¡Mi gente! La política dominicana es un circo que no para, y de una vez les digo que aquí la chercha y el análisis siempre están de lo más bien. Esta vez, la periodista Dannira Caminero ha puesto el dedo en la llaga, y la vaina está que arde. Resulta que, según ella, nuestro actual director de Compras y Contrataciones Públicas, Carlos Pimentel, parece que ha cogido un camino distinto al que pregonaba cuando era una de las caras más visibles de la recordada Marcha Verde. ¿Se le olvidó su discurso anti-corrupción, o es que el poder tiene un efecto medio extraño, klk?
La crítica de Caminero no es cosa de un día. Ella ha recordado videos de archivo donde Pimentel, con toda la vehemencia del mundo, luchaba contra la delincuencia política y empresarial que, según él, tenía al Estado dominicano agarrado por el cuello. Era un tiempo donde la gente se cansó de los abusos, de los casos como Odebrecht que nos dejaron a todos con la boca abierta y un viaje de preguntas sin responder. La Marcha Verde fue un movimiento que marcó un antes y un después, ¿o no?
Para entender bien esta vaina, hay que refrescar la memoria. La Marcha Verde surgió en un contexto de indignación colectiva sin precedentes en la República Dominicana. El escándalo de Odebrecht, con sus sobornos millonarios y sus implicaciones a altos niveles de la política y el empresariado, fue el detonante. La gente, harta del “tigueraje” y la impunidad, salió a las calles exigiendo transparencia, justicia y el fin de la corrupción.
En ese escenario, figuras como Carlos Pimentel, parte de Participación Ciudadana, emergieron como líderes morales y portavoces de una sociedad sedienta de cambios. Sus discursos, llenos de pasión y de promesas de un futuro más justo, resonaban con la esperanza de miles de dominicanos que creían que, por fin, la institucionalidad y la rendición de cuentas iban a ser una realidad en el país.
Pero, como dice el refrán dominicano, “del dicho al hecho hay un gran trecho”. Pimentel, de la activista trinchera, pasó a ser un funcionario de peso en el gobierno, al frente de una institución clave para la transparencia: Compras y Contrataciones Públicas. Era el sueño de muchos ver a un ex-líder de Marcha Verde en una posición desde donde podía, teóricamente, aplicar los principios por los que tanto luchó. ¡Qué chulo sonaba eso!
Sin embargo, la periodista Caminero asegura que esa transición no ha sido tan “bacana” como se esperaba. Ella invita al público a buscar y escuchar esos “cortes” de entrevistas antiguas de Pimentel para que vean que, si les cambias el nombre, parecerían discursos de este mismo 2026. “Él hablaba de la delincuencia política y empresarial”, enfatiza Dannira, insinuando que el discurso de antes no cuadra con la acción de ahora.
La crítica más fuerte de Caminero es que, según ella, Pimentel y otros miembros de Participación Ciudadana “engañaron este país y se pasaron cuatro años marchando del fin de la impunidad”, pero que en el fondo, “simplemente, tenían envidia” y lo que querían era “ir a su turno al bate”, es decir, llegar al poder y desplazar a los que estaban. ¡Ay, Dios mío, esa vaina pica y se extiende!
Ella va más allá y le espeta al funcionario que él mismo hablaba de la falta de institucionalidad en el país. ¿Y ahora, qué está haciendo él, que está en una institución “llamada a vigilar los procesos de compras”? Esta es la pregunta del millón, la que hace que un coro de gente se raye la cabeza y se pregunte dónde está la coherencia.
Caminero no se guarda nada y se refiere a Pimentel como un “manipulador que anda ahora en media tours y saliendo a responder, a un reportaje que tiene meses”. Esta declaración resalta la frustración de ver que los mismos que señalaban la corrupción y la falta de respuestas, ahora, según ella, están en una posición defensiva o, peor aún, haciendo lo que criticaban.
Un punto álgido de la discusión es el escándalo del Senasa, donde, según Caminero, el que debería estar dando explicaciones es Mario Lama, director del Servicio Nacional de Salud. Ella lamenta que Pimentel, en vez de mantener su postura fiscalizadora, parezca “vocero de un velorio donde no tiene velas”. Esto genera un gran ruido y pone en tela de juicio la credibilidad de quienes fueron bandera de la lucha anticorrupción.
La periodista concluye su análisis vaticinando que Carlos Pimentel terminará en “el zafacón de la historia”. Y no solo él, sino que gente como él, con sus supuestas inconsistencias, son los que han provocado que “la sociedad ya no protesta, hay un desencanto y un mal colectivo”. La gente está harta de la corrupción, sobre todo con escándalos tan sonados como el del Senasa, que tocan directamente la vida y la salud de los dominicanos.
Este debate es mucho más que una simple crítica a un funcionario; es un reflejo de la desilusión que muchos ciudadanos sienten cuando ven que aquellos que prometieron ser diferentes, una vez en el poder, parecen caer en los mismos patrones. Es un recordatorio de que la coherencia y la ética son valores que deben mantenerse firmes, sin importar el lado de la cancha en el que uno esté jugando.
La historia de la Marcha Verde y el ascenso de sus líderes a puestos de gobierno será, sin duda, un caso de estudio sobre los desafíos de la lucha anticorrupción y la compleja dinámica del poder en nuestra querida Quisqueya. Solo el tiempo dirá quién tiene la razón en esta “vaina”, pero lo que sí está claro es que el ojo del pueblo dominicano está más abierto que nunca, ¡y no se le escapa un detalle!
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