Si alguna vez te has preguntado cómo consigue una empresa como Tesla ganar tanto dinero vendiendo coches eléctricos, la respuesta tiene una componente que quizá no conocías: los créditos de carbono. Estos créditos se han convertido en una mina de oro para la firma de Elon Musk, pero todo apunta a que ‘eso se acaba’.
Pero antes, y contextualizando un poco, comentar que estos créditos son como una especie de ‘moneda verde’ en el mundo de los Se dan a las empresas que fabrican coches, por ejemplo, que no contaminan o que contaminan menos de lo permitido.
Por cada tonelada de CO₂ que una empresa ahorra, recibe un crédito. Y aquí es donde Tesla entra en juego como el rey indiscutible de este mercado.
Tesla, al producir únicamente coches eléctricos, genera una cantidad astronómica de estos créditos. ¿Y qué hace con ellos? Los vende a otros fabricantes que no cumplen con los límites de emisiones establecidos por las normativas ambientales. Es como si vendiera el derecho a contaminar a quienes se han quedado atrás en esta carrera.
Para que te hagas una idea, mientras gigantes como Stellantis o Ford luchan por cumplir con las normativas cada vez más estrictas, Tesla se frota las manos. En 2023, solo la venta de estos créditos le reportó 1.790 millones de dólares.
Y ojo, porque en lo que va de 2025, ya ha superado esa cifra. Estos créditos se han traducido en casi 12.000 millones de dólares en ingresos para Tesla en la última década, una auténtica fortuna. Sin ellos, probablemente Tesla habría perdido dinero en varias ocasiones Sin embargo, ahora les toca echar el freno.
El fin del chollo de los créditos de carbono: se acabó la mina de oro de Elon Musk
La administración Trump, con su llamada ‘Big Beautiful Bill’, ha recortado drásticamente esos incentivos y requisitos que hasta ahora ayudaban a Tesla a embolsarse miles de millones vendiendo créditos que otras marcas de coches tenían que comprar para cumplir con las normas medioambientales.
La nueva legislación ha cortado ese flujo. Para colmo, el crédito fiscal de 7.500 dólares que ayudaba a comprar un coche eléctrico en Estados Unidos también ha desaparecido o se ha reducido, lo que hace la compra menos atractiva.
Ahora bien, aunque es cierto que esto es un duro golpe para una Tesla que no anda muy boyante de dinero, los expertos aseguran que la empresa no va a desaparecer ni mucho menos. Sin embargo, el margen de beneficios va a bajar con una montaña rusa. Las últimas cifras ya mostraban que la mitad de los ingresos operativos provenían de ese negocio, por lo que la situación es más que seria.
Un negocio que siempre se ha movido en aguas turbias
Lo cierto es que este tema de los créditos de carbono no es la primera vez que se sale a la luz y ya en el pasado han sido varias las voces que han criticado este ‘negocio’. Aunque legalmente no hay nada malo en este sistema, no está libre de polémica. Algunos argumentan que permite a las empresas ‘comprar el derecho a contaminar’, lo que al final ralentiza la transición hacia un planeta más limpio.
Sin ir más lejos, la Comisión Europea, en su Informe del Mercado de Carbono 2024, celebra una bajada histórica del 16,5% en las emisiones de instalaciones fijas. Suena bien, pero la pregunta es: ¿cuánto de esto se debe a una verdadera reducción de emisiones y cuánto a este juego de compraventa de créditos?
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Etiquetas: Tesla, Estados Unidos, Elon Musk





