La lucha contra la delincuencia en la República Dominicana se anota un punto significativo. La Policía Nacional, en una operación que se sintió como una respuesta directa al clamor popular, informó sobre el abatimiento de dos individuos, Yamal Anthony Núñez Vargas, alias “Yamal”, y otro conocido como “Julio 30-30” o “Julio Voltio”. Estos sujetos eran activamente buscados por su presunta vinculación con la lamentable muerte de Dominique Gómez Cabrera, una joven de apenas 22 años, cuyo caso conmovió a gran parte del país tras el fatídico suceso del pasado 16 de febrero en el sector La Esperilla, en el Distrito Nacional.
Asegún el informe policial, la acción se produjo la madrugada de hoy en la playa Los Negros, provincia Azua, cuando los presuntos delincuentes intentaban salir del país. Parece que el plan les salió más caro de lo que esperaban. Un equipo de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) les dio alcance, y al verse acorralados, “Yamal” y “Julio 30-30” no dudaron en enfrentar a los agentes a tiros. Como resultado de este intercambio de disparos, ambos cayeron abatidos, cerrando así un capítulo que mantenía a la ciudadanía en vilo por la impunidad.
Lamentablemente, en medio de la refriega, un valiente sargento de la institución, Joel Enmanuel Reynoso Diógenes, de 30 años, resultó herido en el antebrazo izquierdo. Este muchacho, adscrito a Operaciones de Robo, está recibiendo las atenciones médicas que se merece y, gracias a Dios, su condición es estable. Temprano en la mañana, el director general policial, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, se movió de una vez al Hospital General Docente de la Policía Nacional para visitar al agente y darle su apoyo, un gesto que es un buen ejemplo de solidaridad institucional.
El caso de Dominique Natalia Gómez Cabrera ha sido un palo, de esos que sacuden la conciencia de la sociedad dominicana. La joven perdió la vida a causa de múltiples heridas de arma de fuego, en un acto de violencia sin sentido que generó un viaje de indignación. La rapidez con la que las autoridades actuaron para dar con los responsables refleja la presión social y la prioridad que el Gobierno y las fuerzas del orden le están dando a la seguridad ciudadana. No es un secreto que la gente está harta del tigueraje en las calles.
“Yamal” y “Julio 30-30” no eran precisamente unos angelitos. Eran buscados mediante varias órdenes de arresto, las Nos. 2026-AJ0013089, 2026-AJ0009087 y 0075-febrero-2026, todas vinculadas a este crimen. Pero su historial delictivo no se limitaba a la muerte de Dominique. También estaban conectados con otros hechos violentos, un coro de actividades delictivas en los barrios San Carlos y Villa Francisca, donde varias personas resultaron heridas por arma de fuego en ocasiones anteriores. Esto demuestra que su caída es un respiro para varias comunidades.
La presencia de estos delincuentes, armados y dispuestos a enfrentar a la autoridad, subraya la complejidad del trabajo policial en el país. A los individuos abatidos les fueron ocupados dos revólveres calibre .38, ambos niquelados, con mangos de madera color marrón, sin marcas ni numeraciones legibles. Estas armas están ahora bajo la custodia de la División de Investigaciones de Azua, para que se le hagan los análisis de balística pertinentes y se vea con cuáles otros líos pudieron haber estado involucrados.
La sociedad dominicana, que a menudo se queja de la impunidad y la falta de respuesta de las autoridades, hoy ve un resultado que, aunque triste por la pérdida de vidas (incluso la de los victimarios), es un paso hacia la justicia para Dominique y su familia. Casos como este nos recuerdan la fragilidad de la vida y la necesidad de una mano firme contra el crimen, pero también de políticas preventivas que aborden las raíces de la violencia.
Este operativo de la DICRIM, con el apoyo de otros estamentos, muestra que cuando se enfocan los recursos y se trabaja con inteligencia, se pueden lograr resultados. Es un mensaje claro para el tigueraje: aquí no hay relajo. La institución del orden ha reiterado su compromiso de seguir enfrentando el crimen sin cuartel y de garantizar la seguridad de los ciudadanos, un compromiso que, para que sea bacano, tiene que ser constante y efectivo.
La comunidad espera que esta acción sirva no solo para llevar paz a la familia de Dominique, sino también para sentar un precedente y disuadir a otros de seguir por el camino de la delincuencia. La gente quiere andar tranquila, sin ese miedo que a veces te hace pensar dos veces antes de salir a la calle. Es un trabajo chulo el de la Policía, pero con un viaje de responsabilidad que no admite paños tibios. La seguridad es la base para que el país siga echando pa’ lante y para que cada dominicano se sienta seguro en su propia tierra.
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