A nadie le cabe ninguna duda de que la pandemia fue una desgracia mundial, no obstante, también es importante sacar el aspecto positivo de las cosas malas, por ejemplo, con el confinamiento millones de trabajadores y empresas descubrieron que el teletrabajo era una opción a tener en cuenta.

Esto es porque a pesar de la percepción que algunas personas pueden tener, trabajar telemáticamente de una manera efectiva y eficiente es posible, a lo que se le suma los beneficios para el trabajador en lo que se refiere a tener un equilibrio entre el trabajo y nuestra vida privada.

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Dos años después desde que estalló la pandemia, la situación es muy variada, hay compañías que han erradicado totalmente este formato, otras más permisivas permiten lo que se conoce como el trabajo híbrido y otras que simplemente han abandonado por completo la idea de retornar a la oficina.

Es con el tema de tener que volver a la oficina con el que muchos teletrabajadores están teniendo problemas, y no es solo porque le han cogido el gusto a tener reuniones con el pantalón del pijama puesto, sino porque ya no viven en el país en el que está la empresa.

Según ha descubierto Vice, este fenómeno es cada vez más común, y es que con la libertad de poder trabajar desde donde quieras con tal que tengas conexión a Internet y un ordenador, son muchos y por diferentes motivos los que huyen de donde vivían por ir a un lugar que se adapta más a sus necesidades.

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Cada vez hay más casos como el de Daniel, un joven que vivía en la fría ciudad de Birmingham (Reino Unido) y desde que se inició la pandemia se mudó a Chiang Mai (Tailandia). El problema está en que nadie de su oficina lo sabe, y no se lo ha contado a nadie porque cree que le harán volver a su ciudad natal.

Como cuenta, el único inconveniente que ha encontrado es intentar esconder que se encuentra en un lugar totalmente distinto cuando hacen reuniones por videollamada, pero para ello existen numerosos trucos como las VPNs y otros no tan tecnológicos, como reunirse en un cuarto sin ventanas (para que no vean si es de noche o de día) o mirar el tiempo que hace ahí y comentarlo con sus compañeros para no levantar sospechas.

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