¡Qué vaina, mi gente! Parece que la Computación Cuántica nos está dando un susto de muerte en el mundo de las criptomonedas. Un estudio fresquecito del Caltech y Oratomic ha puesto a temblar a más de uno, porque dicen que ahora solo con 10,000 cúbits atómicos se podría romper la seguridad de Bitcoin. ¡Esto es un disparate, klk! Antes se hablaba de millones de cúbits, ¿me entiendes? La amenaza, gracias a la Computación Cuántica, se acerca más rápido de lo que cualquiera pensaba, y esto es un lío serio.
Este ‘paper’, que salió el 30 de marzo, es un verdadero palo y lo firma gente pesada como John Preskill, una estrella mundial en esto de la cuántica. El truco, mi hermano, está en que redujeron como 100 veces el hardware necesario para correr el algoritmo de Shor a una escala que te permite joder con la criptografía de verdad. Esto representa una hazaña teórica significativa que cambia el panorama de cómo se aborda la vulnerabilidad de los sistemas actuales.
Y por si fuera poco, casi al mismo tiempo, la gente de Google Quantum AI soltó su propio estudio. Ellos estiman que con menos de 500,000 cúbits físicos se podría romper la criptografía de curva elíptica de Bitcoin en minutos, ¡otra vaina loca! Esto es 20 veces menos de lo que se estimaba antes. Los dos estudios, bacano, apuntan a lo mismo: el costo computacional para un ataque cuántico a Bitcoin está bajando más rápido de lo que los tigueres proyectaban, lo que nos obliga a reevaluar los plazos.
La clave de este estudio de Caltech y Oratomic está en los códigos que usan para corregir errores cuánticos. Normalmente, las computadoras cuánticas son un relajo, se equivocan un viaje. Para arreglar eso, se necesitan un montón de cúbits físicos para proteger cada cúbit lógico, la unidad de cómputo útil. Los métodos viejos, basados en los códigos de superficie, necesitaban cientos de cúbits físicos por cada lógico. Pero ahora, con los códigos de alta tasa ‘qLDPC’, se pueden proteger unos 30 cúbits lógicos por cada 100 físicos. ¡Eso sí que es un cambio de juego, de verdad te lo digo!
La plataforma que eligieron para este diseño son los átomos neutros, que son como chulos porque permiten mover y reorganizar los cúbits mientras la computadora está trabajando. Esto facilita implementar esos códigos de alta eficiencia. Ya hay experimentos que han demostrado operaciones con más de 6,000 cúbits de este tipo, lo que demuestra que no es cuento de camino, la tecnología va avanzando a pasos agigantados y esto no es una fantasía de ciencia ficción, sino una realidad palpable.
Cuando hablamos de tiempo, el estudio tiene varios escenarios, mi gente. Con casi 12,000 cúbits, la criptografía de Bitcoin (ECC-256) podría romperse en unos 264 días. Si le meten 26,000 cúbits y una arquitectura más paralela, ¡eso se baja a unos 10 días! Para el estándar RSA-2048, que protege gran parte del internet, los tiempos son más largos, pero igual, la cosa está apretando. Estos cálculos asumen ciclos de medición de un milisegundo, pero si el hardware mejora – y eso está pasando a la velocidad de un rayo – esos tiempos podrían reducirse a horas o incluso minutos. ¡Se puso la cosa!
Claro, no nos volvamos locos de una vez. Este estudio es más teórico que práctico. Oratomic no tiene una máquina de 10,000 cúbits operando ahora mismo a esta escala. Los mismos autores reconocen que hay un lío de desafíos de ingeniería para juntar todas esas capacidades en un solo sistema. La velocidad de los ciclos de medición que mencionan también necesita más desarrollo tecnológico para hacerse realidad. Así que no es que la catástrofe esté tocando a la puerta mañana, pero está más cerca que nunca y es vital considerar la transición a sistemas más robustos.
Esto lo que hace, mi gente, es meterle más presión a la migración hacia la criptografía post-cuántica. El NIST de Estados Unidos ya sacó sus estándares en 2024, y para Bitcoin hay una propuesta, la BIP-360, que busca crear direcciones anti-cuánticas. Pero ¡ay, concho!, esa propuesta todavía no tiene el coro completo en la comunidad. La verdad es que algunos como Adam Back y Vitalik Buterin tienen estimaciones distintas de cuándo llegaría el riesgo, pero con estudios como estos, el tiempo que tenemos para resolver el problema se está reduciendo a la velocidad de la luz, y la inacción podría salir cara.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



