Cómo el miedo y los beneficios a toda costa han llevado a Facebook al borde del precipicio (otra vez)

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Facebook quiere seguir creciendo; y para conseguirlo, está dispuesta a aumentar los beneficios aun a costa de la salud mental de los usuarios y de combatir la desinformación. Ese es el resumen de la tormenta perfecta de escándalos que lleva sacudiendo el casco de la red social desde hace dos semanas. La caída de sus servicios durante el pasado, en la tarde del lunes, vino precedida por una gran cantidad de reportajes, publicados en ‘
The Wall Street Journal
‘, gracias a documentos internos facilitados por la extrabajadora de la plataforma Frances Haugen.
El martes, ante el Senado de los Estados Unidos
, la ingeniera de 37 años afirmó que «la cúpula de la empresa sabe cómo hacer que

 Facebook e Instagram -que también pertenece a Mark Zuckerberg- sean más seguros, pero no hará esos necesarios cambios porque anteponen sus astronómicas ganancias a las personas».

Haugen, conocida como ‘garganta profunda’ debido a la información que ha compartido sobre la compañía, también afirmó que en Facebook «no hay toma de responsabilidades. Las métricas son las que llevan a tomar decisiones». Y esas métricas están basadas en el número de usuarios de Facebook. En el tiempo que pasan con los ojos clavados en la pantalla. En el ‘scroll’ que hacen por dentro. En los ‘clics’ en anuncios. En los datos que entregan a la compañía para que ella pueda utilizarlos para mostrar publicidad más dirigida. Hay están los beneficios. Para que sean los mejores hay que ser ambicioso: querer crecer. El problema se produce cuando ese ejercicio es a costa de la salud de los usuarios y de que el algoritmo premie los contenidos que incitan a la ira y al odio.
Que es lo que hacen, según afirma la ingeniera, y todo para «ganar más dinero»
.

«Llueve sobre mojado»

Fernando Checa, experto en redes sociales y profesor de la universidad UNIR explica en conversación con ABC que no está sorprendido por los escándalos recientes (y sucesivos) que ha protagonizado el gigante de Internet: «Con Facebook llueve sobre mojado. Toda esta información demuestra que no tiene demasiado interés en evitar problemas que llevan tiempo denunciándose. Problemas que tienen que ver con la desinformación o el empleo de contenidos que afecta a los más jóvenes».

Para Checa, las informaciones vertidas en los últimos días ponen de manifiesto que «o bien Facebook no es capaz de contener el contenido nocivo o bien prefiere el beneficio». Además, recuerda que los algoritmos, esos que se encargan de escoger qué contenido ven los usuarios y que premia las reacciones, llevan siendo un problema desde hace tiempo: «Los algoritmos son muy difíciles de manejar. Están diseñados para generar un mayor impacto y que, de este modo, las ganancias para la empresa sean mayores».

A este respecto, Haugen, que abandonó la red social en abril de este año, afirmó en su
entrevista con la CBS
el pasado domingo que «Facebook gana más dinero cuando tú consumes más contenido (…) Y a cuanta más rabia estás expuesto, más interactúas, más consumes». También culpó a la empresa de relajar demasiado pronto las medidas que impulsó para combatir la desinformación en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos; lo que podría haber facilitado que se hiciese uso de la plataforma para alentar el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero.

Medidas sí, pero insuficientes

El profesor de UNIR llama también la atención sobre el efecto que provoca determinado contenido compartido en redes sociales en los usuarios más jóvenes. A este respecto, ‘The Wall Street Jornal’ desveló hace unas semanas, empleando documentos proporcionados por ‘garganta profunda’, que la tecnológica
sabe que el 32% de las adolescentes que ya se sentían mal con su cuerpo se sienten peor todavía cuando navegan por Instagram
.

Para defenderse, Facebook realizó un
comunicado
sacando a relucir las nuevas funcionalidades que había desarrollado para mejorar la experiencia, en concreto, de los internautas más jóvenes en Instagram. Entre ellas, herramientas para combatir el acoso, el suicidio y las autolesiones y los trastornos alimentarios. «Facebook está tomando una postura proactiva para combatir estos problemas», explica en conversación con este periódico Ofelia Tejerina, abogada y presidenta de la Asociación Internautas. Sin embargo, ¿con eso es suficiente? En opinión de la experta, no.

«Una red social funciona por contenidos virales. Esos contenidos virales son dinero. Si realmente Instagram quiere combatir los daños lo que tiene que hacer es cortar el dinero a todos aquellos ‘influencers’ o compañías que compartan contenido que pueda ser nocivo para los más jóvenes», dice Tejerina.

Por su parte, Ferrán Lalueza, profesor de Comunicación de la Universidad Oberta y experto en redes sociales explica a ABC que «hay muchas cosas que se podrían hacer» para mejorar el ecosistema de Instagram. Entre ellas, «acabar con los sesgos que provocan que entendamos Instagram como un reflejo de la realidad», cuando en el fondo es una de las herramientas más empleadas por ‘influencers’ y empresas. Es decir, la realidad que ofrece es limitada: «Hay una gran cantidad de filtros que permiten sesgar información que ya esta sesgada. Que no es real, te está dando un modelo de belleza y atractivo que no es representativo. Ni siquiera los que se muestran así son realmente así. La plataforma debería apoyar, al menos, que en los contenidos publicitarios que no se pueda emplar ningún tipo de filtro».

