A veces, el sueño arquitectónico de unos pocos se ensancha a escalas impensables a través del urbanismo. Como escenas surrealistas, a vista de pájaro,Google Maps nos las muestra entre lo lejano y la ensoñación misma, pero la avaricia humana moldeada en hormigón y ladrillo atraviesa todo asombro de ficción. Islas artificiales, casas que desafían a la gravedad, pendiendo de la fuerza de algún acantilado, desviaciones de la naturaleza como un espectáculo abismal, y la práctica más común: las megaurbanizaciones abandonadas. Podríamos hacer una lista, un ránking, y sería difícil elegir bajo cualquier criterio, pero seguro que esta no se quedaría nunca fuera: bienvenidos a Burj Al Babas.

La han apodado el pueblo Disney inhabitado, como llamar imprecisión a una alteración patológica de un órgano o, lo que es lo mismo, un tumor que sobresale en este caso del perímetro de un bosque cerca de la ciudad de Mudurnu.

Foto: Complejo turístico Marina Isla de Valdecañas, en CáceresOpinión

Estamos en el noroeste de Turquía, no en un cuento de hadas. Más de 700 pequeños castillos de estilo gótico yacen vacíos como un esqueleto en un paisaje desconfigurado. Es, efectivamente, un pueblo fantasma al que aspiraron inversores, magnates, jeques y, en definitiva, aquellos de las grandes fortunas despampanantes.

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Más de 200 metros de castillo

Todo comenzó en 2014, cuando el grupo de construcción turco Sarot Property Group, con oficinas en Madrid, materializó el comienzo de los que creía la solución perfecta para alojar a las familias acaudaladas del país, como apunta Andrea Fischer en ‘Muy Interesante’. El escondite nada desapercibido de los ricos.

Miles de árboles talados y varias hectáreas de tierra fértil destruidas. El megaproyecto comenzaba así con una inversión de millones de dólares que incluían 732 al más puro estilo alcázar. Piscinas, baños de vapor, centros de salud y belleza, un centro comercial y una mezquita eran solo algunas de las instalaciones prometidas. Cada castillo podría ser personalizado al gusto del cliente en cuestión y contaría con unos 225 metros cuadrados de superficie, según afirmaba su arquitecto, Naci Yoruk.

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Los permisos para construir estaban en verde, al gobierno turco aquello le interesaba. A ello se le sumaron rápido clientes de Qatar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita que compraron unas 350 mansiones durante las obras, pero la entrada de todo aquel dinero no impidió la quiebra.

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Inconvenientes financieros para la distopía

A medio camino entre Estambul y Ankara, el enorme pueblo de fortificaciones iba a tener una vida muy breve. Solo cuatro años después del inicio de las obras, los desarrolladores cayeron en dificultades financieras durante la recesión económica en 2018. El precio de la inversión se había disparado tanto a medida que avanzaba el proyecto que ni aquellos clientes con los que ya contaban lo veían factible.

En 2018, el presupuesto se les agotó y las obras fueron bloqueadas por los tribunales turcos con una deuda de 27 millones de dólares

“Hasta ese momento, la construcción había costado cerca de 200 millones de dólares. Las villas en forma de castillos del siglo XV, con balcones dignos de María Antonieta, pasaron a ser algo similar al escenario de una historia distópica: deshabitados, desolados y desheredados de un futuro prometedor”, señala al respecto Fischer.

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El presupuesto se les agotó. Poco después, fueron bloqueados por una sentencia de quiebra ordenada por los tribunales turcos con una deuda de 27 millones de dólares vencida durante la construcción. Los castillos fueron abandonados.

Desde ese momento, Burj Al Babas se ha mantenido paralizado, en una etapa avanzada, pero sin fondos para acabarlo. No obstante, Yerdelen sigue confiado. “El proyecto tiene un valor de 200 milones de dólares. Solo necesitamos vender 100 villas para pagar nuestra deuda. Creo que podemos superar esta crisis y en cuatro o cinco meses proceder a la inauguración del resort”, decía en 2020. Y tú, ¿a qué esperas para hacerte con una?

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A veces, el sueño arquitectónico de unos pocos se ensancha a escalas impensables a través del urbanismo. Como escenas surrealistas, a vista de pájaro,Google Maps nos las muestra entre lo lejano y la ensoñación misma, pero la avaricia humana moldeada en hormigón y ladrillo atraviesa todo asombro de ficción. Islas artificiales, casas que desafían a la gravedad, pendiendo de la fuerza de algún acantilado, desviaciones de la naturaleza como un espectáculo abismal, y la práctica más común: las megaurbanizaciones abandonadas. Podríamos hacer una lista, un ránking, y sería difícil elegir bajo cualquier criterio, pero seguro que esta no se quedaría nunca fuera: bienvenidos a Burj Al Babas.

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