¡Klk, mi gente! Aquí estamos de nuevo, poniéndole el ojo a la vaina que está dando de qué hablar en el mundo de las criptomonedas. Se trata de Binance, ese gigante que maneja un viaje de millones, y su CEO, Richard Teng, que salió al ruedo a desmentir un reporte de Fortune que le echó un cubo de agua fría a la reputación de la plataforma. La cosa es que, según Fortune, Binance habría despedido a unos investigadores que estaban dándole seguimiento a posibles violaciones de las Sanciones internacionales, específicamente con Irán. ¡Ay, Dios mío!
Asegún el informe, que ha puesto a más de uno con los pelos de punta, las transacciones ilegales con entidades iraníes supuestamente superaron los mil millones de dólares en criptomonedas a través de Binance. ¡Un numerazo! Y lo más chulo del relajo es que, según fuentes anónimas, hasta cinco miembros del equipo de cumplimiento que investigaban este tigueraje fueron sacados de la empresa. Richard Teng, el nuevo jefe de la guagua de Binance, no se quedó callado y usó su cuenta de X (antes Twitter) para decir que esos artículos son “irresponsables y engañosos”, y que le hacen una injusticia a los más de 1,300 empleados que trabajan en cumplimiento, ¡un verdadero escuadrón!
La verdad es que Binance ha estado en el ojo del huracán por un buen rato. Después de que su fundador, Changpeng Zhao (mejor conocido como CZ), se metiera en un lío feo con las autoridades gringas por lavado de dinero y violaciones de sanciones, la empresa tuvo que soltar una multa millonaria y CZ tuvo que dejar el puesto. Desde entonces, el nuevo CEO, Richard Teng, ha estado tratando de limpiar la imagen y demostrar que en Binance ahora todo está de lo más bien, con los papeles en regla y cumpliendo con las normas globales. Pero un reporte como el de Fortune, ¡eso es un palo que tumba la mata!
Frente a esta situación tan delicada, Teng enumeró cinco puntos para reforzar la narrativa de cumplimiento de Binance, aunque, hay que ser sincero, no aclaró la vaina de si hubo o no despidos en esa área. Como decimos aquí, se fue por la tangente en ese punto, lo que deja a uno pensando. Pero vamos a ver lo que dijo el hombre, que no es poca cosa:
Primero, Teng dejó claro que “Binance cumple y mantiene los estándares globales de AML (Anti Lavado de Dinero) y las sanciones aplicables”. ¡De una vez! Esto significa que están supuestamente apegados a las reglas que exigen identificar a los usuarios, monitorear cada transacción y reportar cualquier actividad sospechosa a las autoridades. Es un compromiso que, según él, lo toman bien en serio, porque la reputación del negocio depende de eso. Es como cuando uno en el barrio se compromete con un coro, hay que cumplir sí o sí.
Segundo, el CEO explicó que, al igual que otras instituciones financieras, Binance no se la juega sola. Utilizan herramientas de terceros de renombre como Elliptic, Chainalysis y TRM Labs. Estas plataformas son como los sabuesos tecnológicos que monitorean todo en tiempo real, analizan las redes de criptomonedas y detectan cualquier vaina rara. Él asegura que estas herramientas son vitales para “identificar y prevenir actividades ilícitas” y mantener los estándares de AML y sanciones. Si estas herramientas son tan jevis, uno se pregunta cómo fue que se les escapó un viaje de dinero hacia Irán, ¿verdad?
Tercero, Richard Teng afirmó que cuando detectan posibles vínculos con actividades sancionadas, adoptan un enfoque proactivo para reportarlo a las agencias de aplicación de la ley. ¡Es decir, se van de una vez a chivatear! Dice que esto lo ha hecho su equipo de cumplimiento en los mismos casos que el reporte de Fortune estaba citando. Esto es clave porque no es solo detectar, sino actuar rápido y colaborar con las autoridades. Es como cuando uno ve un pleito en la calle y llama a la policía de una vez, antes de que la cosa se ponga fea de verdad.
Cuarto, Binance coopera activamente con las fuerzas del orden “en todo el mundo, compartiendo inteligencia y apoyando investigaciones”. Teng asegura que estos esfuerzos son “ampliamente reconocidos” globalmente. Incluso, mencionó una carta de reconocimiento de la Policía de Hong Kong por sus “incansables esfuerzos para investigar y combatir delitos ilícitos”. Aunque el hombre no dio detalles del contenido de la carta ni del contexto, el hecho de que lo mencionara ya es un punto a su favor, aunque uno siempre queda con la duda de qué tan profundo fue ese reconocimiento.
Y quinto y último, Teng afirmó que el cumplimiento es un “camino con estándares en evolución y la lucha contra los delitos ilícitos es un esfuerzo interminable”. Esta vaina es como el merengue, nunca se detiene. Reconoció que los actores maliciosos usan técnicas cada vez más sofisticadas para evitar ser detectados, y que Binance seguirá en la lucha para combatir esos delitos y mantener la “integridad global”. En otras palabras, es una guerra sin cuartel donde siempre hay que estar pila y mejorando el blindaje.
En resumidas cuentas, la situación en Binance es un reflejo de los desafíos que enfrenta la industria de las criptomonedas. La rapidez con la que se mueve el dinero digital y el anonimato que a veces ofrece, lo hacen un blanco apetitoso para el tigueraje que busca evadir las leyes. Por eso, el cumplimiento con las normas de AML y las sanciones no es una chercha, es una necesidad urgente para que la industria gane la confianza de los reguladores y del público en general. Que Binance, con su tamaño y alcance, demuestre que está comprometido con estas reglas es crucial para el futuro de todo el ecosistema crypto. ¡Espero que pongan esa vaina clara de una vez por todas!
La transparencia y la rendición de cuentas son la clave para que la gente siga confiando en las plataformas de intercambio de criptomonedas. Si estos gigantes no logran demostrar que están en la jugada y que realmente combaten las actividades ilícitas, la reputación de toda la industria podría caer en picada. Así que, aunque Teng haya salido a defenderse con sus cinco puntos, la pregunta del millón sigue siendo: ¿por qué no aclaró los despidos? Esa es una vaina que se queda en el aire y que, a la larga, podría seguir trayendo cola. Esperemos que en el futuro la transparencia sea total, sin dejar cabos sueltos, ¡porque la gente lo que quiere es claridad!
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