentar una denuncia. Después, volvieron a la Maternidad La Altagracia, esta vez acompañados de agentes policiales y un fiscal. Y aquí es donde la vaina se pone más intensa: durante las indagatorias, les habrían confirmado que el bebé, que supuestamente había muerto, ¡sí estuvo en el centro! Y lo peor es que habría sido entregado a otras personas apenas dos días después de que ellos recibieran al primer niño. ¡Qué macuteo!
Moreta ha dejado claro que, al momento de dar su testimonio, no le habían dicho quiénes eran esas personas que supuestamente se quedaron con su hijo. Él insiste con fuerza que jamás habría dado su consentimiento para la adopción de su criatura. Este caso es un golpe duro para la confianza en nuestras instituciones y nos hace pensar en el tigueraje y las fallas que pueden presentarse en procesos tan delicados como el nacimiento y la adopción de un menor en nuestro país. La comunidad espera respuestas claras y justas.
Esta denuncia de Moreta es una señal de alerta que pone en jaque la transparencia de los procesos administrativos y la seguridad de los recién nacidos en centros de salud. El país entero necesita que las autoridades competentes metan mano y aclaren este asunto. Es vital que se verifique cada detalle, que se cotejen los documentos firmados y que se determine si se cumplieron todos los procedimientos legales. La verdad de este caso tiene que salir a la luz para la tranquilidad de esta familia y de la sociedad dominicana en general.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



