¡Atención, mi gente! Aquí estamos de nuevo con una historia que, de verdad, te deja con la boca abierta. La Junta Central Electoral (JCE), que no está durmiendo en los laureles, le ha dado tremendo palo a una mujer que, con un tigueraje de primera, se inventó ser la viuda de un oficial de la Policía Nacional para cobrarse una pensión que no le tocaba. Sí, señores, cayó la Falsa Viuda, Dilennys Mercedes Mercedes Rossó, y ahora la cosa se puso fea para ella en los tribunales.
Asegún los datos que maneja la Fiscalía, esta señora estaba dándole mente a la vaina desde 2020, cobrando mensualmente y hasta con regalía pascual incluida, como si fuera la esposa legítima de un policía fallecido en 2019. Pero el embuste no se mantuvo por mucho tiempo, porque la familia del oficial, que no es boba ni nada, se dio cuenta del coro y de una vez prendió las alarmas, presentando la denuncia que destaparía todo este pastel.
La investigación, llevada con un profesionalismo bacano por la fiscal adscrita a la JCE, Esther María González Peguero, en conjunto con Pedro Jiménez Suero del Departamento de Investigaciones de Delitos de Falsificaciones de Santo Domingo Este, es un claro ejemplo de que aquí la justicia, aunque a veces se tome su tiempo, llega. Y cuando se trata de defender el sistema, especialmente los fondos de pensiones que con tanto sudor se ganan, no hay relajo que valga. Esta situación pone en jaque la credibilidad de algunos procesos, pero a la vez reafirma que hay ojos vigilantes.
Imagínense ustedes la chercha: RD$13,814.55 cada mes del Plan de Retiro de la Policía Nacional, más los beneficios de la regalía pascual. ¡Un viaje de cuartos mal habidos! Desde el 25 de abril de 2020, esta señora estaba guapeando el sistema, viviendo, según ella, de lo más bien con un dinero que debería ir a los verdaderos dependientes del agente. Esto no es solo un robo al Estado, es un golpe bajo a la ética y a la memoria de un servidor público.
Lo más jevi del caso es cómo las autoridades le dieron con la puerta en la cara a la mentira. La Dirección Nacional de Registro Civil confirmó, el 17 de junio de 2025 (así como lo lee, un dato que ha causado revuelo, pero asumamos que es el dato de la certificación oficial a la que se refiere la JCE), que no existía registro alguno de matrimonio entre la imputada y el oficial. ¡Ni un chinchín de papel que la uniera al finado! Y para colmo de males, resulta que Dilennys Mercedes Mercedes Rossó se casó civilmente el 10 de abril de 2025 con otra persona, en la Oficialía de la Quinta Circunscripción de Santo Domingo Norte. O sea, estaba oficialmente casada con otro mientras cobraba como viuda del policía. ¡Eso sí que es un tigueraje sin límites!
Este tipo de fraudes, que lamentablemente no son tan raros como quisiéramos, minan la confianza en las instituciones y, lo que es peor, le quitan recursos a quienes realmente los necesitan. El sistema de pensiones de la Policía Nacional, al igual que otros fondos de retiro, está diseñado para proteger a las familias de los agentes que entregan su vida al servicio, no para que personas inescrupulosas monten una falsificación para llenarse los bolsillos. Cada peso desviado en estas “vueltas” es un peso menos para la educación de un hijo de policía o para el sustento de una viuda real.
La detención de Mercedes Rossó es un mensaje claro: el que se meta a hacer el vivo con los documentos públicos o intente desfalcar al Estado, tarde o temprano le va a salir el tiro por la culata. La JCE, como organismo encargado de la identidad y el registro civil, tiene un papel crucial en detectar y frenar este tipo de delitos. Su accionar en este caso demuestra que están montados en la guagua de la transparencia y la legalidad, defendiendo el buen uso de los recursos públicos.
Y por si fuera poco el bacalao, durante las pesquisas, la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) certificó que la imputada tiene un vehículo Nissan Versa SV, año 2016, valorado en más de RD$369,000.00. Esto, claro está, levanta sospechas sobre cómo se obtenían esos bienes y si están relacionados con el dinero de la pensión fraudulenta. Un buen carro, asegún se ve, producto quizás de un engaño bien montado.
Al final del día, este caso de la falsa viuda no es solo una noticia más; es un recordatorio de la importancia de la vigilancia ciudadana y de la labor incansable de nuestras instituciones. Que este tigueraje sirva de ejemplo para aquellos que creen que pueden burlar la ley y salirse con la suya. La justicia dominicana, señores, no está para relajo.
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