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Dominicana suelta los **bonos soberanos**: ¡Éxito por US$2,750 millones en el mercado internacional!

¡Klk, mi gente! La República Dominicana acaba de hacer una jugada maestra en el ajedrez financiero internacional. Nuestro Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, logró cerrar una emisión de **bonos soberanos** en los mercados globales por un monto que deja a uno con la boca abierta: ¡nada más y nada menos que US$2,750 millones! Esto no es cualquier vaina, señores; es una demostración clara de la confianza que los inversionistas de todo el mundo tienen en la economía dominicana, aún en tiempos donde la situación global está como un trompo.

Este billete gordo, que forma parte de nuestro plan de financiamiento aprobado en la Ley de Presupuesto General del Estado 2026, no es para gastarlo en chercha. Asegún lo que se ha dicho, estos recursos están destinados a respaldar proyectos de inversión pública en áreas que nos tocan a todos: infraestructura, transporte, energía, agua, salud y educación. O sea, estamos hablando de que esto se va a traducir en más y mejores carreteras, hospitales, escuelas y, en general, un empuje a la calidad de vida de la gente de aquí.

La operación se estructuró en dos tramos, como quien dice, dos paquetes de bonos. El primero, de US$1,250 millones, tiene un vencimiento a 8 años con una tasa de 5.750%. El segundo, el más grande, de US$1,500 millones, se va a 12.25 años con una tasa de 6.150%. Esto significa que el Gobierno se compromete a pagar ese dinero más los intereses en esos plazos. Y lo más chulo de todo esto es la demanda: ¡más de US$7,200 millones! Eso es casi tres veces lo que se ofertó, lo que demuestra un apetito brutal por nuestros bonos.

Para entender la magnitud de esta operación, hay que ponerla en contexto. El mundo financiero está más volátil que un carro sin amortiguadores en la Duarte. Las tasas de interés andan por las nubes y la incertidumbre en los mercados emergentes es el pan de cada día. Sin embargo, en medio de todo ese tigueraje, la República Dominicana se destaca, logrando tasas y un nivel de demanda que confirman la percepción de que, en esta isla, las cosas se están haciendo bien, o por lo menos, con mucha seriedad.

Uno de los indicadores clave que los inversionistas miran con lupa es el EMBI (Emerging Market Bond Index), que mide la percepción de riesgo de un país. Y adivinen qué, mi gente: la República Dominicana mantiene uno de los niveles de riesgo país más bajos de su historia reciente. Esto no es coincidencia. Es el resultado de una economía que, a pesar de los palos que ha recibido, ha demostrado ser resiliente. El turismo está de lo más bien, las remesas siguen llegando con un viaje de billetes, y el manejo de las finanzas públicas ha sido, hasta ahora, prudente y responsable.

Este bajo EMBI, que consistentemente está por debajo del promedio regional, es como una medalla al mérito. Nos dice que los que ponen la paca saben que aquí hay estabilidad macroeconómica, que las instituciones están sólidas y que el Gobierno no anda en relajos con la chequera. Es un voto de confianza que nos ayuda a conseguir financiamiento en mejores condiciones, lo que al final del día, se traduce en menos costos para el país y más recursos para invertir en lo que de verdad importa: la gente.

Históricamente, la República Dominicana ha tenido que fajarse para ganarse un puesto en las grandes ligas financieras. No ha sido fácil. Hemos pasado por momentos difíciles, como todo el mundo, pero hemos demostrado una capacidad de recuperación envidiable. Desde aquellas épocas donde pedir prestado era un dolor de cabeza, hasta hoy, que nos buscan para que les vendamos nuestros bonos, hay un camino largo recorrido de reformas, transparencia y, sobre todo, mucho trabajo duro. Cada emisión exitosa como esta es un paso más en esa dirección, consolidando nuestra imagen como un destino de inversión seguro y prometedor.

El Gobierno ha reiterado su compromiso con una política fiscal responsable, transparente y sostenible. Esto no es solo una frase bonita para la prensa. Es la garantía de que se seguirá velando por la estabilidad macroeconómica, promoviendo el crecimiento que genera empleos y riquezas, e impulsando el bienestar de todos los dominicanos. Cuando el Gobierno se compromete a esto, la gente puede tener la esperanza de que los cuartos se usarán de forma inteligente y que los proyectos que se impulsan tendrán un impacto real en sus vidas.

Así que, la próxima vez que escuchen hablar de la emisión de bonos soberanos, no piensen que es solo un término económico aburrido. Piensen que es la capacidad de nuestro país de conseguir los recursos necesarios para construir el futuro que todos anhelamos. Es una muestra de que, a pesar de los desafíos, Dominicana sigue pa’lante, con paso firme y con el reconocimiento de que somos una economía a tener en cuenta. ¡Qué jevi es ver cómo nuestra nación sigue destacándose en el escenario global!

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