La economía dominicana sigue demostrando que es una ‘vainita’ que no para, y los datos lo confirman. Al cierre de diciembre de 2025, nuestro sistema financiero consolidó su posición como el motor principal, alcanzando una cartera de crédito bruta que llegó a la ‘jevi’ cifra de RD$2 billones 389,000 millones. Esto, según la Superintendencia de Bancos (SB), representa un crecimiento interanual del 9.5%, o sea, RD$206,446 millones más que el año anterior. Este avance en los ‘Créditos Financieros’ es un indicativo claro de que el ‘tigueraje’ de los negocios y la gente activa se mantiene fuerte, impulsando el desarrollo del país.
Aunque el dinamismo mostró una ligera moderación en comparación con el 12.5% de 2024, no hay por qué caer en chercha; el flujo de financiamiento sigue siendo robusto y refleja la expansión del ciclo económico que estamos viviendo. La verdad es que la relevancia del crédito dentro de la estructura financiera del país se fortaleció aún más, con la cartera representando un 57.5% del total de activos del sistema. Esto no es poca cosa, es un incremento de 0.8 puntos porcentuales en su participación, lo que habla muy bien de la confianza y solidez del sistema bancario.
En lo que respecta al impacto directo en la economía del patio, el crédito al sector privado alcanzó un 32.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto supera por 3.7 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años, que estaba en 28.6%. ¿Qué significa esto? Que la gente y las empresas privadas están ‘echando pa’ lante’, tomando préstamos para invertir, crecer y generar empleos, algo fundamental para el bienestar colectivo. Los créditos comerciales privados, con RD$1 billón 273,000 millones, fueron la ‘guagua’ que más haló, mostrando un crecimiento interanual del 11.7%.
Mientras tanto, el financiamiento al sector público mantuvo una tendencia a la baja, cerrando con RD$31,849 millones. Esta reducción de RD$4,561 millones en un año, con variaciones negativas del 12.5% anual, nos dice que el sector privado está asumiendo un rol cada vez más protagónico en el motor económico, lo cual es ‘bacano’ porque diversifica el riesgo y potencia la iniciativa empresarial. El enfoque está cambiando, y el sector privado se consolida como el principal impulsor de la inversión y el crecimiento.
Ahora, sobre el tema de la morosidad, subió un poquito, situándose en un 1.87% a finales de 2025, un aumento de 0.32 puntos porcentuales. A pesar de que la cartera vencida se expandió de RD$33,815 millones a RD$44,776 millones, el ‘tigueraje’ en la gestión de cobro de las entidades financieras se mantuvo firme. Los días de mora promedio se quedaron ‘de lo más bien’, en 10.3 días para la moneda nacional y 11.8 días para la extranjera. Esto sugiere que, aunque más gente se atrasó un poco, los bancos están ‘de una vez’ resolviendo para que esas deudas no se hagan eternas, mostrando un manejo eficiente de los riesgos.
Finalmente, en el ambiente de las tasas de interés, vimos cómo comenzaron a reflejar el ajuste de la tasa de política monetaria (TPM), que bajó de 5.50% a 5.25% al cierre de 2025. Esto es ‘chulo’ porque implicó que las tasas activas y pasivas del sistema también empezaran a bajar. La tasa activa promedio se situó en un 13.28%, una disminución de 1.77 puntos porcentuales, y la pasiva bajó hasta el 6.08%, el nivel más bajo desde junio de 2022. Esto significa mayor flexibilidad financiera para los consumidores y las empresas, alentando la inversión y el consumo, lo que sin duda, le da otro empujón a la economía dominicana.
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