CriptoNoticias pulsa la calle ¿qué se dice en Venezuela sobre la reconversión monetaria?

0

Este viernes 1 de octubre entra en vigencia la tercera reconversión monetaria que experimenta Venezuela en 13 años. Es el reflejo de cómo la inflación más alta del mundo ha devorado al bolívar que ha pasado de ser «fuerte» a «soberano» y, ahora, «digital», pero sin contener su devaluación permanente. Para protegerse de los efectos de la hiperinflación los venezolanos han recurrido a múltiples alternativas, como el dólar o las criptomonedas, donde bitcoin (BTC) juega un papel relevante.

La Reconversión Monetaria se ejecuta cuando los valores de la moneda deben ajustarse a montos que faciliten las transacciones. Es una fórmula que ha usado el Gobierno para cambiar la percepción que tienen las personas sobre la pérdida del valor del bolívar.

La primera de estas reconversiones entró en vigencia el 1 de enero de 2008. En ese momento, implicó la reexpresión de la unidad del bolívar, al dividir su valor entre 1.000. En ese momento, también se emitió un nuevo cono monetario y se introdujo la denominación «bolívar fuerte».

Sin embargo, la inflación siguió aumentando de manera progresiva, por lo que diez años más tarde fue necesaria una nueva reconversión monetaria, que redujo cinco ceros a la moneda nacional. En consecuencia, se introdujo un nuevo cono monetario y la denominación «bolívar soberano».

Como reflejo de la acelerada marcha de la devaluación del bolívar, la distorsionada economía venezolana solo necesitó 3 años para que surgiera la necesidad de realizar una tercera reconversión monetaria. Esta vez se suprimen seis ceros a la moneda y se introduce la expresión “bolívar digital”.

La reconversión actual, como las anteriores, no tendrá impacto en el proceso hiperinflacionario que enfrenta el país. Al menos eso es lo que señala a través de Twitter el economista venezolano Luis Vicente León.

¿Puede esta reconversión rescatar confianza en el bolívar? No, no tiene ninguna posibilidad de lograr ese objetivo, pues no hay cambio alguno que atienda las causas del problema. Es una reexpresión que intenta atender, momentáneamente, la crisis operativa creada por las grandes cifras. Al no venir acompañada la reconversión de un programa integral de ajuste que ataque la raíz del problema inflacionario, el efecto positivo de re expresar la moneda en montos más bajos, que faciliten las operaciones financieras y comerciales, es de muy corto plazo.

Luis Vicente León, economista.

De manera similar piensan varios venezolanos consultados por CriptoNoticias. Uno de ellos es Max Ramírez quien dijo que no le presta mucha atención a la eliminación de ceros de la moneda nacional. Él piensa que eso no resuelve los problemas de fondo de la economía venezolana.

Nuestros problemas serán menos cuando no tengamos la necesidad de eliminar los ceros que va sumando el bolívar. Ese será el momento en el que nos demos cuenta que nuestra moneda será estable y que podemos volver a depositar nuestra confianza en ella. Mientras tanto, nada más importa, en lo que se refiere al aspecto económico de Venezuela.

Max Ramírez, habitante de Venezuela.

En Twitter, otros venezolanos se preguntan cuánto tiempo será necesario para que se requiera otra reconversión en el país, mientras otros piensan que será una medida que se implementará de manera infinita. También hay quien comenta que mientras continúe la emisión monetaria por parte del Gobierno, «no se frenará la calamidad, sino que se agudizará».

expresion-bolivares-reconversión-monetaria
Con la nueva reconversión monetaria el Banco Central de Venezuela exige al comercio que expresen
los precios de los productos en bolívares. Fuente: Banco Central de Venezuela / twitter.com

La inflación también contagia al dólar en la distorsionada economía de Venezuela

En una situación de hiperinflación y desconfianza generalizada en la moneda del país, los venezolanos han adoptado al dólar. El comercio en general utiliza el dólar para fijar precios. Incluso la moneda estadounidense se utiliza en los negocios para pagar: mediante efectivo o plataformas electrónicas como Zelle.

Formalmente la moneda venezolana sigue siendo el bolívar, pero avanza una dolarización de facto. «La economía está tan loca en Venezuela que debes acudir al dólar para mantener un estándar en los precios sin tener que cambiarlos a diario», señala Deborah Martínez, dueña de un negocio de productos químicos.

Para Martínez, los venezolanos se han dolarizado a tal magnitud que la reconversión monetaria es algo que les resulta totalmente indiferente. «La palabra bolívar es algo que prácticamente no se usa en nuestro negocio y cuando usamos la moneda nacional para expresar los precios, los clientes se molestan y nos piden que lo dejemos claro en dólares», agrega Martínez.

Con la reconversión, en su negocio solo se preocupan por acudir a una empresa privada para que ajuste el sistema contable. Un trámite necesario, ya que los «precios en dólares solo son referenciales y se debe cobrar su importe en bolívares a la tasa de cambio de la fecha de transacción y seguidamente emitir la factura legal en bolívares», agrega la comerciante.

