El liderazgo de Luis Abinader promete larga incidencia en la política del país

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Luis Abinader se juramentó como el presidente número 67 del país el 16 de agosto del 2020 en medio del estado de excepción.
La entereza de su figura radica en la fuerza moral por su trayectoria limpia

El 16 de agosto del 2020 Luis Rodolfo Abinader Corona se juramentó como presidente de la nación, una distinción que solo 67 dominicanos han tenido desde que se fundó la República en 1844. Abinader logró el cargo a los 53 años, por lo que su edad, conjugada con la constante histórica de que quien se coloca la banda presidencial se mantiene gravitando el escenario político nacional, se puede vislumbrar el establecimiento de un nuevo líder político en el país, independientemente de que ocupe o no el Palacio Nacional más allá del 2024, cuando concluye su mandato.

Los nombres de Joaquín Balaguer, Juan Bosch, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, son muestras de dirigentes políticos que han ocupado la Presidencia y han estado o están en la primera línea del liderazgo político del país, independientemente de lo breve o extenso que haya sido su paso por el Palacio Nacional o lo bien o mal que hayan gobernado. Balaguer incidió por más de 35 años (1966/2000); Bosch por un tiempo similar (1961/1996); mientras que Fernández lleva 26 años (desde el 1995), y Mejía lleva 20 años de incidencia política (desde el 2000).

Esos datos permiten vislumbrar un Abinader por mucho tiempo en el escenario político, pues cuando concluya su actual periodo de gobierno tendrá 57 años y si es reelecto presidente para el 2024, contaría con 61. Líderes políticos como Bosch y Balaguer comenzaron proyectos políticos con más edad. Bosch fundó el PLD a los 64 años y Balaguer ganó la presidencia en el 1966 con 60 años. Otro ejemplo es Leonel Fernández, que fundó su partido, Fuerza del Pueblo (FP), a los 65 años, y ahora es el principal líder de la oposición política del país.

Abinader es el primer presidente del país nacido tras la caída de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, y por ende, el líder de mayor proyección de esa generación. El liderazgo de Abinader tiene una gran fuerza moral, pues además de que cuenta con sólida formación académica, ha demostrado prudencia a la hora de tomar decisiones de Estado, imagen de político impecable y sin ruidos. Además hace sintonía con los nuevos modelos de comunicación con el uso de las redes sociales y se esfuerza por lograr consensos.

Un ejemplo es que tres semanas después de tomar juramento como presidente, Abinader visitó el liderazgo político del país e incluso, en la propia transición se ocupó de hacer ese tipo de visitas. Ahora, el gobernante tiene en agenda visitar al liderazgo político y social del país para presentar el proyecto de reforma fiscal que trabaja el gobierno.

Incluso, el contexto histórico de su propio partido, el Revolucionario Moderno (PRM), le favorece, pues aunque esa organización se fundó en el 2014, su base fundamental es el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que en el 2020 contabilizó 16 años seguidos fuera del poder. Por tanto, Abinader está en el centro del éxito electoral que tuvo ese grupo político en el 2020, sin que haya, a la vista, ninguna figura con fortaleza para competir con el liderazgo del presidente de la República a lo interno del PRM.

¿Y los retos? Son muchos

Si bien es cierto que esas variables favorecen el fortalecimiento del liderazgo político de Abinader, no menos cierto es que el gobernante tiene grandes retos para mantener autoridad política de cara al presente y el futuro.

Abinader asumió las riendas del país en medio de una crisis sin precedentes por el impacto económico y social de la pandemia de la covid-19 en todo el mundo, por lo que la forma en que logre administrar la crisis que todavía impacta y seguirá afectando las economías del mundo, combinado a factores como el cumplimiento de su promesa de campaña de fortalecer la transparencia y combatir la corrupción, mantener la unidad del Partido Revolucionario Moderno (PRM) e incluso de cómo administre su relación con los líderes de la oposición, serán determinantes.

Sobre ese particular, recientemente, el veterano político Marino Vinicio (Vincho) Castillo dijo que Abinader está en la necesidad de entenderse con el expresidente Leonel Fernández, que ahora es el principal líder de la oposición política del país. “Hay dos líderes: uno que es presidente, que como jefe de Estado tiene un liderazgo innegable; y el otro, que está en la oposición. Sí, ellos necesitan cierta compresión”, comentó.

En cuanto a la crisis, hasta el momento el presidente Abinader ha logrado sortear con éxito la situación y los informes del crecimiento económico para este año del Banco Central es que será superior a los dos dígitos al concluir el 2021. Sin embargo, el panorama internacional e interno no son del todo favorables en materia económica, pues la subida del precio del barril del petróleo y de materias primas en el mercado internacional, así como la reforma fiscal que el gobierno tiene en agenda, son retos con los que el gobernante tendrá que lidiar en los meses por venir.

