Cada 29 de octubre, el mundo entero se pone la gorra para recordarnos la importancia del Accidente Cerebrovascular, o ACV, que aquí en el patio también llamamos ‘derrame cerebral’. Esta vaina no es juego, mi gente; es una emergencia médica que puede cambiar tu vida de un fuetazo o llevársela de una vez por todas. La conciencia es vital, porque mucha gente aún no le coge la placa a la seriedad que esto conlleva.
Un ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe, o un vaso sanguíneo se rompe, dejando las células cerebrales sin el oxígeno necesario. Existen dos tipos principales, según el reporte: el isquémico (por coágulo) y el hemorrágico (por hemorragia). La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la World Stroke Organization reportan más de 12 millones de personas sufriendo un ACV cada año globalmente, ¡un caso cada 40 segundos! En la República Dominicana, se estima que ocurren alrededor de 60 accidentes cerebrovasculares cada día. ¡Imagínense ese viaje de casos!
Los especialistas mencionados, el neurocirujano endovascular Juan Ramírez y la neuróloga vascular Vifranny Espaillat, hacen un llamado urgente a reconocer las señales. Para eso, nos enseñan la regla ‘FAST’, una vaina chula para recordar rapidito los síntomas: ‘F’ por rostro (Face), si se te cae un lado de la cara de repente; ‘A’ por brazos (Arms), si no puedes levantar ambos; ‘S’ por habla (Speech), si hablas arrastrado o no puedes expresarte con claridad. Y la ‘T’ es por tiempo (Time), porque cada segundo cuenta. Si ves cualquiera de estas señales, ¡no te quedes pensando dos veces, mi hermano! De una vez hay que llamar al 9-1-1 y buscar atención hospitalaria inmediata.
La buena noticia es que hasta un 80% de los ACV se podrían prevenir. ¿Cómo? Controlando factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo, el tabaquismo y una alimentación poco saludable. Son hábitos que nos tocan cambiar en el día a día para evitar este ‘disparate’. Aunque el riesgo aumenta con la edad, el reporte nos alerta que también le puede dar a gente menor de 70 años, ¡justo en su etapa productiva! Es un recordatorio de que la salud no tiene edad para darnos sorpresas.
Según los especialistas, hoy en día hay tratamientos bacanos para disolver coágulos y procedimientos mínimamente invasivos para extraerlos, siempre que se actúe a tiempo. Controlar la presión y buscar ayuda neurológica temprana son vitales. Aunque el país cuenta con profesionales capacitados en neurología, neurocirugía y rehabilitación, el verdadero desafío, el ‘queme’ del asunto, es que la gente sepa reconocer esas señales de alarma y coja para el hospital sin perder el tiempo, pues ignorar los primeros síntomas puede ser fatal. Cada minuto cuenta, y no es un ‘show’; es una realidad que requiere acción inmediata. ¡A cuidarse, mi gente, y a estar alertas con este ‘disparate’!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