El futuro ya está aquí

Los documentos compartidos (sí, otra vez) por ‘The Wall Street Journal’ muestran cierto
temor de la empresa por perder influencia entre los usuarios
. Herramientas como TikTok o Twitch, que han experimentado un crecimiento inmenso durante los últimos meses, amenazan con captar la atención de los más de 3.000 millones de usuarios que tiene la red social y el resto de herramientas de Zuckerberg en todo el mundo. En uno de los documentos de la empresa aparece la declaración de un niño de 11 años que lo deja claro: «Facebook es para personas mayores». Y la empresa es consciente de esa percepción.

En un documento de marzo de 2021, Facebook reconoce que «la penetración global de adolescentes en FB es baja y la adquisición parece estar desacelerándose». También se apunta que la cantidad diaria de adolescentes que usan la plataforma se ha reducido en un 19% en los últimos dos años y probablemente se reducirá en un 45% adicional para 2023. ‘The Wall Street Journal’ también se hace eco de un estudio de Pew Research Center, elaborado en 2020, en el que muestra que entre los niños de 9 a 11 años, el 30% afirma utilizar TikTok, el 22% dijo que usa Snapchat y el 11% dijo que se decantaba por Instagram y solo el 6% por Facebook.

Durante años, Zuckerberg ha comprado todas las herramientas populares que ha encontrado por el camino con el objetivo de aumentar su influencia y el negocio. Primero Instagram, que pasó a formar parte del imperio en 2012. En 2014 le llegó el turno a WhatsApp. En 2013 la empresa también intentó hacerse con Snapchat, por la que ofreció 3.000 millones de dólares, pero recibió un portazo en la cara.

Teniendo esto en cuenta el historial, muchos se sorprendieron de que Zuckerberg no entrase en la puja por TikTok iniciada el año pasado debido y que, finalmente, quedó en nada. Ya para entonces Facebook estaba siendo vigilada de cerca por la Comisión Federal de Comercio por sus presuntas prácticas monopolísticas.

Ahora la compañía está enfrascada en resolver el progresivo envejecimiento de sus usuarios. De acuerdo con datos de
Statista
, la mitad de los internautas que emplean Facebook tienen edades superiores a los 35 años. Instagram consiguió equilibrar la balanza durante los últimos años, sin embargo, la entrada de nuevos jugadores, como TikTok, resta presencia. La versión para niños de la aplicación fotográfica, que ha sido temporalmente descartada después de recibir críticas desde sectores de todo tipo, buscaba marcar una diferencia en este sentido. El ‘
Metaverso
‘, ese mundo digital a parte en el que trabaja la tecnológica actualmente, también podría jugar un papel clave en el futuro.

«Sin credibilidad»

Aunque pueda parecer mentira, Facebook está cansada de vivir en el escándalo. Según compartía recientemente ‘The New York Times’, la tecnológica
incluso cambió recientemente sus políticas internas con el fin de mejorar su imagen
. Tras años y años de pedir disulpas por cada tropiezo, la empresa ha optado por una postura más defensiva cada vez que se encuentra en aprietos. Así quedó claro el pasado fin de semana, cuando Nick Clegg, vicepresidente de la compañía, mandó una comunicado tachando de «engañosas» las declaraciones de garganta profunda. Además, fue el encargado de comparecer ante la cadena ‘CNN’ para poner en valor el trabajo de la compañía poco antes de que Haugen hiciese su aparición en la CBS.

Respecto a las acusaciones de haber relajado demasiado pronto las medidas de seguridad establecidas durante la elecciones presidenciales de Estados Unidos, Clegg afirmó que «la responsabilidad de la violencia del 6 de enero recae directamente en las personas que infligieron la violencia y quienes los alentaron, incluido el presidente Trump». Un
argumento calcado al que empleó Mark Zuckerberg el pasado marzo
ante congresistas del país noteamericano.

Entre los nuevos planes de la compañía para mejorar su imagen también se recoge la intención de mantener al director ejecutivo lejos del escándalo. Durante las últimas dos semanas, Zuckerberg ha guardado silencio al respecto de las últimas polémicas que no se ha roto hasta que la exingeniera de la compañía compareció ante el Senado. «Se ha difundido la idea de que anteponemos los beneficios de la compañía al bienestar de la gente. Eso, sencillamente, no es verdad»,
afirmó en un comunicado
. No hay disculpas.

Lalueza señala, en todo caso, que «el histórico no le da mucha credibilidad a Zuckerberg»: «Facebook es una empresa que ha ido encadenando escándalos. Con Cambridge Analytica ya hizo acto de constricción ante el Congreso estadounidense, pero desde entonces los problemas han seguido ocurriendo. Ya son muchos tropiezos por el poco cuidado en el trato con los usuario». El experto, a su vez, afirma que le merece «mucha más credibilidad la persona que conoce los intringulis de la empresa y que ahora se expone dando la cara contra un gigante todopoderoso».