¡Qué vaina, mi gente! Aquí en el patio, y en el mundo entero, estamos viendo un relajo con el tema del cáncer colorrectal que no tiene madre. Antes, uno pensaba que esta enfermedad era cosa de gente mayor, que ya había vivido lo suyo, que ya estaba en la etapa de disfrutar sus nietos o descansar. Pero, ¡ay, Dios mío!, la realidad que tenemos alante es otra: el Cáncer Colorrectal está tocando la puerta de los jóvenes, y lo que es peor, con una insistencia que da escalofrío. Es una situación que nos obliga a todos a abrir bien los ojos, a quitarnos el chip de que “a mí no me va a pasar” y a prestarle atención a nuestro cuerpo más que nunca, sin vacilar.
Asegún estudios recientes, y esto no es un cuento chino, la gente que nació en los años 90 tiene un riesgo hasta cuatro veces mayor de desarrollar Cáncer Colorrectal en comparación con los nacidos en los 60. Imagínense ustedes, ¡cuatro veces! Esto no es poca cosa, y lo confirma el “Journal of the National Cancer Institute” con datos de sitios como Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos. En este último, ya se ha vuelto la primera causa de muerte por cáncer entre los menores de 50 años, según un estudio publicado en la revista JAMA. ¿O sea, klk con esto? Estamos hablando de gente joven, con toda una vida por delante, que está perdiendo la batalla contra un enemigo silencioso que antes casi ni se asomaba por esas edades. La profesora Helen Coleman de la Universidad Queen´s de Belfast, dice que es “realmente aterrador”, aunque el nivel base fuera bajo, el aumento es considerable.
La verdad es que esto pone la piel de gallina, sobre todo cuando vemos casos de figuras públicas que, por su edad y aparente estilo de vida, uno pensaría que están libres de estas dolencias. La triste partida del actor James Van Der Beek, conocido por “Dawson’s Creek”, ha sido un golpe que nos ha hecho aterrizar a muchos. O recordamos el caso de Chadwick Boseman, nuestro querido “Black Panther”, que falleció a los 43 años en 2020 por esta misma causa. Estos ejemplos, aunque tristes, sirven para que el tigueraje y la gente joven en general entiendan que esto no es una vaina de adultos mayores, sino que a cualquiera le puede tocar, y de qué forma. La enfermedad no discrimina ni por fama ni por edad.
Pero, ¿por qué este aumento tan drástico? Es la pregunta del millón, y sinceramente, los expertos aún le están dando cabeza sin encontrar una respuesta definitiva. Se ha asociado el cáncer colorrectal, al igual que otros tipos de cáncer que afectan a los jóvenes, con el sobrepeso y un estilo de vida que no está de lo más bien: mala alimentación, poca actividad física, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Esos factores siempre están en el coro de las enfermedades crónicas, y es lógico que uno piense en ellos. Un buen plato de arroz con habichuelas y pollito guisado, más un poco de ejercicio, siempre va a ser mejor que estar comiendo de todo y sentado en el sofá.
Sin embargo, la cosa no es tan simple. La propia profesora Coleman estima que estos factores por sí solos no explican “el aumento considerable observado en un período de tiempo relativamente corto”. Esto es una vaina compleja, y se hace más evidente cuando vemos casos como el de Van Der Beek, quien fue diagnosticado en 2023 con un cáncer de estadio 3 a pesar de llevar una vida que uno consideraría saludable. Él mismo dijo que iba a la sauna, tomaba baños de agua fría, se cuidaba, y aún así, la enfermedad lo sorprendió. Esto nos indica que hay algo más, algo que no estamos viendo, un factor X que está causando estragos.
Entonces, ¿qué explica este aumento repentino que tiene a la comunidad médica de aquí y de allá con los pelos de punta? La doctora Jenny Seligmann, investigadora de cáncer colorrectal en la Universidad de Leeds, Reino Unido, lo dice de una vez: “No lo sabemos”. Y esa es la parte que más preocupa. La ciencia está buscando por todos lados, y una de las vías que exploran con mucho interés es la microbiota intestinal, ese amplio y complejo ecosistema de microbios que vive en nuestro intestino y que, aún, entendemos solo un chin. Quizás ahí, en ese mundo microscópico, esté la clave.
Un estudio publicado el año pasado en Nature, por ejemplo, reveló algo bien interesante: las mutaciones en el ADN causadas por una toxina llamada colibactina, producida por la bacteria común E. coli, eran mucho más frecuentes en personas jóvenes con cáncer colorrectal que en pacientes de mayor edad. Aunque este descubrimiento necesita más investigaciones para que sea un hallazgo sólido, la profesora Coleman lo considera “un primer indicio muy importante”. Es como cuando uno encuentra un rastro en el monte y sabe que por ahí puede haber un animal; no es la presa, pero es una buena señal.
Además, otros estudios sugieren que un uso reiterado y excesivo de antibióticos podría estar asociado con un cáncer colorrectal precoz. Es un viaje de hipótesis, y la verdad es que la doctora Seligmann señala que existen numerosos subtipos de cáncer colorrectal, lo que complica más la vaina, porque indica que las causas podrían ser diversas y no una sola. “Será muy difícil identificar una sola causa”, considera ella, lo que nos deja con la necesidad de seguir investigando y no bajar la guardia.
Ante esta situación, la prevención y la detección temprana son nuestro mejor bate. Antes de su muerte, el actor Van Der Beek, visiblemente delgado, hizo un llamado desgarrador a las personas para que se hicieran las pruebas de detección al menor síntoma. “Tengo ganas de gritarlo a los cuatro vientos: ¡si tienes 45 años o más, ves a tu médico!”, exclamó. Y esto no es para cogerlo a chercha, ni para hacerse el chivo loco. Si usted tiene alguna sospecha, no espere. Dale pa’l médico de una vez, que no hay tiempo que perder.
¿Y cuáles son esas señales de alarma que debemos tener en cuenta? ¡Pónganse pilas! Si experimenta diarrea o estreñimiento persistente, si ve sangre en las heces (que no es normal, ¡ojo!), una pérdida de peso inexplicable, o un cansancio excesivo sin razón aparente, no lo deje para después. Estos son indicadores que pueden ser una señal de que algo no anda bien y que necesitan una revisión médica sin falta. En nuestro país, la gente a veces tiende a aguantar, a esperar que “se le quite”, pero con estas cosas, no se puede correr ese riesgo.
Es tan preocupante la situación que, en Estados Unidos, ya tomaron medidas concretas: en 2021 redujeron la edad de inicio de la detección de 50 a 45 años. Eso es una señal clara de que la cosa está fea y que hay que actuar. Ojalá que en nuestros países caribeños, y en especial en la República Dominicana, esta información cale hondo y sirva para aumentar la conciencia sobre el Cáncer Colorrectal en jóvenes. Hay que cuidarse, comer bien, moverse, y no dejar de ir al médico. Porque al final del día, la salud es el regalo más chulo que tenemos.
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