¡Klk, mi gente! Hay una ‘vaina’ que tiene a muchos inversionistas con el cerebro en remojo, y es la supuesta relación entre el precio del Bitcoin y el petróleo. Pero miren, según un reporte de Binance Research, el brazo investigativo de la plataforma de criptomonedas Binance, parece que esa conexión a largo plazo no es tan ‘jevi’ como la pintan. El informe, que salió el 25 de marzo de 2026, dice que históricamente la correlación entre el precio del Bitcoin y los precios del petróleo es casi nula. ¡Así mismo como lo oyen, casi cero!
Este estudio, que cogió data de diez años, nos viene a decir que el Bitcoin y las criptomonedas andan por su propio camino, como un activo independiente, moviéndose por factores que le son propios. Esto es un dato súper ‘bacano’ para los inversionistas, sobre todo ahora que la cosa está tensa a nivel geopolítico y los mercados energéticos andan con ‘un viaje de’ incertidumbre. El análisis estadístico de Binance Research apunta que, salvo en momentos bien ‘extremos’, como una crisis mundial o algo por el estilo, la correlación con índices petroleros como el Brent o el West Texas Intermediate se mantiene bajita.
Ahora, ustedes dirán, ¿y la situación actual, con tanto lío en Medio Oriente y el petróleo subiendo ‘de una vez’? Bueno, aquí es donde la ‘chercha’ se pone interesante. Asegún el mismo informe, aunque el petróleo está en una tendencia alcista constante por los conflictos y riesgos de suministro, el Bitcoin parece estar haciendo su propio ‘coro’, mostrando movimientos más independientes. Esto sugiere que, incluso en un escenario que podría considerarse ‘extremo’, la criptomoneda más grande no está siguiendo al ‘pie de la letra’ los vaivenes del crudo.
Para Binance, el ‘rally’ que ha tenido el Bitcoin últimamente no es por culpa del petróleo, sino por cambios estructurales ‘jevis’ en el mundo de los inversionistas. Estamos hablando de la entrada de los ETF de Bitcoin al contado, que lo han metido en las tesorerías de empresas grandes, la adopción institucional como una forma de protegerse contra la devaluación del dinero tradicional, y las mejoras en la infraestructura y custodia. Todos esos factores están empujando la demanda, y no tienen que ver con lo que pasa en los mercados energéticos.
Esta dinámica crea un ‘efecto de desacoplamiento’, donde, aunque el precio del petróleo pueda generar algo de volatilidad a corto plazo —por ejemplo, si los bancos centrales reaccionan a ‘shocks’ petroleros—, eso no determina la dirección fundamental del Bitcoin. Esos picos temporales son más bien ‘ruido de mercado’ y no establecen una relación sólida a largo plazo. Así que, aunque un día parezca que están de la mano, ‘a la larga’ cada uno está en su ‘propia onda’.
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo. Hay ‘tigueraje’ por ahí, como el grupo XWIN Research, que dice que si el petróleo se encarece mucho y por mucho tiempo, puede generar presiones inflacionarias que, aunque sea de forma indirecta, sí le pegan al Bitcoin. La relación entre la energía y la política monetaria es bien estrecha: un petróleo caro aumenta los costos de todo, la inflación se dispara, y la Reserva Federal de EE. UU. (la famosa FED) podría mantener las tasas de interés altas por más tiempo.
Y si la FED mantiene las tasas de interés apretadas, eso históricamente no es ‘chulo’ para el valor del Bitcoin. Así que, con el barril de petróleo a 112 dólares (un precio que no veíamos desde 2022) y la escalada bélica, algunos piensan que hay pocas chances de que el precio del Bitcoin suba mucho si la política monetaria sigue estricta. Pero al final del día, lo que sí está claro es que el mundo cripto es ‘un viaje de’ sorpresas y siempre hay que estar al tanto de la ‘vaina’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




