La desesperación de un nieto ante las condiciones en la que tiene que dormir su abuela, luego del paso del huracán Fiona por la provincia de El Seibo, hizo que esperara al presidente Luis Abinader con los brazos abiertos y con un cartel solicitando ayuda para su casa.

El martes el mandatario realizó un recorrido por varias localidades de la región Este, donde visitó las zonas que resultaron más afectadas por el fenómeno.

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La lluvia y los vientos dejaron decenas de casas destruidas como es el caso de la señora Inés Paredes García, de 71 años, quien perdió casi todas sus pertenencias. Las tablas con la cual estaba construida su casa se desbarataron casi en su totalidad.

El cartel que llamó la atención de los presentes decía: “Señor presidente Luis Abinader necesito la construcción de mi casa que se me está cayendo”. Lamentablemente el tumulto de la gente no dejó que el joven hablara con el mandatario.

A pesar de no ser escuchado, confía que Abinader dispuso a las autoridades para ayudar al sector Ginandiana y a otras zonas que quedaron en la nada.  

Paredes García manifestó que ante el desorden que, según ella, existe en los lugares de albergues que dispuso el Gobierno, tomó la decisión de pasar la primera noche donde un familiar, pero decidió regresar a su casa, aunque se mojara con lo poco que le quedó.

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La abuela del joven dijo que está vivía por fe, la cual la mantiene de pie y con las esperanzas puestas en las autoridades. Confía que, a raíz de los levantamientos que realizan en la zona, las necesidades de los afectados serán escuchadas.

La señora Inés manifestó que nunca había sentido miedo con ningún fenómeno, pero que esté la dejó con nervios incontrolables pensando que el zinc le iba a caer encima a ella y a su nieto. El estrés todavía persiste ya que, aunque la condición está calmada, los restos del material quedaron muy deteriorados para su reposición.

Sin embargo, dijo que el huracán Fiona no solo dejó acciones malas. Todos los vecinos se han unido y han hecho relucir la solidaridad por el fenómeno que marcó un dolor colectivo.

“Lo bueno a todo esto es que los vecinos se han unido más, estamos más cercas que antes, aunque sea en medio de desgracia estamos juntos”, manifestó.

Sostuvo que las casas que tenían mejores condiciones, fueron techo para aquellos que quedaron sin sus ajuares y sin lugar para dormir. 

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La provincia El Seibo fue una de las localidades que más daño recibió ante la fuerza del huracán Fiona. Comunitarios recibieron la promesa del presidente Luis Abinader de que sus residencias serán reconstruidas de acuerdo a las necesidades que tengan.

Periodista dominicana, egresada de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA).

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