En medio del fervor de la Cuaresma, una ‘vaina’ bien fuerte se vivió en El Salvador: un ‘Vía Crucis’ muy particular, donde el dolor de las familias por sus parientes detenidos bajo el régimen de excepción se hizo sentir en las calles. Este evento, que replica el camino de Jesús hacia la crucifixión, no fue por devoción religiosa únicamente, sino un clamor urgente por justicia y libertad para miles de personas que, ‘asegún’ sus familiares, están presas sin pruebas contundentes.
Ya son cuatro años con este régimen de excepción ‘montao’ en El Salvador, una medida que, ‘de una vez’, transformó la seguridad pública del país. El gobierno del presidente Nayib Bukele defiende a capa y espada esta estrategia, ‘dando su batazo’ con estadísticas de reducción de homicidios que han sido ‘jevi’ para la percepción de seguridad. Pero la otra cara de la moneda es ‘un viaje de’ denuncias de violaciones a los derechos humanos, ‘pa’ que se sepa’, que ponen en jaque el discurso oficial.
Los cuadros que se usaron en este ‘Vía Crucis’, creados por el talentoso Alex Cerpas, hablaban por sí solos. En ellos se veían escenas de soldados llevándose a la gente, pobres cargando la cruz de la injusticia y las instituciones del Estado que ‘no están cumpliendo su labor como debe ser’. Rosy Iraheta, una de las voces de esta protesta, lo dijo claro: ‘Esto representa el sufrimiento de un pueblo que está viviendo la peor ‘chercha’ por medidas que, de verdad, le dan ‘un palo’ a los derechos humanos’. No es solo una manifestación, es un recordatorio potente de que la fe y la justicia ‘van de la mano’.
Las organizaciones de derechos humanos, ‘sin pelos en la lengua’, han lanzado sus alertas. Socorro Jurídico Humanitario, a través de Ingrid Escobar, reveló cifras escalofriantes: más de 500 personas han muerto en las cárceles bajo este régimen. Amnistía Internacional también ‘está en la misma tónica’, denunciando miles de detenciones arbitrarias, gente sin acceso a defensa legal y familias que no tienen ni idea de dónde están sus seres queridos. Es una situación ‘que te deja los pelos de punta’.
La discusión está ‘encendía’, mi gente. Por un lado, la seguridad ‘está de lo más bien’ en las calles, algo que muchos salvadoreños agradecen después de años viviendo bajo el terror de las pandillas. Pero por el otro, se cuestiona si el precio de esa seguridad es la libertad y la dignidad de ‘un viaje de’ inocentes. El ‘tigueraje’ que el gobierno ha usado para combatir la delincuencia, ‘asegún’ los críticos, ha llevado a una ‘vaina’ de abusos que no se puede justificar ‘así por así’.
Lo que está claro es que el ‘régimen de excepción’ en El Salvador es un tema que sigue generando debate tanto a nivel local como internacional. La balanza entre la seguridad ciudadana y el respeto a los derechos fundamentales es delicada, y este ‘Vía Crucis’ es una muestra palpable de que el dolor y la demanda de justicia ‘están en la calle’. Es una ‘vaina’ compleja, ‘de veras’, y el mundo está ‘con los ojos bien abiertos’ a ver cómo se resuelve este entramado legal y humano.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