En los comercios de Venezuela los precios de los productos están expresados en dólares, pero no de manera explícita, sino bajo términos referenciales como REF, “lechugas” y otros. Foto: Marianella Vanci

Para el mes de junio, casi el 70% de todas las transacciones que se realizaron en Venezuela fueron en dólares. Una parte de esas compras se realizaron en efectivo y el resto mediante transferencias bancarias o sistemas de pago en línea como Zelle y Venmo, según datos de la encuestadora venezolana Datanálisis.

Con la dolarización de facto, el dólar gana peso en la economía, pero convive con una moneda que el Banco Central continúa emitiendo a granel, como es el caso del bolívar, con lo que se genera impacto en distintos frentes.

Por un lado, la dolarización improvisada no escapa a la hiperinflación y los precios siguen subiendo, «incluso los precios de los productos aumentan en dólares, por lo que la moneda estadounidense tampoco ofrece total protección», comentó Mary Hernández, una venezolana que hacía compras en un supermercado.

Hernández teme que con la reconversión los precios sigan subiendo, y como le viene sucediendo con frecuencia, comprará cada vez menos productos, aunque su sueldo está ajustado a la moneda norteamericana. «La economía venezolana está tan distorsionada que la gente se encarga de devaluar el dólar y por eso ya no puedo ahorrar como lo hacía antes. Ahora mi sueldo solo me alcanza para cubrir los gastos cotidianos», se lamentó.

Es por ello que la reconversión del bolívar es algo a lo que no le pone mucha atención, aunque admite que solo se preocupó por conocer detalles de cómo será aplicada la reexpresión monetaria y el redondeo.

En un país multimoneda, bitcoin es el rey

Los venezolanos han adoptado una variedad de monedas en sus esfuerzos por marcar distancia del bolívar. En varias regiones del país, además del dólar, se usa el euro, y en la frontera con Colombia se ha adoptado el peso de manera no oficial.

Lo común, ahora, es ver al peso en los bolsillos de los residentes. Ya nadie pregunta: ¿recibe bolívares? Esa interrogante quedó diluida ante una moneda extranjera que se fue filtrando hasta arropar todos los sectores económicos que aún operan en las localidades, incluido el informal, según informan medios digitales.

La búsqueda de soluciones para huir de la inflación no solo ha llevado a los venezolanos a adoptar monedas extranjeras, pues también han adoptado a las criptomonedas, como bitcoin y stablecoin como Tether. Asimismo, está creciendo la adopción de tokens de juegos play to earn, como el AXS de Axie Infinity.

Cada vez se acentúa más el uso de bitcoin para realizar pagos en los comercios de Venezuela. Foto: Marianella Vanci

Sin embargo, bitcoin destaca, no solo porque cada vez hay más venezolanos que conocen detalles de la criptomoneda, sino también porque es el activo que ofrece mayor protección contra la hiperinflación que se vive en el país. Por esta razón, la reconversión monetaria, que entra en vigencia hoy en el país, no es algo que cobra relevancia para quienes recurren al criptoactivo con la idea de preservar valor, como lo hizo saber a CriptoNoticias el comerciante Emilio Torres.

No sé mucho sobre la reconversión monetaria. En realidad, no me preocupo mucho por eso porque el bolívar es algo que quedó en el recuerdo, prácticamente no existe. Le quitaron tantos ceros al bolívar que lo desaparecieron. Lo que prevalece en Venezuela es el dólar y afortunadamente también existe una manera de dolarizarse a través de bitcoin y quienes la usamos soñamos con que se pueda usar en todo el comercio del país.

Emilio Torres, comerciante.

Daniel, otro comerciante venezolano, no solo cree que bitcoin es la mejor alternativa para protegerse de la hiperinflación en Venezuela, sino que además «representa la mejor inversión, año tras años en términos de aumento de capital». Sin embargo, también está consciente que su adopción no es tan visible en el país, como lo es el dólar.

Bitcoin no tiene aún un nivel significativo de adopción en relación al dólar porque muchas personas desconocen las bondades que ofrece. En consecuencia, no existen tantos comercios que lo aceptan. Una limitante que existe con respecto a bitcoin es que no se suele hablar de manera abierta sobre él por miedo a atraer personas malintencionadas. Al menos eso ocurre en mi caso.

Daniel, comerciante venezolano.

A principios de este año CriptoNoticias informó que, en 10 años, el dólar se ha devaluado 99,99% frente a bitcoin. Quiere que decir que, frente a BTC, la moneda norteamericana se ha devaluación prácticamente al mismo nivel que lo ha hecho el bolívar frente al dólar en la última década.

Ahora bien, si un venezolano hubiese comprado 10 dólares en bitcoin el 3 de marzo de 2018, hoy tendría un equivalente a USD 27.942, ya que en solo 3 años bitcoin le habría ofrecido una rentabilidad de 279.417%, según el sitio 99bitcoins. En cambio, de haber conservado 10 dólares por 3 años, hoy solo podría comprar 1 kilo de café, 1 de azúcar y una margarina, mucho menos de lo que habría podido comprar hace 3 años.