Bret Taylor, que fue ingeniero en Google, fundador de FriendFeed y hoy al timón de OpenAI, ha sido pieza clave en el desarrollo de ChatGPT y otras herramientas inteligencia artificial que están ya metidas en nuestra vida. Pero lejos de vender solo esperanza y oportunidades, esta vez se moja con una advertencia bastante peliaguda.
“Es cierto que la IA transformará la economía y que, al igual que internet, generará un enorme valor económico en el futuro”, comenta en una entrevista para The Verge.
“Creo que también estamos en una burbuja y mucha gente perderá mucho dinero. Creo que ambas cosas son totalmente ciertas a la vez, y hay muchos precedentes históricos que demuestran que ambas son ciertas simultáneamente”, añade.
En cuanto a qué se refiere con eso de ‘burbuja’, el propio Taylor lo simplifica: “Una burbuja ocurre cuando demasiadas personas e inversores están entusiasmados con algo, y sobreestiman los resultados a corto plazo”.
Como los años finales de los 90, con la explosión de internet, cuando las acciones de empresas que prometían conectar al mundo alcanzaban valores astronómicos sin tener el negocio firme. “Muchos perdieron dinero cuando esa burbuja explotó, pero también nació una nueva era, con Amazon, Google y otros gigantes que cambiaron para siempre la economía global”, comenta.
Esto es igual. Las inversiones son millonarias, la expectación es enorme, hay competencias titánicas y muchas empresas prometen provocar un giro de 180 grados en todo tipo de industrias. Pero el camino queda lleno de startups que se quedarán en el camino, ideas que no sirven y mentiras que tienen las patas muy cortas.
Taylor pone como ejemplo la industria de la fibra óptica, que impulsó la conectividad global, pero muchas empresas del sector quebraron en su momento. “Al final, la fibra quedó y es la columna vertebral de la internet moderna, pero muchos inversores tuvieron pérdidas”. En IA pasará algo parecido. Muchas compañías que hoy parecen irreemplazables tendrán que luchar para sobrevivir.
La IA y la AGI: ¿está la humanidad ya ahí o queda mucho por delante?
Por otro lado, algunas de las preguntas, inevitablemente, fueron por el camino de esa fantasiosa AGI. En este caso, Taylor no se corta al decir que en muchas tareas hemos llegado al punto en el que la inteligencia es suficiente.
Por ejemplo, planificó sus últimas vacaciones con ChatGPT 4.0 y aunque reconoce que una versión posterior podría haber mejorado todo esto, la diferencia sería “mezquina”. Sin embargo, si hablamos de programar software o investigar nuevas medicinas, asegura que la evolución de los modelos sigue siendo “radical” y los cambios muy importantes.
Es por eso que, a pesar de que muchos hablan de una desaceleración en la evolución de la IA, él sigue siendo optimista y cree que la AGI, esa inteligencia general que puede realizar cualquier tarea cognitiva humana con igual o mejor precisión, ya está aquí para muchos y para otros está a la vuelta de la esquina.
De hecho, recalca que superamos hace ya tiempo la llamada prueba de Turing, que básicamente mide si una máquina puede engañar a un humano haciéndose pasar por uno en una conversación, y que la definición original de AGI es más un punto de partida borroso que una realidad fija.
“Al observar el ritmo de progreso y algunos de los resultados de OpenAI y otros laboratorios de investigación, soy más optimista y espero con ilusión el primer avance científico real derivado de una IA general. Creo que ocurrirá en los próximos dos años. No lo sé. Pero parece que sí”, comenta.
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