El gobierno logró aumento al salario mínimo para el sector privado y el principal logro ha sido la lucha contra la corrupción y la impunidad con su apuesta por el Ministerio Público independiente. Abinader ha logrado coherencia en ese tema con relación a su promesa de campaña y eso ha permitido fortalecer su imagen y credibilidad ante la opinión pública.

El PRM, un dolor de cabeza

La situación más complicada la tiene Abinader con su partido, el PRM. El disgusto de los miembros que no han sido integrados al gobierno, las voces internas críticas que cada vez son más, entre los que resaltan Ramón Alburquerque, Rafael (Fafa) Taveras y el expresidente Hipólito Mejía, que recientemente atacó uno de los puntos fuertes de la gestión de Abinader, la independencia del Ministerio Público.

Son cada vez más las voces que en los corrillos políticos comentan que Abinader luce que lleva solo el gobierno y que ha dado más espacios a la sociedad civil que a los dirigentes de su partido, lo que a la larga podría afectar la relación partido-gobierno. El gobernante tendrá que lidiar con el proceso de renovación del PRM que está pautado para el próximo año, por lo que esa coyuntura podría servir para evidenciar si Abinader logra mayor control y fortalecimiento de su liderazgo en ese partido o, por el contrario, los ruidos que vienen desde esa organización le pasan factura en ese proceso.

Para algunos, Abinader no debe descuidar la construcción de un partido más fuerte, pues la victoria electoral que cosechó en las pasadas elecciones fue producto de acontecimientos imponderables en el pasado proceso electoral como la división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Retrato de un ascenso político

El 16 de agosto del 2020, Luis Abinader se juramentó como presidente de la República, pero 22 años antes, en el 1998, cuando tenía 30 años, él mismo ha dicho en varias ocasiones que fue el estratega principal de la victoria sorpresa a la senaduría de Santiago que logró su padre José Rafael en las elecciones de ese año.

En el 2005, fue elegido en el PRD para ser el candidato a la senaduría en la provincia Santo Domingo. Pero Abinader declinó para dar paso a un dirigente del Partido Reformista (PRSC) producto de la conocida alianza Rosada. Para entonces, Abinader era conocido en el mundo político como “el hijo de don Rafael (Abinader)”.

El gran salto político del hoy presidente de la República se produjo en el 2011, cuando externó por primera vez sus intenciones de aspirar a la presidencia de la República, pero en una decisión política sagaz, acordó con Hipólito Mejía la candidatura vicepresidencial.

Mejía ganó la convención del PRD a Miguel Vargas y Abinader fue su compañero de boleta a los 43 años. Según reconocen adversarios y el propio PRD, hasta marzo del 2012, la mutual Mejía-Abinader aparecía como ganadora para esas elecciones, por lo que el hoy presidente estuvo cerca de ser vicepresidente. Tras la derrota electoral, el PRD se dividió y Abinader hizo causa común con el expresidente Mejía contra Vargas.

Luego de casi tres años de conflictos en el PRD, Mejía y Abinader abandonan ese partido y forman el PRM, que tuvo como plataforma la Alianza Social Dominicana (ASD), un partido minoritario que había mantenido la familia Abinader bajo el liderazgo del ya fallecido progenitor del presidente de la República.

Abinader venció a Mejía en la contienda por la candidatura presidencial en el 2015. Así fue por primera vez candidato a la presidencia y el primer candidato del PRM. En las elecciones del 2016 logró un 35 % de los votos. Esa votación junto a su manejo en los temas de la agenda nacional, lo consagraron como líder de la oposición en el periodo 2016-2020 y lo posicionó como candidato presidencial para el 2020. Abinader ganó las elecciones del 5 de julio de ese año, en un estado de emergencia con el 52 %, abrazado un discurso de promesa de cambio. l

El presidente muestra ser católico consagrado

Abinader nació el 12 de julio del 1967 en Santo Domingo. Estudió en el colegio católico Loyola y estudió economía en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec). Tiene estudios superiores en varios centros de Estados Unidos. Abinader ha demostrado desde antes de asumir la Presidencia de la República de que es un católico consagrado. Por ejemplo, desde antes de ser presidente, hizo costumbre realizar una misa de acción de gracias el día de su cumpleaños. Igualmente, el día de las elecciones en las que fue electo presidente, luego de ejercer el derecho al voto, fue a una eucaristía. Después que ocupa el cargo, ha asistido a las actividades religiosas como el Día de las Mercedes en el Santo Cerro, La Vega y a la misa el Día de la Altagracia.

16 de agosto 2020
Me siento honrado por la confianza ciudadana depositada en las urnas, consciente de los desafíos, pero lleno de fe en el porvernir”.

Compromiso
Tenemos un examen con la historia y con las próximas generaciones que nos pedirán cuenta de nuestras acciones”.