Alan Bennett, un conocido dramaturgo inglés, dijo cuando se convirtió en administrador de la National Gallery de Londres: «Ojalá hubiera un letrero en la entrada que dijera: ‘No tiene que gustarle todo’». Una broma, por supuesto, que sin embargo resume una duda que serpentea en la mente de la gran mayoría de quienes entran en un museo. ¿Tienes que gustarnos todo lo que vemos? ¿Cómo se debe mirar una obra de arte?.

¿Cómo mirar una obra de arte?

Muchas son las personas que disfrutan viendo obras de arte en los museos. Una actividad siempre recomendable aunque no parece que a todo el mundo guste por igual ¿Será que no sabemos mirar las obras de arte? ¿Será que el desconocimiento hace que no apreciemos lo que tenemos delante?-

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Además, el «aire místico» de muchos museos contribuye a que quienes los visitan se sientan inadecuados. Una inquietud a menudo aumentada por el asombro que uno siente hacia el arte antiguo estudiado (a menudo mal y a regañadientes) en la escuela. Y el precio de la entrada también contribuye: tendemos a pensar «si pago, lo que voy a ver tiene un valor, así que me debe gustar».

Un placer, no un deber

En realidad, no existen pautas exactas a seguir para mirar una obra de arte y entenderla o que nos llegue a gustar. Sencillamente es arte, y como tal tiene muchas interpretaciones al margen de la intención del autor/a.

Acudir a un museo y observar una determinada obra de arte no deja de ser un  «encuentro» que puede terminar en total indiferencia, en una grata experiencia o incluso en una «pelea «. Cuando entramos en un museo debemos dejar de lado la admiración» obediente «por el arte del pasado y la desconfianza hacia el arte contemporáneo. Recordándonos que el arte es un placer y no debe convertirse nunca en un deber.

Entonces, ¿cómo mirar un cuadro o una estatua? «Debemos dejarnos guiar por las emociones sin prejuicios», en palabras de Luca Beatrice, catedrático de Historia del Arte Contemporáneo de la Academia Albertina de Turín. «También porque el arte a menudo parece mucho más difícil de lo que realmente es; especialmente cuando nos enfrentamos a determinadas obras de arte contemporáneas, debemos darnos cuenta de que la mayoría de las veces son «más fáciles de leer» que el manual de instrucciones de un teléfono móvil «, añade este experto.

Tenemos que darnos cuenta que el arte vive sobre todo de las emociones. por lo que debemos experimentar y sentir. Solo eso.

Presta atención a los detalles y conoce el contexto histórico

Y para experimentar y sentir ante una obra de arte lo primero que hay que hacer es observar sus detalles sin preocuparnos de situarlo en una época y no en otra.

Una vez hayamos hecho esto y hayamos dejado que la impresión personal, las emociones, nos permitan darle un sentido o un significado a lo que estamos viendo, tenemos que intentar ir más allá.

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Tras lo que sentimos, se debe desencadenar la curiosidad histórica: averiguar cuándo y cómo se realizaron las obras. De este modo, cuando el terreno de nuestra sensibilidad ya está despejado, es necesario profundizar; de lo contrario, se corre el riesgo de no comprender realmente lo que quiso decir el artista dado que el conocimiento estético depende de la propia sensibilidad, pero también de la cultura.

Cómo ir a ver un partido de fútbol

Ir a una exposición, por tanto, es un poco como ir a un partido de fútbol. La primera vez puede que no entendamos nada sobre el juego, y por lo tanto quizás no nos guste, pero si profundizamos un poco y podemos entender la mecánica, terminamos disfrutándolo. De este modo, cuanto más entiendas los detalles de la pintura, el uso del color, la técnica y vayas  uniendo estos elementos, más lograrás sentir un placer desde el punto de vista estético y, sobre la base de este placer, un verdadero conocimiento teórico.

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