¡Klk, mi gente! Aquí en el patio, una vaina que está dando qué hablar es la situación en el proyecto habitacional ‘Mi Vivienda’ de Santiago Rodríguez. Lo que comenzó como una denuncia normalita por acumulación de aguas negras a cielo abierto, ha escalado a un verdadero disparate que está afectando la salud de la gente y hasta el ganado. La gente está que trina con esta situación, que según ellos, pinta mal de veras.
El proyecto ‘Mi Vivienda’, inaugurado con bombos y platillos por el mismísimo presidente Luis Abinader en marzo de 2022, prometía ser un rayito de esperanza y dignidad para muchas familias dominicanas. La idea era bacana, ofrecer un hogar chulo y seguro. Sin embargo, a menos de dos años de su apertura, los residentes aseguran que el sueño se ha convertido en una pesadilla hedionda, gracias a un colapso en su sistema cloacal que, ¡ay Dios mío!, no tiene madre.
Imagínense ustedes la escena: aguas residuales estancadas por doquier, con un olor que te tumba de espalda y un viaje de mosquitos haciendo un coro. No es solo la incomodidad, que ya es un relajo, sino el temor constante a enfermedades como el dengue, el cólera o la leptospirosis. Los chamacos jugando cerca de esas aguas contaminadas es una preocupación que tiene a los padres con el corazón en la mano. ¡No hay derecho a vivir así!
La comunidad no es que se ha quedado con los brazos cruzados, ¡qué va! Aseguran que hace más de cinco meses, el viceministro Henry García se apareció y, de una vez y por todas, se comprometió públicamente en los medios a solucionar la vaina. Pero, ¡coño!, la solución definitiva nunca llegó. Se ve que las promesas a veces se las lleva el viento, o se quedan en el aire como las moscas sobre esas aguas negras.
Y la cosa se pone peor. Según la denuncia, la ‘medida aplicada’ para salir del paso fue, ¡agárrense!, bombear todas esas aguas residuales fuera del complejo habitacional. ¿A dónde? Directico a la finca del señor Román Espinal. ¡Qué relajo! Como si mover el problema de un sitio a otro fuera resolverlo. Eso es un tigueraje de mal gusto, mi gente, y una irresponsabilidad de marca mayor.
Para el pobre Román Espinal, esa ‘solución’ ha sido un verdadero dolor de cabeza y una vaina bien amarga. Las aguas contaminadas en su propiedad han provocado enfermedades en su ganado, y lo más lamentable, la muerte de varias reses. Imagínense el golpe económico para un productor agrícola que vive de eso. Esos animales son su sustento, y verlos morir por un problema ajeno y mal manejado, ¡eso no está de lo más bien, ni de broma!
La acumulación de aguas negras no solo amenaza la salud de los residentes de ‘Mi Vivienda’ y el ganado de Espinal, sino que también representa un serio peligro ambiental para toda la zona de Santiago Rodríguez. Esta provincia, conocida por sus paisajes chulos y su vocación agrícola, no merece que sus tierras y fuentes de agua se contaminen de esta manera. La degradación del suelo y la posible filtración a acuíferos subterráneos son vainas que podrían tener consecuencias a largo plazo, y eso es algo que no se puede echar en saco roto.
Proyectos habitacionales del gobierno como ‘Mi Vivienda’ siempre han sido una herramienta importante para reducir el déficit de vivienda en el país. Sin embargo, este caso particular nos recuerda la importancia de una planificación y ejecución impecables, especialmente en lo que respecta a infraestructuras vitales como el sistema de saneamiento. No es la primera vez que vemos situaciones así en el país, y cada vez que pasa, la gente se pregunta: ¿aprenderemos algún día a hacer la vaina como es debido de una vez por todas?
Los residentes están desesperados. ‘Nos prometieron dignidad, y hoy vivimos entre aguas negras’, lamenta una señora, con una voz cargada de frustración. Y es que no es para menos. Ver esas aguas podridas en las áreas comunes, la cancha de baloncesto, donde juegan los niños… eso no es vivir con calidad. La vaina podría convertirse en un foco de contaminación mayor si no se interviene de manera estructural y definitiva. No se trata de poner un pañito tibio, sino de meterle mano de verdad.
La comunidad de ‘Mi Vivienda’ y, por ende, toda Santiago Rodríguez, exige una respuesta inmediata y efectiva de las autoridades competentes. No se puede seguir jugando con la salud y el bienestar de la gente. Es hora de que el tigueraje de las promesas incumplidas termine y se dé una solución duradera y responsable, que no traslade el problema, sino que lo resuelva de raíz. Que se investiguen los daños a la propiedad privada y se compensen, que se rehabilite el sistema cloacal y que se garantice que esta vaina no vuelva a pasar. ¡Es el colmo de los colmos, mi gente!
En un país tan chulo y lleno de gente bacana como el nuestro, no podemos permitir que situaciones como esta manchen la imagen y la calidad de vida de nuestra gente. La salud no tiene precio, y un hogar digno es un derecho, no un privilegio que viene con una fosa séptica a cielo abierto. Es tiempo de actuar con sensatez y de una vez por todas, darle a los residentes de ‘Mi Vivienda’ la paz y el ambiente saludable que se merecen.
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