¡Qué chulo está el panorama económico en la República Dominicana! El Sector Asegurador, ese pilar fundamental de nuestra economía, cerró el año 2025 con unos números que son para quitarse el sombrero. La Superintendencia de Seguros (SIS) nos ha soltado el dato: las primas netas cobradas alcanzaron la friolera de RD$153,358.5 millones. Esto representa un crecimiento interanual de 13.3%, o lo que es lo mismo, un viaje de RD$18,004 millones adicionales comparado con el 2024. ¡Un palo que se siente en cada rincón del país, asegurando que el dominicano pueda enfrentar los imprevistos de la vida con un poquito más de tranquilidad!
Asegún los datos, este empuje impresionante viene de la mano de ramos ya conocidos y robustos como los de salud, incendios y aliados, y vehículos de motor, que siempre están ahí, dándole la talla. Pero, ¿adivina qué? La verdadera sorpresa, el jevi del crecimiento, fue el ramo de accidentes personales. Este segmentico, que apenas representa un 1.2% del mercado total, pegó un salto de 36.4%. ¡De RD$1,402.3 millones en 2024 a RD$1,912.7 millones en 2025! Eso es un crecimiento absoluto de RD$510.4 millones, una demostración clara de que, aunque sea pequeño, cuando se propone, este ramo se bota.
Mucha gente se pregunta por qué este aumento tan considerable en los seguros de accidentes personales. Y es que, mi gente, la cosa tiene su porqué. Expertos del sector, que siempre están al día con la movida, apuntan a una causa bien particular y a la vez trascendental: muchos empresarios están echando mano a este tipo de póliza como una “alternativa” para asegurar a los trabajadores extranjeros que no cuentan con un estatus migratorio regular en el país. ¿Te imaginas? Es una salida bacana para brindarles una cobertura básica en caso de un percance, protegiendo tanto al empleado como a la empresa de líos mayores. No es que sea la solución definitiva para el tema migratorio, pero es un paso importantísimo para garantizar un mínimo de seguridad laboral en un contexto tan complejo.
Este seguro de accidentes personales es una vaina chula, porque garantiza el pago de una suma de dinero si te caes, te accidentas trabajando, o te pasa algo mientras andas en la guagua o en un vuelo (siempre y cuando no sea en motor, que es otro coro). Cubre desde un fallecimiento, desmembramiento, o una incapacidad total y permanente. Es decir, que si te pasa algo gordo, ya sea en tu día a día, en tu trabajo o viajando por ahí, este seguro te respalda. Es una garantía que te da un respiro en momentos difíciles, cuando la salud y la economía familiar se ponen peliagudas. Es una muestra de cómo el mercado asegurador se va adaptando a las realidades de nuestra gente y de la fuerza laboral.
El hecho de que los empresarios estén optando por esta cobertura para trabajadores indocumentados no solo resalta una necesidad latente en el mercado laboral dominicano, sino que también subraya la flexibilidad y la capacidad de adaptación del sector asegurador. La informalidad laboral, especialmente con la presencia de una gran cantidad de migrantes en sectores clave como la construcción, la agricultura y los servicios, presenta desafíos únicos. Este tipo de póliza, aunque limitada, ofrece una capa de protección donde antes no existía nada, reduciendo riesgos tanto para los empleadores, que pueden enfrentar demandas y complicaciones legales en caso de accidentes, como para los trabajadores, que de otra manera quedarían desamparados.
Pero no todo es accidentes personales, ¡que va! El mercado es un coro grande. Si desglosamos las estadísticas de la SIS por participación, vemos que el ramo de incendios y aliados sigue liderando con un 26% del mercado, moviendo RD$39,926.3 millones en 2025. Un crecimiento de 12% que no es para nada despreciable. Luego, le sigue el ramo de salud, con un 23.8% de las primas netas cobradas, sumando RD$36,438.7 millones, y creciendo un 12.1%. Esto demuestra lo mucho que valoramos la salud en nuestro país, y cómo la gente cada vez más busca estar cubierta ante cualquier enfermedad o emergencia. Es un ramo que siempre está en boca de todos y que cada vez más dominicanos entienden que es una inversión, no un gasto.
Y cómo dejar fuera a los vehículos de motor, que representan un 21.9% del pastel, con RD$33,527.9 millones en primas y un crecimiento de 12.3%. Con el parque vehicular que tenemos en el país, era de esperarse que este ramo se mantuviera fuerte. Quien no tiene un seguro para su carrito o su guagua, anda como quien dice, “a la buena de Dios”, y eso es un riesgo que muchos dominicanos ya no quieren correr. Un seguro de vehículo te salva de un viaje de dolores de cabeza y gastos inesperados si te ves envuelto en un accidente, que como sabemos, son el pan nuestro de cada día en nuestras calles.
Finalmente, el ramo de vida, tanto colectivo como individual, también tiene su presencia importante con un 16.8% del mercado y RD$25,775.8 millones en primas. Este ramo, que creció un 14.4%, nos habla de la preocupación creciente por el futuro y por dejar a los nuestros protegidos. Los seguros colectivos de vida, especialmente, son los que más se contratan, alcanzando los RD$23,652.7 millones, un reflejo de cómo las empresas se preocupan por el bienestar de sus empleados y de cómo la gente está tomando más conciencia de la importancia de la planificación a largo plazo. Aunque el seguro de vida individual aún es minoritario, su crecimiento del 10.5% indica que cada vez más personas están entendiendo que asegurar el futuro de su familia es un paso crucial.
En resumidas cuentas, el sector asegurador dominicano está que arde, demostrando no solo su solidez y crecimiento constante, sino también su capacidad para innovar y adaptarse a las necesidades emergentes del mercado. Es un reflejo de una economía que, a pesar de los desafíos, sigue pa’ lante, buscando siempre cómo mejorar la calidad de vida y la seguridad de sus ciudadanos. Este “crecimiento bacano” no es solo números, es la tranquilidad de miles de familias dominicanas que día a día se sienten más protegidas. ¡Es una señal de que el tigueraje dominicano, cuando se trata de echar el país para adelante, no tiene freno!
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