La Policía Nacional ha dado un golpe contundente, desmantelando lo que la noticia describe como una red dedicada al ‘tráfico de armas’ de alto calibre. Este ‘coro’ de delincuentes, según el reporte, incluía a tres dominicanos que habían sido deportados de los Estados Unidos, una ‘vaina’ que levanta preocupaciones serias sobre la seguridad nacional. Los agentes ahora buscan descifrar la procedencia de este arsenal y si ha sido utilizado en otros hechos criminales, poniéndole fin a este ‘tigueraje’ de una vez.
En operativos ‘jevi’ realizados en las últimas 48 horas, abarcando Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte y la provincia Peravia, la Dirección Central de Inteligencia (Dintel) ha incautado un total de once armas de fuego. Entre ellas, se destacan cinco fusiles de asalto, una subametralladora tipo Uzi que mete miedo, dos pistolas, una escopeta y un par de armas antiguas, cuyo propósito en manos de esta red es un misterio que las autoridades pretenden desentrañar.
Los individuos arrestados en esta operación clave han sido identificados como Francisco Antonio Moreno Gratini, de 35 años; Lisardo Jesús Medrano Rojas; Edwin Rafael Gómez, de 49; Juan Carlos Díaz Yturrino, de 39; y Héctor Albeury Percel, de 40. La noticia subraya que Moreno Gratini y Díaz Yturrino ya habían sido deportados de los Estados Unidos en tres ocasiones cada uno, mientras que Gómez fue deportado una vez, evidenciando un patrón de reincidencia que complica el panorama de la seguridad.
El caso de Moreno Gratini es particularmente llamativo, ya que, además de sus antecedentes penales, las autoridades indicaron que había intentado reingresar a territorio estadounidense de forma ilegal varias veces por la frontera. Esta situación, según la noticia, muestra la persistencia de ciertos individuos que, ‘asegún’ son deportados, buscan la forma de volver a sus andanzas o de seguir en el ‘negocio’, sea aquí o allá. El desafío de controlar estas entradas y salidas ilegales es una tarea que consume recursos y pone a prueba la vigilancia de las autoridades.
En las intervenciones llevadas a cabo en Santo Domingo Este y Santo Domingo Norte, los uniformados, tras intensas labores de inteligencia y seguimiento, lograron ocupar no solo los cinco fusiles y la subametralladora, sino también un bulto repleto de cargadores y cápsulas calibre 5.56 milímetros, el mismo tipo que utiliza el temido rifle AR-15. La presencia de este tipo de armamento sugiere una capacidad de fuego considerable que, de no haberse desmantelado, habría representado un riesgo ‘bacano’ para la ciudadanía.
Un detalle interesante de los operativos es que, durante las intervenciones, la pareja sentimental de uno de los detenidos, en un acto de cooperación, entregó de manera voluntaria una pistola calibre 9 milímetros. Este tipo de colaboración, aunque sea puntual, puede abrir nuevas líneas de investigación para las autoridades y demostrar que no todo el mundo está metido en el ‘tigueraje’ hasta el fondo.
En la provincia Peravia, específicamente en Pizarrete, Nizao, y Los Barrancones, Baní, los allanamientos se realizaron con las debidas órdenes judiciales. Allí, el informe detalla la ocupación de una pistola Beretta calibre 32, una escopeta calibre 12 y dos armas antiguas que, al momento de la incautación, carecían de documentación legal. Esto último plantea la interrogante sobre si se trata de piezas de colección robadas o simplemente armamento viejo que aún se utilizaba para fines ilícitos.
Diego Pesqueira, vocero de la Policía Nacional, según la noticia, informó que todo el armamento ocupado está siendo analizado minuciosamente en el laboratorio balístico de la Policía Científica. La idea es comparar estas evidencias con las levantadas en escenas de homicidios y otros delitos, lo que podría desenmascarar la conexión de esta red con crímenes ya ocurridos. A su vez, ‘asegún’ Pesqueira, los agentes siguen tras la pista de otros integrantes de la red que aún permanecen prófugos, ampliando el ‘coro’ de búsqueda.
Sobre la procedencia de estas armas, Pesqueira explicó que la investigación está en una fase inicial, con el Ministerio Público rastreando los números de serie para determinar su origen. Reconoció, sin pelos en la lengua, que este tipo de armas no se fabrican en el país y que son introducidas por distintas vías para su comercialización ilícita, lo que nos hace pensar en la complejidad del problema del ‘tráfico de armas’ transnacional y los retos que esto impone a la seguridad dominicana.
El desmantelamiento de esta red es, sin duda, una buena señal en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, la persistencia de deportados involucrados y la entrada continua de armamento pesado son ‘vainas’ que requieren una vigilancia constante y una estrategia integral. Las autoridades, con este golpe, envían un mensaje claro: el ‘tigueraje’ que busca desestabilizar la paz en nuestra patria se encontrará con la ‘mano dura’ de la ley.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




